martes, 3 de abril de 2012

La Cumbre de Estambul fuera de la realidad

Esta vez no ha asistido oficialmente ningún representante de la Unión Europea. Sí, en cambio, de los países europeos que se han embarcado a las aventuras neocoloniales en el Mundo Árabe: Gran Bretaña, España, Francia y Alemania.

Tampoco esta Cumbre ha servido a consensuar posturas entre países árabes, ni islámicos. Argelia, Sudán, Líbano e Irak siguen dado la espalda a este tipo de operaciones injerencistas. El descontento entre los países musulmanes, agrupados en la Organización de la Conferencia Islámica, es aún mayor.

La Cumbre ha ratificado al "Consejo Nacional Sirio" (CNS), remedo del "Consejo Nacional de Transición" libio, como representante de "todos" los sirios, a despecho de las divisiones que ya lleva consechadas, y de las denuncias de los opositores que no creen en la violencia como medio político. Una enorme operación de injerencia y de subversión del orden constitucional sirio, que les está constante millones de dólares a los países involucrados en este golpe de Estado por etapas.

Este CNS se responsabilizó de atentados en Damasco y Alepo que fueron condenados por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y que recibieron una respuesta de condena conjunta por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.

Lamentablemente, la diplomacia y el Estado español siguen a pies juntillas los dictados de los injerencistas y golpistas europeos en sus aventuras neocoloniales por Medio Oriente, apoyando los bloqueos tanto contra Siria como contra Irán.

España, en lo que se refiere a su política exterior, se puede dar por ocupada y colonizada, igual que en su política económica.


Nota:
La alianza franco-alemana para la re-colonización del Mundo Árabe se produjo el año pasado con motivo del "estallido" de la Primavera Árabe. El periodista de la Red Voltaire, Thierry Meyssan, sostiene que está alianza se produjo en el momento en que el ex-presidente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, buscaba una solución pacífica a la crisis que se había suscitado en Libia, y bajo fuertes presiones para que Alemania abandonara su anterior política "multipolar", inaugurada con motivo de la guerra de EE.UU. contra Irak.