lunes, 29 de agosto de 2011

¿Quienes son los hombres del Des-Gobierno de Benghazi, tras el asesinato político de Younis?

Tras la muerte en extrañas circunstancias (lo asesinaron, después de secuestrarlo junto con dos de sus lugartenientes ) de Abdel Fatah Younis, ex-ministro del interior libio, y uno de los generales que impulsó el movimiento cívico-militar que derrocó al rey Idris en 1969, el Gobierno de Benghazi del Consejo Nacional de Transición se tuvo que recomponer, despidiendo a los hombres de confianza de Younis. Aunque el presidente del Gobierno de Benghazi (Consejo Nacional de Transición) habló de investigar lo sucedido, no parece que tenga ninguna prisa en hacerlo porque, a fin de cuentas, quitaron de en medio a un claro y temible competidor. Todo apunta, más bien, a que fue la asociación de intereses del CNT la que conspiró en contra de Younis, principal impulsor de la "revolución" libia desde finales de febrero, y que tenía una conciencia más claramente militar y castrense de los cometidos del ejército de la "nueva Libia".

El General Younis con el escritor francés, Bernard Henry-Levy, neoconsevador y dandy, (a la izquierda de Younis, con la camisa desabrochada) (*):



La muerte de Younis provocó una ola de desafecciones en el bando rebelde, y condujo al levantamiento en contra del CNT de la tribu de los Warfala, una de las más numerosas de Libia. El consejo inter-tribal libio no mostró su rechazó al CNT y a su gobierno hasta primeros de agosto (el asesinato de Younis se había producido a finales de julio).

La desaparición de Younis y de sus hombres de la dirección del bando rebelde, y de su concepción del Gobierno, reforzó al sector integrista musulmán, proveniente del salafismo norteafricano y de las redes de Al Qaeda. El principal de todos, Abdelhakim Belhadj , un antiguo conocido de los norteamericanos y de las cárceles de Libia, que se aprovechó de una amnistía en marzo del año pasado.

Este hombre, que pasaba por ser el gobernador militar de Benghazi, ocupó el terreno dejado por Younis, y dió rienda suelta a su particular concepción de la guerra santa, lo que encendió aún más los ánimos de las tribus [Última hora: el Ejército de la Jamahiriya dice haber eliminado a Belhadj en el cerco de Trípoli].

El aspecto feroz de Belhadj no casa bien con la revolución pro-occidental que los gobiernos europeos y la ONU se empeñan en presentarnos como seña de identidad del CNT. Sí casa mejor con esa visión, en cambio, la imagen del segundo hombre fuerte del CNT, su primer ministro Mahmoud Jibril, y al que hemos estado acostumbrados a ver en Europa en las ruedas de prensa en representación de los "rebeldes". Efectivamente, Jibril es uno de los liberalizadores de Libia, es decir, el grupo de funcionarios partidarios de las reformas de corte neoliberal en Libia, entre los cuales ha estado algún hijo del propio Gadhafi.

Competencia de alturas, a Nicolas Sarkozy no le gusta que pongan en evidencia su baja estatura:
Jibril, por tanto, tiene un perfil más técnico, encargado de la planificación burocrática del sector o, según algunos ciudadanos benghazíes, del caos gubernamental que reína en la capital de los rebeldes.

Pero, sin duda, la estrella más rutilante del firmamento rebelde es el juez Mustafa Abdel Yalil, presidente del CNT. Pocos saben que este juez es el que estuvo involucrado en el vergonzoso proceso judicial contra un grupo de seis sanitarios de nacionalidad búlgara del hospital de Benghazi, a los que se les acusó de estar detrás de un contagio masivo de SIDA debido a su negligencia. En total fueron contagiados 436 niños. El contagio ocurrió en 1999, en 2006 estos sanitarios fueron sentenciados a muerte por el Tribunal de Apelaciones de Benghazi, que presidía Yalil. En 2006 se logró la liberación de los seis sanitarios, gracias a la mediación de la Unión Europea y de Estados Unidos.

Como "recompensa" por su celo judicial, Yalil fue nombrado ministro de justicia en 2007, para renunciar en febrero de 2011 y pasar a dirigir la "rebelión", u oposición, como también la llama Red Voltaire.

Y, ¿cuál es el destino que tiene reservado este "gabinete neoliberal" (¡uy, si nos oyera el PRT!) para la ciudad de Trípoli? De entrada, recordemos que Trípoli no es todavía una ciudad segura para el gobierno del CNT, aunque se están empleando a fondo.

Cómo están acabando con las bolsas de resistencia en la ciudad, una vez que los bombardeos a mansalva de la OTAN han terminado: 1) Con los mercenarios extranjeros (comándos de élite de los ejércitos occidentales y soldados de fortuna contratados por empresas privadas), la auténtica fuerza de choque que lleva todo el peso de los frentes de guerra. 2) Con el apoyo aéreo (helicópteros) de la OTAN. 3) En la retaguardia, con las depuraciones y ajustes de cuentas, barrio por barrio y casa por casa. 4) Sometiendo a la ciudad al mismo racionamiento de los víveres al que han sometido a los ciudadanos de Benghazi:





Como ha reconocido el mismo secretario general de la ONU, el escenario libio es cambiante... y lejos de haber terminado con la operatividad del Ejército del Gobierno legítimo de Libia (enmendando completamente la plana a "nuestros" medios de comunicación) esta se demuestra intensa a lo largo de todos los frentes de batalla de esta guerra, debido a las particulares condiciones en que se desenvuelve la lucha, que ha hecho imposible hasta ahora a la OTAN dar por ganada esta guerra (en estos seis meses, camino de siete). Por lo tanto, el mensaje de las potencias injerencistas es claro, y el secretario general de la ONU traduce para que todos lo entendamos: Queremos desplegar ya tropas de la ONU, para asegurar los frente de guerra abiertos por los "rebeldes", y su posición dominante en Trípoli, para que, a continuación, puedan hacerse cargo de las ayudas al pueblo libio, y abrirnos a nosotros las puertas de par en par (como ha ocurrido en Irak o en Afganistán). Sería por nuestra parte ingenuo pensar que las potencias imperialistas "no han entendido" las lecciones de la guerra de Irak o de Afganistán, las han entendido, por eso dejarán a los mercenarios que hagan el trabajo sucio (black waters), que los funcionarios de grado medio traídos del exterior (oportunamente dirigidos por comisarios políticos nombrados a dedo) se hagan cargo de los desastres hechos por las potencias agresoras, y que el resto, reclutas y población civil en general, cumplan las veces de carne de cañón y conejillos de indias de la enésima colonización extranjera de suelo libio.

Para la apertura del cerco de Trípoli, contaron con una maniobra militar en tres direcciones, cuyo éxito ha radicado, exclusivamente, en el apoyo de la OTAN, apoyo que no se cansan de pedir los "rebeldes" para sostener sus posiciones. Como informamos en este blog, un primer flanco de esta maniobra de envoltura de Trípoli lo encontramos en los montes Nafusa, defendidos con uñas y dientes por la insurrección, porque les permitía mantener una vía de suministro desde Túnez y proyectar su amenaza sobre Trípoli, además, durante este tiempo, llegaron a construir una pista de aterrizaje en la zona para los aviones de la OTAN. En este vídeo de propaganda de la cadena de CBS se nos informa sobre los planes de guerra preparados por los rebeldes en los montes Nafusa (las imágenes recuerdan a la guerra de Afganistán de los 80, pero, no, estamos en el suroeste de Libia); el vídeo es una joya injerencista, además de poner en evidencia las debilidades del bando "rebelde", antes de que el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, nos diera la noticia de que había comenzado la "transición" en Libia:




Pero, como decimos, la maniobra envolvente de Trípoli se realiza desde tres direcciones. Sin el apoyo áereo de la OTAN, no sólo hubiera sido imposible realizarla, si no que esta guerra hubiera acabado muchísimo antes. No obstante, ya se ha cobrado la vida de decenas o cientos de miles de libios.

El apoyo aero-naval fue decisivo para que se abriera la brecha por mar de Trípoli, y pudieran desembarcar los mercenarios (de Inglaterra, Francia y Qatar). La participación del ejército qatarí (Emiratos del Golfo Pérsico) es muy destacada, desde el principio de la guerra, junto con ingleses, franceses y norteamericanos (estos, de momento, enrolados en empresas privadas, pero también con agentes de inteligencia sobre el terreno) (**). Los qataríes no han podido competir en equipamiento tecnológico, pero han sobresalido en aporte de armamento, soldados de infantería y apoyo logístico.

En este vídeo, el presidente de la Venezuela Bolivariana relata, desde su conocimiento especializado como comandante militar, cómo fue la entrada de las fuerzas extranjeras en Trípoli durante el bombardeo de la ciudad:



Como decimos, el secretario general de la ONU ya ha expresado su intención de pedir al Consejo de Seguridad de la ONU el despliegue de una coalición militar internacional, con este u otro nombre, para garantizar la estabilidad y la "transición" política en el país. Lo que, con toda probabilidad, será aprovechado para afianzar la autoridad del Gobierno "rebelde" de Benghazi sobre Trípoli, y ganar así en legitimidad ante el exterior, llevándose consigo los fondos económicos de Libia en el extranjero, que ya han sido "desbloqueados" por la ONU.




Esta es una guerra de rapiña, voraz y repugnante, que anima los sentimientos revanchistas de la población, el odio, el racismo, el machismo, y el sentimiento de venganza como forma de resarcirse por injusticias pasadas, verídicas o no. Y en este juego sucio del golpe y del contragolpe ha caído la ONU, para erguirse como "brazo mediador" de las disputas, después de haberlas sembrado hipócritamente (todo radica en cómo interpretemos nuestras leyes, para que sirvan de excusa a un nuevo paso en la involución del orden político nacional e internacional).



El Ateneo Republicano de Villaverde ha iniciado una campaña internacional, a través de internet, en cuatro idiomas, para pedir la dimisión del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, o su destitución del cargo, por no estar a la altura de las obligaciones asociadas a ese cargo y ejercer, en la práctica, de testaferro de las potencias imperialistas:


Muestras de adhesión en Facebook: http://www.facebook.com/event.php?eid=207919739265212



(*) El CNT tiene un acuerdo secreto de colaboración militar firmado con Israel. La ayuda militar israelí aparece en todas las guerras contrarrevolucionarias: Afganistán entre 1979 y 1989, Georgia en 2008 y, ahora, Libia. (Para dar carta de naturaleza a lo que previamente han firmado, el CNT pide "públicamente" a Israel su ayuda).

(**) En caso de que se produjera, finalmente, el desembarco militar de franceses, ingleses, norteamericanos y qataríes, bajo bandera de la ONU, sería muy, muy interesante, saber cómo se reparten el territorio de actuación de cada fuerza, ya que sería directamente proporcional al peso específico de sus intereses económicos y políticos en el país.