sábado, 12 de mayo de 2012

La alianza entre la oposición armada siria y la extrema derecha cubana de Miami

El pasado lunes 7 de mayo, se publicó en centenares de medios de todo el mundo la noticia de que la oposición armada de Siria del Consejo Nacional Sirio (CNS), suscribiría un acuerdo con la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), radicada en Miami, que integra más de medio centenar de organizaciones contrarrevolucionarias, algunas de ellas muy extremistas y reconocidas defensoras de ciertos métodos terroristas en su lucha contra el gobierno cubano. Con este acuerdo, se pretende dar un impulso “en su lucha por la democracia”.
 
Obvio señalar que este anuncio se produce después de que el gobernador de Florida, Rick Scott, haya decretado la prohibición a las entidades públicas de este estado de establecer relaciones con otras organizaciones o empresas que tengan vínculos con Cuba y Siria, con lo cual la organización anticastrista más importante de Estados Unidos, estaría cometiendo una ilegalidad flagrante.

Pero preocupa que esta información no haya trascendido o no haya sido comentada entre los medios alternativos y más críticos. Tal parece que no tuviera relevancia alguna, aunque sí resulta muy significativa desde el punto de vista político.

La oposición cubana en el exilio, la más radical y extremista, busca desde hace tiempo desarrollar contra Cuba una especie de “Primavera Cubana”, similar a las que se produjeron en el mundo árabe del Cercano y Medio Oriente en 2011. Y para ello reclama la intervención también de los gobiernos occidentales, empezando por los de su casa, en EEUU, con la correspondiente cobertura mediática y por supuesto armamentística.

En cuanto a las revueltas árabes de aquella “Primavera”, habría mucho que decir; aún siguen coleando las consecuencias nefastas de la invasión en Libia, y los abusos cometidos por el llamado Consejo Nacional de Transición (CNT) que aún persisten, con el apoyo de la OTAN y la complacencia y complicidad de los gobiernos occidentales; al tiempo que en Bahrein la oposición no cuenta con este apoyo, y las protestas son silenciadas en todo el mundo (claro, excepto si coincide con una carrera de Fórmula 1); o en Egipto donde no desaparece la violencia, y más bien parece que Mubarak no se haya ido nunca, o que su papel haya sido sustituido por la represiva Junta Militar.

O en Siria, donde la oposición armada goza de todo el beneplácito y apoyo financiero, armamentístico y mediático de los países occidentales, para mayor gloria de sus intereses geoestratégicos. Particularmente este grupo opositor, el más importante, que se hace llamar Consejo Nacional Sirio, al estilo de aquel Consejo Nacional de Transición Libio, y que al igual que éste, está jugando un papel de guerra sucia, avanzando posiciones durante los espacios de alto el fuego decretados por el gobierno, ante la cómplice mirada de los observadores internacionales y la Liga Árabe, que permanecen impasibles frente al horror, dejando que el plan de paz de Kofi Annan sea una coartada perfecta para el avance sin tregua de las fuerzas de la oposición.

De hecho, estos días, Naciones Unidas ha denunciado el flujo de armas en la frontera de Siria con Líbano, lo cual ya había sido denunciado reiteradamente por el gobierno sirio. El comercio de armas en la zona parece ser un negocio en alza. Ya fueron interceptados en aguas libanesas varios mercantes de nacionalidad europea, procedentes de países como Alemania, y con destino a Siria, con abundantes armas y municiones que serían entregadas a la oposición. Aunque no sabemos quién paga estas armas, y quién se beneficia de este tráfico, sí podemos asegurar que se trata de un negocio sucio, como la guerra misma, y que indudablemente determinados intereses extranjeros están financiando generosamente a la oposición armada.

Y al mismo tiempo, el gobierno sirio recibe ayuda logística y militar de los gobiernos chino y ruso, estableciendo en este país un nuevo escenario de los tiempos de la Guerra Fría, pero en su versión más caliente. No es un secreto para nadie. Rusia y China tienen la baraja divida en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y no ocultan su apoyo militar al gobierno de Al-Assad. De la misma forma que no se puede ocultar el apoyo de los gobiernos de EEUU y Reino Unido a la oposición armada, así como de Qatar, Turquía y Arabia Saudí, éste último, por cierto, cliente vip de las empresas armamentísticas españolas, país éste cuyo ministro de defensa es un exitoso empresario armamentístico (¿se podría deducir tal vez que la oposición siria combate con armas de fabricación española…?).

Debería conocer la opinión pública, y particularmente la crítica política de la izquierda europea, que no todo es como se presenta en los medios masivos de comunicación, y que no todo vale en la conquista de los derechos sociales y civiles de la población siria, que sin duda tiene derecho a exigir cambios y mejoras en su gobierno, que por cierto después de modificar la constitución celebró elecciones legislativas que fueron boicoteadas por esa oposición armada, y no reconocidas por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon.

La anunciada alianza de la extrema derecha cubana de Miami y la oposición armada siria, muestra realmente qué tipo de “democracia” es la que quieren imponer con bombas y atentados, una “democracia” al estilo de la nueva Libia del CNT, del desgobierno, de la sumisión, de la pobreza, de la represión, donde nada y todo vale.

Fuente: Diario Octubre