jueves, 5 de mayo de 2011

MANIFIESTO "NO A LA GUERRA IMPERIALISTA CONTRA LIBIA"

En respuesta a la agresión militar contra Libia por parte de varios estados noroccidentales, incluido el español, al amparo formal de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU que autoriza al uso de la fuerza "para proteger a las poblaciones civiles” mediante la creación de un “espacio de exclusión aérea”, consideramos urgente puntualizar:
1º.- La intervención militar que se está produciendo en Libia, consistente en el bombardeo ejecutado por EE.UU., Francia, Reino Unido y otros países de la OTAN, constituye una violación flagrante del Derecho Internacional y un acto de guerra imperialista que merece el rechazo más absoluto por parte de los pueblos del mundo y la realización de todas las movilizaciones posibles para detener esta nueva guerra. La participación directa de la OTAN, que en estos días ya ha tomado el mando de las operaciones, lejos de aliviar la gravedad de la agresión, incrementa los efectos colaterales más perversos, como se está viendo en estos momentos y ya se demostró en la guerra de Kosovo, en Irak y recientemente en Afganistán.
2º.- El ataque a Libia responde a un doble objetivo: por un lado, el saqueo de sus riquezas naturales, sobre todo gas y petróleo, y por otro, el control directo de los procesos políticos en curso, tanto en el Norte de África (Túnez, Egipto, Libia…), como en las petromonarquías del Golfo Pérsico, aliadas privilegiadas de EE.UU., la UE e Israel, de modo que unos y otros queden sometidos a los intereses y designios occidentales. La ocupación de Bahrein por tropas de Arabia Saudita, a petición de su gobierno, con la aquiescencia de EEUU y sin que ningún país, salvo Irán, haya expresado rechazo alguno, es suficientemente significativa.
3º.- También ahora, con el mismo cinismo que en guerras anteriores, se recurre desde los grandes medios de comunicación, al discurso de los “Derechos Humanos”. Pero nadie con un nivel mínimo de información puede ya creer a gobiernos que en tantas ocasiones han provocado masacres sobre millones de personas y depuesto a gobernantes que no se plegaban dócilmente a los intereses de sus multinacionales. El terrible sufrimiento que vienen provocando en Iraq y Afganistán – con el pretexto del burka o las armas de destrucción masiva – nos debe recordar que siempre que hablan de “intervención humanitaria” están preparando un gigantesco robo “a mano armada”.
4º.- El desarrollo de los ataques sobre Libia está poniendo de relieve, como tantas otras veces, que esta guerra no puede ser legal, pues aunque se conceda alguna legitimidad a la ONU, -manipulada por unos pocos países-, no se está respetando la resolución 1973, que sólo autoriza a intervenir “para proteger a las poblaciones civiles”. Y, como en tantos otros casos, está sucediendo lo contrario. Ni mucho menos es una guerra justa, pues sus objetivos no son humanitarios; se ha desatado sin intentar previamente una resolución pacífica del supuesto conflicto; y, como es evidente, va a provocar muchísimo más daño que el que pretendía evitar. Esta guerra no es justa ni legal.
5º.- El Gobierno Zapatero, que participa en dicha agresión, al enviar barcos, aviones y soldados, debe ser considerado cómplice de un crimen de guerra, y responsable de las víctimas que se están produciendo a consecuencia de los bombardeos. Ahora, el gobierno de Zapatero ha prorrogado su participación por otros dos meses en esta guerra criminal con el único voto en contra de Gaspar Llamazares. Esa participación militar española, responsabilidad del gobierno del PSOE y de los Grupos Parlamentarios que la han apoyado, constituye la enésima muestra de sometimiento de un Ejecutivo español al imperialismo euro-estadounidense y a los intereses privados de grandes multinacionales españolas como REPSOL, SACIR, ABENGOA, GAS NATURAL…etc.
6º.- En momentos, en que millones de trabajadoras y trabajadores atraviesan situaciones dramáticas de supervivencia, se recortan por todos lados derechos y prestaciones sociales, se destruye empleo día a día, aumenta el paro y se niega una esperanza de futuro a tantos jóvenes, el dispendio económico de una nueva guerra resulta aún más INTOLERABLE. Según las estimaciones más conservadoras el coste de esta guerra alcanzará los 43 millones de Euros. No es posible que en una situación en la que el gobierno habla de que el estado esté en unos graves apuros graves, en la que faltan cada vez más profesores y no se convocan oposiciones para ocupar las plazas vacantes en los colegios, en la que las infraestructuras escolares se deterioran sin remedio alguno. Mientras que el gobierno nos dice que no hay dinero en las arcas del estado y que por eso se tienen que privatizar la sanidad pública, que recortar las prestaciones por desempleo y las pensiones, aumentan los gastos militares y se malgasten millones de Euros para luchar en una guerra injusta para dominar y controlar aún más el norte de África y explotar sus recursos naturales. Hoy, más que nunca, es necesario gritar bien alto: ¡Ni un euro para la guerra! ¡Los gastos militares para derechos sociales!

7º. – Por otro lado, queremos denunciar la manipulación y desinformación que se está llevando a cabo desde los medios de comunicación del Estado español, callando los asesinatos de la población civil por parte de los bombardeos de la OTAN, tomando claramente partido por uno de los bandos en conflicto, silenciando sus crímenes contra la población civil, presentándoles como “defensores de la libertad”, sin ejercer una contrastación previa de las informaciones recibidas. Todo con el fin de evitar la formación de un amplio movimiento en contra de la guerra imperialista y por la autodeterminación de los pueblos, fomentando, en cambio, los valores del imperialismo y de la globalización capitalista.

8,º – La paz es un bien supremo de la Humanidad, que no puede ser condicionado por las ambiciones de las antiguas potencias imperialistas. Abogamos por la resolución justa y pacífica de todos los conflictos del mundo, apelando a la solidaridad entre los pueblos y al ejercicio democrático del derecho de autodeterminación, recogido en la Carta fundacional de las Naciones Unidas.
Por todo ello, EXIGIMOS del Gobierno la retirada inmediata de las tropas y equipos militares enviados; AFIRMAMOS como esencial el valor democrático de la paz, y LLAMAMOS a toda la ciudadanía a fortalecer el Movimiento contra la guerra y a la denuncia pública de esta nueva agresión imperialista, al grito de
¡NO A LA GUERRA IMPERIALISTA!
¡NO MÁS SANGRE POR PERÓLEO!
¡POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS!
¡REGRESO INMEDIATO DE LAS TROPAS ESPAÑOLAS!
¡OTAN NO, BASES FUERA!