domingo, 28 de agosto de 2011

Artículo de Il Manifesto: "¿Quien venció a Gadhafi, la OTAN o los rebeldes?"

Una foto publicada por el New York Times dice más que muchas palabras acerca de lo que está sucediendo en Libia: se muestra el cadáver carbonizado de un soldado del Ejército gubernamental, junto a los restos de un vehículo quemado, con tres rebeldes que miran a su alrededor con curiosidad. Son ellos los que dan testimonio de que el soldado fue muerto en un ataque de la OTAN. En menos de cinco meses, informó el Mando Aliado Conjunto de Nápoles, la OTAN llevó a cabo más de 20.000 ataques aéreos, incluidos 8.000 con bombas y misiles. Esta actuación, dijeron al New York Times altos funcionarios de EEUU y la OTAN, fue clave para estrechar el cerco alrededor de Trípoli.


Los ataques se volvieron cada vez más precisos destruyendo las infraestructuras libias e impidiendo al mando libio en Trípoli controlar y abastecer a sus fuerzas. Cazabombarderos que lanzaban bombas de una tonelada guiadas por láser y cuyas cabezas penetrantes de uranio empobrecido y tungsteno pueden destruir edificios reforzados se unieron a los helicópteros de combate, dotados de los sistemas de armas más modernos. Entre ellos, el misil Hellfire, guiado por láser, que se lanza a 8 km del objetivo. También se utilizaron en Libia los aviones estadounidenses Predator / Reaper, guiados por control remoto.


Los objetivos eran seleccionados no sólo por los aviones radar AWACS, que despegaban de Trapani (situada en la costa suroeste de Sicilia) y por los Predator italiano que partían de Amendola (Foggia, en la provincia de Puglia) y sobrevolaban Libia las 24 horas. El New York Times, citando a los funcionarios de la OTAN, señala que los objetivos eran también indicados por los rebeldes. Estos, a pesar de estar “mal entrenados y mal organizados”, fueron capaces “gracias a las tecnologías proporcionadas por los países de la OTAN” de transmitir información real importante al “equipo de la OTAN en Italia que escogía los objetivos a atacar”. Además, señalan los funcionarios, “Reino Unido, Francia y otros países desplegaron fuerzas especiales en el terreno en Libia”, teóricamente para entrenar y armar a los rebeldes, pero que en realidad llevaron a cabo también tareas operativas.


Así, vemos surgir el marco real. Si los rebeldes llegaron a Trípoli, no se debió a su capacidad de lucha, sino al hecho de que los cazabombarderos, helicópteros y los Predator de la OTAN les abrieron el camino mientras aplicaban la táctica de la tierra quemada y esto en un sentido literal, como muestra la imagen del cuerpo del soldado libio carbonizado por un ataque de la OTAN. En otras palabras, se ha creado una (falsa) imagen mediática de una resistencia con una fuerza capaz de derrotar a un ejército profesional. Aunque, por supuesto, muchos rebeldes murieron en los enfrentamientos, no fueron ellos los que capturaron Trípoli. Fue la OTAN la que, basándose en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, demolió un Estado con el fin (teórico) de “defender a los civiles”. Obviamente, desde hace un siglo, cuando las tropas italianas desembarcaron en Trípoli, el arte de la guerra colonial ha dado grandes pasos.