viernes, 9 de septiembre de 2011

Refeudalización de Libia

Mientras de puertas afuera se da la impresión de que la modernidad y la democracia se van a instalar, definitivamente, en Libia, de puertas adentro el conflicto adquiere tintes racistas y xenófobos, colocándose en manos de las bandas extremistas traídas de Afganistán y Paquistán.

El Gobierno "títere" del CNT se ve obligado a recurrir a estas bandas extremistas para su protección y enfrentarse a la resistencia libia, lo que, a su vez, le pone en un serio compromiso tanto para negociar con la ONU como con las tribus libias.

Recordemos que los enfrentamientos de los libios con estas bandas extremistas venidas de fuera de Libia comenzaron en Benghazi antes de la "Operación Sirena" para la ocupación de Trípoli.


Estas bandas, además de enfrentarse con la población civil por su disparidad ideológica, y de hacer funciones de "escuadrones de la muerte" a la caza y captura de servidores de la Jamahiriya y miembros de la resistencia, también se enfrentan contra la fuerzas regulares extranjeras (de Gran Bretaña, Francia y las petromonarquías del Golfo Pérsico) por el territorio ocupado, lo que ha empujado, entre otras razones, a estos países a retirar a sus militares en el plazo de un mes.
La seguridad del territorio dominado por el CNT quedará en manos de los extremistas islámicos y de la nueva policía que la ONU piensa organizar en la zona en el plazo de unos meses.

Por otra parte, el permiso concedido a la OTAN para continuar con sus vuelos sobre Libia expira a finales de septiembre.

(En la foto, el sanguinario gobernador militar de Trípoli, y anteriormente de Benghazi, Belhadj, extremista islámico curtido en la guerra de Afganistán y que, por sus actividades en Al Qaeda, ha pasado por las cárceles de varios países. Se le considera un colaborador de la CIA. Tiene hasta página web en Wikipedia).

Fuente: Novedades en el frente de guerra