viernes, 20 de abril de 2012

EE.UU, comodín argentino

Para Argentina, EE.UU. es un comodín en las relaciones internacionales, aunque le pueda suponer una merma grande en su soberanía. 

La influencia de EE.UU. en Argentina ha sido tan nefasta como en cualquier otro país de América Latina; sin embargo, en el caso de Argentina, esto no la ha llevado a una ruptura frontal de relaciones. 

Argentina ha optado por modular las influencias extranjeras en su territorio y por procurar que sean ventajosas, especialmente en el caso de EE.UU., por la enorme influencia que este país tiene el mundo, casi hegemónica.

No será la primera vez que una potencia menor, y en reconstrucción, trata de aprovechar las diferencias inter-imperialialistas en su propio provecho.

Esto, inevitablemente, tenderá a generar relaciones conflictivas entre EE.UU. y Argentina que ambos países tratarán que no superen un punto de no retorno.

Por eso, entre otras razones, Argentina tolera la presencia militar de EE.UU. en su territorio, o el proteccionismo que EE.UU. aplica en las relaciones comerciales entre los dos países.

Caso paradigmática de la ambivalencia con que EE.UU trata su relación con Argentina es el contencioso de Las Malvinas: allí, dos países que EE.UU. considera "amigos" luchan por un mismo territorio; es evidente que el poderío en la esfera internacional está del lado de Gran Bretaña; sin embargo, el poderío regional de Argentina tampoco es desdeñable. 

Actualmente, Argentina vive un proceso de relanzamiento nacional muy importante, tras el hundimiento provocado por la década neoliberal de 1990. Junto con Argentina, toda la América del Sur despega, en lo político, en lo económico, en lo social y en lo cultural...

Por otro lado, y a pesar de los intereses mundiales de EE.UU., este país mira con una mezcla de interés e inquietud el relanzamiento del Sur de América en relación a sus propios intereses. Europa está pendiente abajo en lo económico, en una situación parecida a la vivida por América del Sur a finales de los 90, Oriente Medio arde como una antorcha, las tensiones inter-regionales crecen en África. Pocas regiones del mundo parecen tan prometedoras para el mundo como el subcontinente americano. 

Si algo le preocupa ahora a EE.UU es no perder el control, aunque sea político, de América Latina.

Nota: De lo dicho arriba que nadie infiera que la política de España o de cualquier otro país hacia EE.UU. debe ser la misma que la de Argentina. La diferencia entre España y Argentina con respecto a EE.UU. es que España está totalmente dentro del puño norteamericano, dejando a un lado gestos absolutamente tontos como el del anterior presidente del Gobierno cuando no se levantó al pasar la bandera norteamericana en un desfile (gesto que realizó, dicho sea de paso, cuando todavía no era presidente del Gobierno). España está total y servilmente incorporada a la estrategia internacional de EE.UU. en todos los aspectos y, muchas veces, la secunda con entusiasmo, como hacen los criados más leales (la fe del converso, de honda raíz en las tradiciones españolas). Argentina, al menos, puede contar en su dependencia de EE.UU con justificaciones de índole cultural (se trata de dos países "nuevos") o políticos (hacer causa común contra las antiguas potencias imperialistas); ¿pero qué justificación puede tener España en su sometimiento a EE.UU. cuando le ha conducido a una de las mayores crisis económicas de su historia y a la pérdida casi total de su identidad política y cultural?




Horacio Calderón, biógrafo justicialista de Muammar El Gadhafi: "Ni yankis, ni marxistas, peronistas" (*).




(*) De lo que tampoco se infiere que el justicialismo o el peronismo se puedan recetar con carácter universal.

Ateneo Republicano de Villaverde (miembro de la Plataforma "No a la Guerra Imperialista")