martes, 28 de junio de 2011

Opinión, Luis Britto García,
¿Comienza una revolución anti-capitalista?


1.- Ningún hombre es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, predicaba John Donne. Ningún país está fuera del planeta: el genocidio cometido contra un pueblo me asesina. Todo lo que acontece en Libia me hiere, te daña, nos afecta.

2.- Hablemos como hombres, y no como chacales o monopolios mediáticos. A Libia no se la bombardea para proteger su población civil. A ningún pueblo se lo protege arrojándole explosivos ni despedazándolo con 4.300 ataques “humanitarios” durante más de cien días. A Libia se la incinera para robarle su petróleo, sus reservas internacionales, sus aguas subterráneas. Si el latrocinio triunfa, todo país con recursos será saqueado. No preguntes sobre quién caen las bombas: caerán sobre ti.

3.- Encarcelaron a los comunistas; nada podría importarme menos, porque no soy comunista, ironizaba Bertold Bretch. El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una zona de “exclusión aérea” a favor de los secesionistas libios, pero permite un bombardeo infernal; China y Rusia se abstienen de vetar la medida porque como no son libios nada podría importarles menos. De inmediato Estados Unidos amenaza a China con declarar una “moratoria técnica” de su impagable deuda externa con ella y agrede Pakistán. China replica que “toda nueva injerencia de Estados Unidos en Pakistán será interpretada como acto no amistoso” y arma al país islámico con cincuenta cazas JF-17. Ningún pueblo está fuera de la humanidad: si no vetas la agresión contra otro, la desencadenas contra ti.