sábado, 3 de septiembre de 2011

Sirte como Numancia (la Revolución no será televisada)


La determinación de sus habitantes y su lealtad a la Gran Jamahiriya no han conmovido lo más mínimo al alto mando de la OTAN, que se apresta para dar la última ofensiva sobre la ciudad, con el apoyo de las unidades terrestres de las ratas ("rebeldes").

La angustía de los ciudadanos de Sirte no ha asomado por la Conferencia neocolonial de París, celebrada el jueves pasado que, con la anuencia de la ONU, se ha desecho en halagos e hipocresías, mientras el presidente del CNT (gobierno "rebelde" de Benghazi) dejaba claro el trato de favor de su Gobierno hacia Occidente y las potencias militares que han provocado un genocidio en Libia.



(Cuando habla Cameron sube el precio del oro)
De este genocidio apenas se habla en Occidente, mientras los medios de comunicación cantan las bondades del vacío de poder en Trípoli, aprovechado por las brigadas de musulmanes integristas, que se hacen pasar por "amigos" de la libertad.

Los observadores de la ONU, de Human Right Watch y de Amnistía Internacional hacen lo mismo que los medios de comunicación pro-imperialistas, mirar para otro lado, sumándose al coro de hipócritas que dicen que la destrucción perpetrada por la OTAN y sus aliados, sobre el terreno, es necesaria para el progreso de la democracia y la protección de los "derechos humanos". Evidentemente, nadie les cree, ni en Libia, ni en Occidente, ni en los países árabes, donde vuelven a registrarse enfrentamientos civiles en la petromonarquía de Bahrein.