domingo, 26 de agosto de 2012

Falsificaciones: la supuesta carta de Albert Pike a Giussepe Mazzini

Dicha supuesta carta es difundida por William G. Carr, ex-oficial de la marina canadiense, en su obra "Peones en el juego" de 1958, en donde, a su vez, se refiere a la obra del cardenal de Santiago de Chile, José María Caro, titulada "Los misterios de la masonería desvelados", de 1925.

Carr dice que dicha carta se encuentra en el Museo Británico. Pero en una obra posterior, "Satanas, el príncipe de este mundo" (escrita en 1959), reconoce que el Museo Británico niega que posea dicha carta. No sólo eso, el Museo Británico niega que alguna vez la haya poseído.

De entrada, el original de dicha carta parece que es imposible de encontrar, si es que alguna vez existió... Porque, como a continuación vamos a ver, todo apunta a que se trata de una monumental falsificación, difundida en ambientes políticamente reaccionarios. 

Antes de ver el contenido de la carta, vamos a indicar quien fue su supuesto autor y el supuesto destinatario de la misma. Su supuesto autor, Albert Pike (1809-1891), fue un abogado del Sur de EE.UU., que luchó a favor de la Confederación en la guerra entre los estados norteamericanos del S. XIX. Al finalizar la guerra, emigró al Norte para seguir desempeñando la abogacia. En el Sur de EE.UU., Pike se inició en la masonería del rito escocés, y participó del racismo que se gestaba en los estados sureños contra la población inmigrante de fe católica. Prolífico autor, al final de su vida publicó el libro "Moral y Dogma del Antiguo y Aceptado Rito Escocés de la Masonería", donde da testimonía de todas sus creencias y obsesiones en el marco de la "filosofía" masónica; porque este libro no se puede considerar, en ningún caso, una exposición del credo de la masonería regular, sino una exposición de una filosofía esotérica que se inspira en la masonería y que conjuga distintas corrientes filosóficas y religiosas que se mueven en ese mundo, un libro desechado por la masonería regular y que se puede considerar "marginal" en todo ese mundo (*).

El supuesto destinatario de la carta, Giussepe Mazzini (1805-1872), es un intelectual italiano que se enrola en la revolución nacionalista de su país --frente a la ocupación francesa bonapartista-- a través de una sociedad secreta de la época, los Carbonarios, similar a otras que existían por Europa en aquellos años y que tenían una finalidad política y revolucionaria (en un contexto reaccionaria de falta de libertades, donde la aristocracia intentaba conservar a toda costa sus privilegios parapetándose detrás del trono), una organización secreta la de los Carbonarios que, aunque con una específica finalidad política, se inspiraba en los rituales de iniciación de la masonería especulativa.  

Y, ahora, veamos el contenido de la supuesta carta de Albert Pike a Giussepe Mazzini enviada el 15 de agosto de 1871: 

La Primera Guerra Mundial debe ser librada para permitir a los Illuminatis derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar este país en la fortaleza del comunismo ateo. Las diferencias alentadas por los agentes de los Illuminatis entre los Británicos y el Imperio Alemán serán aprovechados para fomentar esta guerra. Una vez terminada, el Comunismo debe ser utilizado para destruir a los otros gobiernos y debilitar las religiones

La Segunda Guerra Mundial debe ser fomentada, aprovechando las diferencias entre los fascistas y los sionistas políticos. La lucha debe ser librada para destruir el nazismo e incrementar el poder del sionismo político para así permitir el establecimiento del Estado soberano de Israel en Palestina. Durante la Segunda Guerra Mundial se debe edificar una Internacional Comunista lo suficientemente fuerte como para equilibrar a la Cristiandad, la cual debe ser contenida y mantenida en jaque, hasta que la utilicemos para el cataclismo final.

La Tercera Guerra Mundial debe ser fomentada para tomar ventaja entre las diferencias promovidas por los agentes Iluminatis entre el sionismo político y los dirigentes del mundo islámico.  La guerra debe ser conducida de tal modo que el Islam (el Mundo Arábigo Musulmán)  y el Sionismo Político (el Estado de Israel) se destruyan mutuamente. Mientras tanto el resto de las naciones, una vez más divididas sobre este asunto, serán llevadas a pelear hasta el punto del agotamiento físico, moral, espiritual y económico (...) Dejaremos sueltos a los nihilistas y a los ateos y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión. Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría de revolucionarios mundiales, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo (cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin brújula ni rumbo, ansiosos por un ideal, pero sin saber hacia dónde hacer su adoración) recibirán la verdadera luz a través de la manifestación universal de la doctrina pura de Lucifer, sacada por fin a la vista pública. Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y del Ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo.

A la luz de lo que dice esta supuesta carta escrita en 1871, no habría lugar a dudas de la capacidad de quien la escribiese, no sólo para predecir el futuro, sino también para profetizarlo.

Dejando a un lado la particular afiliación masónica que se presupone, a partir de lo escrito en la carta, de Pike y Mazzini, los "Iluminados" o Illuminatis, es sorprendente, por no decir extraordinario, que en 1871, en un mundo en el que se empezaban a pergueñar las naciones-estado del Siglo XX, en el que, básicamente, las revoluciones se sostenían contra las monarquías absolutas residuales del feudalismo, o contra sus caricaturas como las monarquías instauradas en Europa por Napoleon Bonaparte --durante un proceso revolucionario a escala internacional que, finalmente, consolidaba los regímenes burgueses y sus sistemas de libertades, como en EE.UU. con la guerra civil entre el Norte y el Sur--, en un mundo así, es, como decimos, sorprendente, por no decir extraordinario, que una mentalidad del siglo XIX, por muy inteligente y clarividente que ella sea, pueda dar un salta de 50 o 70 años adelante y decir qué acontecimientos sucederán en el mundo y cuáles serán los nuevos conflictos que se desaten, y por qué razón. En ese caso, no se trataría de un análisis predictivo o pronosticador, con un margen de error determinado, sino de una verdadera profecía que daría pelos y señales, cuando no de la confesión privada de los propios "conspiradores" que van a desatar los conflictos venidores que apuntan que organizarán el mundo tal y como ellos precisan, con pelos y señales, y lujo de detalles, en el mayor de los secretismos ante el resto de sus contemporáneos.

La labor de estos "Iluminados" (y la tomadura de pelo de los falsificadores de la carta) debe de ser tan grande, que supondrán que podrán mover los hilos de la Historia por encima de cambios políticos, sociales y económicos, movimientos de la opinión pública, tradiciones, partidos y tendencias que discurren en la Humanidad a lo largo de décadas y siglos. 

Por no hablar de la economía de medios que suponen este tipo de revelaciones para los historiadores de profesión. Si las cosas sucedieran como apuntan los "reveladores" de estas tramas (a quienes debemos la falsificación) habría que dejar que fueran ellos los que nos explicaran la historia o, todavía mejor, que fuesen esas mismas sociedades secretas, que presuntamente dirigen los destinos del mundo, las que se hicieran cargo directamente de los gobiernos del mundo y de las naciones, evitándonos tediosos y costosos procesos que sólo distraen de los "verdaderos" procesos de toma de decisiones.

Como decimos, sociedades secretas --y discretas-- han existido, y existen, por diferentes motivos, pero parece muy poco probable, por no decir imposible, que Albert Pike y Giussepe Mazzini tuvieran algún tipo de relación entre sí. 

En cuanto a la sociedad secreta de los "Iluminados" de la que habla la supuesta carta, no se le puede dar ninguna credibilidad mayor que no sea la de contribuir al engaño y encubrimiento general de los verdaderos propósitos de los falsificadores, vinculados a un programa político de corte reaccionario opuesto a lo que, según ellos, serían las consecuencias ideológicas y sociales de las revoluciones liberales del Siglo XIX que habría que desestimar y erradicar: democracia parlamentaria, globalización capitalista, marxismo, obrerismo, liberación de la mujer, derechos humanos, laicismo, organismos internacionales, división de Oriente Medio, guerras mundiales, movimientos de liberación nacional, constitucionalismo, republicanismo, ecumenismo, diálogo de civilizaciones, internacionalismo, etc., etc.

Los pergueñadores de la estafa coligen que toda la masonería es idéntica y que, por tanto, al haber sido la logia de los Iluminados (del Siglo XVIII) masónica, se puede englobar a la generalidad de la masonería en la misma logia y atribuirla los mismos supuestos fines. Supuesto tan arbitrario y descabellado como los que dicen los autores de la falsificación que la logia de los Iluminados ha perseguido todavía en el Siglo XX, y a la que apuntan como artífice principal de los cambios de la modernidad. 

Hay que tener en cuenta que las sociedades secretas --o discretas-- son el argumento principal de obras de ficción, en las que su esoterismo y la vida aventurera de algunos de sus integrantes da mucho de sí.    

 

La presunta carta de Pike a Mazzini es objeto de los comentarios más serios en algunos espacios: