sábado, 3 de marzo de 2012

Santiago Alba Rico exterioriza nuevamente su miseria moral


por Francisco Frutos (19-02-2012)

Este personaje, en vez de pedir disculpas y rectificar su posición de cómplice izquierdista de la OTAN en la guerra contra el pueblo libio, después de saber exactamente, con pelos y señales nada sospechosas de connivencia con Gadafi, que aquellos valientes "rebeldes" y sus dirigentes eran pura escoria neoliberal, terrorista y mercenaria, alentada, armada y financiada por Arabia Saudí, Qatar, EEUU, Francia y Reino Unido y la UE.

Pues bien, ese personaje, que ha estado en Cuba en la Feria del Libro, y ha participado en un encuentro con Fidel Castro, se ha atrevido a manipular las palabras de Fidel para convertirlas en la justificación de su actitud con Libia y ahora con Siria. En un artículo publicado en su boletín, empieza con unas palabras de Fidel sacadas de contexto, para terminar el artículo volviendo a citarle. Todo el mundo sabe que Fidel, al principio de la agresión contra Libia, denunció la actitud de EEUU y de la OTAN, planteando la necesidad de un diálogo y de un acuerdo político entre libios, que descartase el enfrentamiento armado que preparaban EEUU, Francia, Reino Unido y conjunto de la OTAN, Arabia Saudí y Qatar. El artículo de SAR es pura hojarasca justificatoria de su posición intervencionista, camuflada detrás de la libertad, los derechos humanos y hasta de demagógicas chispas "revolucionarias". El artículo es una insignificancia digna de quien la escribe, pero en él hay algo que no se puede dejar pasar sin denunciarlo: es cuando dice que el régimen sirio es tan dictatorial como el de Pinochet, Marcos en Filipinas o Somoza en Nicaragua. No dice, sin embargo, que Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Ortega, la Unión Africana, Brasil, y unos cuantos más se opusieron a cualquier tipo de intervención que no fuera política, pacífica y respetuosa con la soberanía de Libia. Y que, ni Fidel Castro, que SAR cita para blanquearse, ni Chávez, ni Morales, ni Ortega, ni otros, tenían de Gadafi, y ahora de Bashar al Assad, la opinión de que son el equivalente dictatorial de Pinochet, Marcos o Somoza. Pronto, según cómo vengan los vientos, este personaje empezará a calificar a Castro, Chávez y Morales de dictadores, en la línea de la defensa abstracta de una democracia, que empieza en la punta del cañón de la OTAN y termina bajo las botas militares de EEUU.

Hiroshima y Nagasaky, India y Argelia, Vietnam e Irak, Chile y Argentina, Uruguay y Brasil..., conocieron el peso de esas democracias que, al igual que Hitler en Europa, arrasaron pueblos y personas. En Siria, ahora, como ya han hecho en Libia, las fuerzas del capital, aliadas con terroristas de todo pelaje, quieren enfrentar y destruir el mosaico étnico y confesional existente, que ha tenido hasta hoy una buena convivencia, con el objetivo de dominar económica, militar y politicamente toda la zona, de acuerdo con el trío: Israel, Arabia Saudí y Qatar.

Para los embusteros, o incrédulos, entérense del porqué el Director de Inteligencia Nacional de EEUU, James R. Clapper dice que detrás de lo de Siria está Al Qaeda. O escuchen a Ali Ahmad Said Esber, dicen que uno de los poetas sirios más importantes, opositor al Presidente Bashar al Assad y exiliado, condenar al Consejo de Estambul, a las potencias imperialistas favorables a la intervención y a Israel. Denuncia también a los Hermanos Musulmanes como nazis y defiende que los sirios solucionen sus problemas sin injerencias. En esa misma línea se pronuncia la Red Siria de Derechos Humanos, denunciando a la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, a la propia ONU, y a las llamadas organizaciones de DDHH, por su doble moral, por su politización al servicio de Occidente y de las monarquías del Golfo, que apoyan los actos de terrorismo de los grupos armados por ellos, que no son pacíficos manifestantes, sino que cometen asesinatos, secuestros, mutilaciones, sabotajes contra oleoductos y gasoductos, y saquean establecimientos públicos y bancos estatales. Y termina la Red Siria de DDHH que mientras la ONU exige protección para estos terroristas, se considera terroristas a los ocupas de Wall Street, Londres o Bahrein.

Hasta ahora me contenía un poco ante un personaje como Santiago Alba Rico. Se acabó. Cuando una persona no tiene la honestidad y el sentido ético para reconocer la verdad y rectificar públicamente sus actuaciones, y además utiliza torcidamente las palabras de Fidel Castro para apuntalar sus tesis entreguistas, si no son otra cosa, no merece la más mínima consideración.