domingo, 21 de agosto de 2011

EL FRENTE INFORMATIVO


Ayer nos acostábamos con la noticia de que grupos de rebeldes, sublevados, insurgentes, mercenarios o, simplemente, bandidos, como quieran llamarlos, habían accedido a Tripolí...


Hoy nos levantamos con la noticia de que, realmente, el "frente militar" ha llegado a Trípoli. Esta noticia la aderezan con unas imágenes sin contextualizar y la noticia ya está "fabricada".

Además, vuelven a reactivar los rumores acerca del paradero de Gadhafi, de una posible huida a Venezuela...

Todo esto forma parte de la guerra y, según parece, la OTAN no está dispuesta a reconocer su "fracaso" en Libia y, lo que es mucho más grave, LA ONU NO ESTÁ DISPUESTA A ANULAR O SUSPENDER LA RESOLUCIÓN 1973 DE SU CONSEJO DE SEGURIDAD, que posiblita el bombardeo indiscriminado, la destrucción de la infraestructura civil del país, el aumento sin fin de muertos y heridos, y el apoyo a una sublevación militar o cívico-militar contra un Gobierno legítimo. A pesar de que varios países que, en su momento, votaron a favor de esta resolución que posibilitaba la agresión y desestabilización del país, ya han manifestado su descontento u oposición a la operación militar de la OTAN (al menos, Rusia, China, Sudáfrica, además del rechazó de la Liga Árabe que, en un primer momento, la apoyó).

Debe quedar claro que las acciones de los supuestos grupos "rebeldes" (debilitados tras la "deserción" de sus filas de la tribu de Yunis, el ex-ministro del interior y jefe militar de la rebelión, que mataron a finales de julio por desacuerdos entre grupos rivales en la "rebelión") son alentadas en la medida en que continua el apoyo aéreo que reciben de los aviones de la OTAN, a los que el ejército libio no puede neutralizar una vez que ha perdido su fuerza aérea y no dispone del armamento terrestre necesario para hacerlo.

Pero la "superioridad" aérea de los rebeldes (en realidad, de la OTAN) debe de materializarse en el terreno si quieren hablar de avances creíbles en el frente de guerra, y es ahí donde las cosas se les complican bastante más, a pesar de toda la campaña propagandista y diplomática que trata de apuntalar el frente occidental (rebeldes + OTAN + petromonarquías árabes).

El mes de Ramadán está siendo crucial para esta guerra, como dijimos a comienzos de agosto, y la cuestión es que, si está guerra tiene que, finalmente, resolverse en una mesa de negociación, las partes tratarán de llegar a ella en las mejores condiciones, teniendo en cuenta que el bando "occidental" tiene que dividir las beneficios entre todas las potencias que lo han apoyado, de forma alícuota, y que, dentro de este bando, a su vez, el frente rebelde libio es cualquier cosa menos un frente homogéneo.

De manera que, en última instancia, los medios de comunicación nos tienen que seguir endosando al bando "occidental" un día sí y otro no -en función de las urgencias informativas de la OTAN-, en un periodo vacacional en el que las noticias son el único medio de conexión con la "realidad".

Podemos recordar el culebrón informativo de la I Guerra del Golfo, y cómo nos mantuvo pendientes de la televisión durante el verano, en 1990. Pero también podemos recordar la guerra de información en la II Guerra del Golfo (Guerra de Irak, propiamente dicha), donde el ministro de información de Irak, Mohamed Said al Sahaf, no tenía ningún problema en decir a los periodistas que en Bagdad estaba todo controlado desde una rivera del Tigris, mientras por la otra orilla se acercaban las tropas de EE.UU.

Esto no es Irak, y tampoco parece que el destino de esta guerra se vaya a ventilar en una guerra de guerrillas o, dicho de otra forma, es a una guerra de guerrillas a lo que parece estar condenado el bando de la OTAN, aunque con un apoyo desde el exterior muy importante, clave final, a nuestro entender, para el desenlace de este conflicto.

Benito G. Pedraza (Ateneo Republicano de Villaverde)

Fuente informativa: Leonor en Libia