lunes, 2 de abril de 2012

Política Exterior Común. España se alinea con Gran Bretaña en el caso de Las Malvinas en contra de sus propios intereses

En el 30 aniversario de la guerra de Las Malvinas, RTVE no se corta un pelo en su alineamiento con los intereses de Gran Bretaña y apoya el criterio inglés de dar el "derecho de autodeterminación" a los colonos de Las Malvinas, cuyo voto, en caso de que les preguntaran sobre el titular de la soberanía de Las Malvinas, está bastante claro.

Las Malvinas es un enclave colonial, según la ONU, al igual que Gibraltar; y lo que corresponde a los enclaves coloniales, según la ONU, es iniciar procesos de des-colonización; no procesos de "autodeterminación" tutelados por los propios países colonizadores. Presentar procesos de re-colonización y dependencia territorial, como los vividos en Kosovo, Libia o Las Malvinas, como procesos de "democratización" es pervertir los propios conceptos de democracia y de autodeterminación de los pueblos.

Con el alineamiento, oficioso, de España y de sus medios de comunicación oficiales con las tesis de Gran Bretaña, EE.UU. y la OTAN lo único que consiguen es evidenciar la total perversión al que es sometida la propia soberanía española, que es incapaz de hacerse respetar frente a potencias militaristas e injerencistas como Gran Bretaña y EE.UU., y hacer respetar los intereses de sus habitantes y su poder sobre su territorio y los recursos en él albergados.

El alineaminto del Estado español con Gran Bretaña y EE.UU. en el caso de Las Malvinas y en otros casos, no responde, oficialmente, a la postura de la Unión Europea, pero evidencia que, dentro de ella y dentro de la OTAN, España no puede hacer nada más que seguir los dictamines de las superpotencias (*).

Pero la Argentina de los Kirchner, a pesar de que últimamente se muestre peleona y se encare con las superpotencias con respecto a la suerte del archipiélago de Las Malvinas, también evidencia su supeditación, en última instancia, a las potencias que controlan los mares (la entente anglo-americana), con la que se termina alineando en todos los conflictos internacionales, lo que le causa un perjuicio en la defensa de sus propios intereses (como le ocurre a España) y cuestiona la unidad del bloque latinoamericano.

(*) Lo que le corresponde a una potencia sub-imperialista y semi-periférica como España es hacer de coro de las potencias imperialistas con la esperanza de benefiarse de su reparto del mundo y abrir espacios regionales para su propia explotación capitalista, fue el caso del Magreb en el siglo XX, es el caso de América Latina en el siglo XXI.

Véase también: El sionismo en el entorno presidencial argentino

Fuente: La Izquierda Real