domingo, 22 de abril de 2012

EN EL 17 DE ABRIL: LA INDEPENDENCIA SIRIA EN EL AFRONTAMIENTO DE SU RETO HISTÓRICO (PARTE SEGUNDA)

    CONDICIONAMIENTOS A LA DEPENDENCIA BAJO LA ÉPOCA DEL IMPERIALISMO

 Por Tamer Sarkis Fernández 

       Los 66 años de la conquista de independencia siria frente al Colonialismo francés (y su reciente conservación), son, por supuesto, motivo de gran alegría entre los sirios y entre los solidarios e internacionalistas. Pero a la vez no ahorra dejarnos sabores de oxidado dolor: hoy como ayer, la independencia suena a lucha y se cobra coste de sangre.

       Yo no sé si así tenga que ser; si ésa es nuestra tragedia Genérica humana cuando se trata de dar a luz lo grande, valioso y necesario.

       Pero no me cabe duda de que esta lucha de los sirios es -ha sido ya- y, no nos engañemos, volverá a ser, la lucha del proletariado, la lucha de los Pueblos, la lucha de la humanidad. Pues la independencia bajo un Mundo dominado por el imperialismo jamás se hace completa, aunque sea porque sigue sujeta a quebrantamiento e involución forzada. Y luego porque la independencia de un Pueblo y de un país no puede ser jamás duraderamente la independencia “auto-consistente” del Robinson o de “Juan Palomo”. La independencia es, dialécticamente, una relación socio-política y económica en desarrollo, empezando por depender del entorno geográfico más inmediato. Así que ella, recientemente conservada en mitad de durezas, no es ni más ni menos que el punto de arranque indispensable para su propia consecución a una escala más elevada. Como decía Miguel Bakunin, “libre” por su condición aristocrática bajo la Rusia semifeudal: “Si uno no es libre, los demás tampoco”.

       Con sólo pensar unos segundos en la intersección significativa entre dos variables -las coordenadas geopolíticas de Siria y su Periodo histórico de contención (que Mao Tse-Tung llamó el Hegemonismo)-, nos damos cuenta del hechizo brujeril estructural a la Soberanía, que queda recluida a tragarse entre otras lindezas:

        A. Las mil formas de intervención USA sibilinas y “de Baja Intensidad”.

      B. Las “huelgas” y sabotajes mercantiles “internacionales” en lo que se refiere a conducir, el saldo sobre reservas y riquezas propias, hacia el desarrollo autónomo de capitales.

    C. El secreto industrial cerrado a cal y canto para evitar “emulación” y así el perjudicial rodeo y gasto extraordinario de ingeniería e I+D+I' que Siria debe afrontar.

    D. La Ley del embudo regional aplicada contra Siria a través del “polvorín sionista”, verdadera bomba de relojería. Ley que se extiende también a través de la fisonomía perruna de los Regímenes colindantes tanto como a través de la capacidad -logística, mercenaria, de acaudillamiento sobre las apetencias albergadas por Potencias de segundo orden y por “rivales” regionales, de cooptación de elementos seguidistas internos, de Terror y guerra sucia...- que el Hegemonismo USA ha demostrado una vez más.

       Tal Ley del embudo -esta Declaración de guerra latente, a veces manifiesta- supone para Siria coartar su economía -esa genuina Fuerza Productiva de independencia- llevándola a la manutención del Estado de Guerra, perspectiva desastrosa pero de resolución inviable bajo la Época del Imperialismo para un País Oprimido Disidente atrapado en su propia realidad geográfica (y física-estratégica en medio de una Contradicción inter-imperialista que indesviablemente sigue su curso histórico de agudización al compás de la evolución internacional desigual del modo productivo capitalista).   

       E. El rechazo extranjero a exportaciones de factores productivos y de bienes para el consumo y uso industrial (ni máquinas de coser puede adquirir la Siria actual), siendo ésta una contradicción imperialista perjudicial para su misma sobre-acumulación de capitales, pero que el imperialismo manifiesta por su mismo miedo a que esas exportaciones sean semilla hacia la edificación industrial de independencia futura... justamente frente a ese Régimen de importaciones (intercambios mercantiles desiguales).

       Aquí no se trata tan sólo, ni fundamentalmente, de que las Potencias pretendan un Régimen dependentista al mando de un sistema político y jurídico re-ordenado, como condición para así “normalizar” (a la manera imperialista) las relaciones mercantiles con Siria.

       Se trata de que tales Potencias necesitan como el aire esa horma de su zapato; pues sólo se fían de “normalizar” el Statu Quo imperialista de importaciones-exportaciones habiendo entronizado previamente un sistema político de indudable “docilidad” a la hora de no canalizar su propio capital científico, cognitivo, ingenieril... hacia subvertir la materia entrante bajo parámetros desarrollistas de Fuerzas Productivas propias.

       Se necesita esa condición político-jurídica de pasividad en materia de desarrollo, para poder operar sin temor con normalidad imperialista en pro de: “deslocalización” de capitales excedentarios; delineamiento a la carta de la división del trabajo regional, inserción de tramos de producción bajo propiedad real propia y con concesiones a los lugartenientes en concepto de propiedad jurídica o co-propiedad subalterna; Dictadura sobre el sistema internacional de paridades monetarias y así aseguramiento de importaciones baratas de Capital Circulante y de mercancías producidas en territorio oprimido; dolarización de los intercambios si ello conviene; etc.

       ¿Pero qué ocurre?: que el polo débil de esta contradicción -lo Condicionado: la dimensión económica- también se requiere consumar con urgencia debido a que el Bloque Decadente (anglo-sionista) corre contra el reloj en materia de Hegemonía internacional y tiene que sacudirse su crisis económica marcada por su saturación improductiva de factores de producción. Tal necesidad inaplazable ha acelerado la trama anglo-sionista hacia procurarse el Condicionante político-institucional, que, cuando se trata de un país oprimido, es hallado siempre en la pequeña burguesía comercial y sus elementos apoderados -y no en la burguesía nacional productivista.

       Pues la pequeña burguesía es, por su misma ubicación en la estructura económica, la clase dependiente en sí del exprimidor imperialista a la patria, que a ella se le aparece particularmente -y a costa de la patria en general- como “proveedor” y motor de prosperidad de clase.

       Sin embargo, a la pequeña burguesía hay que sumar la burguesía comercial y distributiva, así como la burguesía burocrático-mercantil. Son fracciones, estas dos últimas, tendentes hacia el rentismo sobre capitales (en forma bien de beneficio comercial, bien de cuota de interés) y hacia la apropiación terrateniente (línea de expropiación parcelaria a través de la “reforma” jurídica sobre suelos y a través del endurecimiento de condiciones crediticias al campo). Este interés las marca como fuerza involucionista frente a la Revolución agraria con que el Baaz se hubo iniciado al mando estatal (Revolución cuya preservación y profundización sigue siendo uno de los principales pilares sobre el que asentar la independencia nacional).

       De este panorama se deduce existencia de lucha de clases antagónicas e irreconciliables en última instancia, tanto en el seno de las instituciones nacionales como -bajo rostro de lucha de ideas- en el seno de la coalición nacional.

       F. En definitiva, y por consiguiente a ése último punto señalado, hay que reconocer que Siria tiene que convivir/combatir, mientras dure el actual orden imperialista, con ese “factor interno” que el Hegemonismo USA recurre a tocar como a una de sus cuerdas predilectas.

       Por eso la independencia presentará un Principio interno de entropía, al menos hasta que el Mundo alcance varios grados más de desarrollo en el proceso histórico en curso de cambio en la correlación internacional de fuerzas entre Potencias nacionales. La independencia nacional será mientras tanto -y como he definido- un Trabajo de Sísifo de destrucción, reconstrucción, reconstitución, deterioro de condiciones, reinicio de la prosperidad y colocación de bases materiales hacia su afianzamiento...

       ¿Y después?. Si el tránsito imperialista se sucediera sin ser un “punto de fuga” de Estrago a nuestra especie (lo que de por sí es bastante suponer), a priori tampoco podemos tirar cohetes por el nuevo marco presumible. A Siria le favorece ahora -y hasta le salva- la fragmentación del uni-polarismo, pero, más allá de lo estratégico, en el plano histórico el Imperialismo es una Época dotada de una Naturaleza determinada, siempre opresiva para los Pueblos. La independencia de la patria siria será, en última instancia, conquista de los Pueblos frente a las Potencias y la jubilación de éstas -y de su social-imperialismo-; o no será.

Tamer Sarkis Fernández (sociólogo español de origen sirio)