lunes, 13 de febrero de 2012

Sudáfrica "se disculpa" por votar a favor de la injerencia en Siria y reconoce su vacilación

Recibe menos atención el papel que Sudáfrica y otras naciones emergentes están jugando en las votaciones sobre las resoluciones con respecto a Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU. Sudáfrica - que es actualmente presidente del Consejo de Seguridad de la ONU - votó con la mayoría para instar el presidente sirio Assad a dimitir, pero cuando Rusia y China vetaron la resolución, el gobierno de Sudáfrica expresó sus propios reparos sobre la intervención extranjera en Siria.
"Es importante que al pueblo sirio se le permite decidir su propio destino, incluyendo su liderazgo en el futuro", decía un comunicado por correo electrónico enviado por Clayson Monyela, portavoz del Ministerio sudafricano de las relaciones internacionales. "Fundamentalmente, hay partidos o potencias extranjeras que quieren interferir en Siria en los críticos procesos de toma de decisiones sobre el futuro de este país. Cualquier solución debe preservar la integridad unidad, la soberanía y el territorio de Siria. "
Al explicar el apoyo de Sudáfrica para la resolución de la ONU, la declaración del Sr. Monyela dijo: "Estamos satisfechos con que el proyecto de resolución final no tuviese como objeto la imposición de un cambio de régimen en Siria, lo que estaría en contra de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas".
Se trata de la espinosa cuestión si las naciones tienen derecho a intervenir en cada uno de los asuntos de otros. En la era posterior al genocidio de Ruanda, los activistas de derechos humanos comenzaron a hablar de una "responsabilidad de proteger", consagrada en la Carta de las Naciones Unidas. La ONU invocó esta responsabilidad de proteger en la votación para intervenir en la guerra civil de Libia el año pasado, pero Rusia, China, Sudáfrica y otras naciones sostienen que esta responsabilidad fue mal interpretada. En lugar de impedir que el gobierno de Libia atacara las zonas civiles donde estaban los rebeldes, los aviones de la OTAN comenzaron atacar las fuerzas del líder libio Muammar Gadafi y otras instalaciones del gobierno, preparando el escenario para la eliminación de Gadafi del poder.
Al vetar la resolución de la ONU en esta ocasión, Rusia y China han sido acusados ​​de proteger a un estado cliente. Sin embargo, mediante la adición de sus propias voces a la disidencia, Sudáfrica, Brasil y otras naciones emergentes están expresando su propia inquietud, y señalando que no se dejarán engañar de nuevo.