martes, 24 de abril de 2012

La lucha continúa en Libia
No verán imágenes en los telediarios. Para las cadenas de TV, Libia es tema finalizado y tierra conquistada por la OTAN. Sin embargo, la resistencia a los invasores sigue vigente. El gobierno títere del CNT no puede con la insurgencia, transformada en guerra de guerrillas. Las zonas petrolíferas de la costa libia es el campo de batalla. Cuando trasciende algo las agencias de noticias capitalistas hablan de “guerras tribales” para explicar lo que sucede.

El Consejo Nacional de Transición libio lo enmascara como un enfrentamiento tribal más pero las autoridades de Zuwarah consideran que lo que está ocurriendo desde finales de marzo en esta ciudad pone en evidencia la sinceridad democrática, no sólo del Gobierno provisional libio sino también la de aquellas potencias internacionales que están respaldando el llamado por ellos “proceso de transición”, en realidad el saqueo imperialista.
La resistencia ha provocado desde hace meses en esta zona costera y próxima a la frontera de Túnez un enfrentamiento permanente, el gobierno ilegítimo ha intervenido con artillería y carros de combate, dejando el correspondiente saldo de muerte y destrucción.
La población, mayoritariamente imazigem (bereberes), apenas supera los 50.000 habitantes, pero tiene una importancia clave para el país ya que, por su especial ubicación, controla la aduana de Ras Ajdir, el principal paso fronterizo con Túnez. Esto quiere decir que también controla la principal vía de comunicación terrestre con el resto del Magreb.
Enfrente, una serie de pueblos emplazados sobre las alturas del interior que rodean Zuwarah formando una media luna, entre los que destacan las localidades de Ejmeil, Alassa y Regdalin. Están habitadas por árabes y fueron favorecidas por las políticas de colonización del Gobierno central. Los habitantes del Zuwarah llaman a esta comarca la “Media Luna Negra”. Son una constante fuente de problemas porque están a medio camino entre Zuwarah y las posesiones que esta ciudad tiene más al sur, de tal forma que los agricultores bereberes tienen, necesariamente, que atravesar “territorio hostil” cuando se dirigen a realizar sus labores en el campo.
Estos pueblos se distinguieron por su fidelidad al gobierno de Gadhafi y debido a esta privilegiada posición geográfica y a su protagonismo durante la revolución, las fuerzas de Zuwarah se encargan de controlar la vital aduana de Ras Ajdir y de vigilar el tramo fronterizo entre el mar y Nalut, por donde entra otra carretera, aunque secundaria, procedente de Túnez.
A finales de marzo, una patrulla de Zuwarah integrada por varios vehículos y 26 milicianos clausuró un puesto de contrabando en Zahert Alkhos y después continuó su ronda de vigilancia hacia Nalut. Al regresar, la patrulla se vio sorprendida por una fuerza armada muy superior en las cercanías de Alassa. Los milicianos de Zuwarah fueron detenidos y confiscadas sus armas y vehículos. Después fueron llevados primero a Regdalin y después a Ejmeil hasta que la unidad de Seguridad de la Milicia de Ejmeil consiguió, dos días después, liberarlos del pabellón donde habían sido encerrados.
Según explicaron los apresados cuando llegaron a Zuwarah, las tropas revolucionarias les acusaron de ser “traidores” y “agentes de la OTAN”. También les llamó la atención que todavía ondearan en estos pueblos las banderas verdes del antiguo gobierno libio.
Nada más producirse la liberación de los rehenes el 1 de abril, se inició un intercambio de disparos entre Zuwarah y los pueblos de la Media Luna Negra, generalizándose los combates durante tres días. Según fuentes locales, en Zuwarah hubo momentos en que caía una bomba cada siete u ocho minutos. De acuerdo con la información facilitada por el Congreso Mundial Amazigh, en total en esta ciudad se habrían contabilizado 17 muertos y 150 heridos.
Estas fuentes rechazan, tal y como insinúa el Consejo Nacional de Transición, que lo ocurrido sea un enfrentamiento tribal más. Por el contrario, consideran que se trata de un nuevo episodio del enfrentamiento entre partidarios y opuestos al gobierno de Gadhafi, tal y como demuestra que fuera la Milicia de Ejmeil.
En opinión de los representantes de Zuwarah, esta parte de Libia todavía no ha sido totalmente conquistada, habiéndose convertido en un reducto de fuerzas pro Gadafi donde se habrían refugiado tanto partidarios del que fuera dirigente libio y que huyeron cuando los rebeldes entraron en Trípoli como las fuerzas y los agentes progubernamentales que protegían la frontera cuando las milicias de Zuwarah tomaron Ras Ajdir el 27 de agosto del pasado año.
En el fondo, como han denunciado en repetidas ocasiones los representantes bereberes, el Consejo Nacional de Transición está más de acuerdo con las posiciones autoritarias de los atacantes tal y como les indica la OTAN que con la postura amazigh, coincidiendo igualmente en otro objetivo más ambicioso: arrebatar a Zuwarah el control que actualmente tiene sobre esta valiosa zona fronteriza.
Esta sería una de las razones por las que el Gobierno provisional se niega a desarmarles.