viernes, 3 de agosto de 2012

Nuevo Gobierno centrista y tecnocrático para Egipto

Se hace posible la revolución "gatopardista": hay que cambiar algo para que todo siga igual, como esperaba que ocurriera la aristocracia italiana cuando se sumó a la "revolución nacionalista" de los camisas rojas de Garibaldi (¡y tenían razón!). 


Tras la visita de Hillary Clinton a Egipto (recuerdan, "Llegué, ví y murió"), fue el ministro de defensa estadounidense, Leon Panetta (ex-director de la CIA), el miércoles pasado (y echó su particular discurso anti-sirio cual emisario de la guerra); pocos días después, Egipto anunciaba que tenía ya un nuevo Gobierno formado por militares, burócratas y tecnócratas, con dos mujeres y un cristiano copto. El nuevo primer ministro anuncia que no es un gobierno "partidista", sino "para el pueblo". Aunque de sus simpatías hacia la Hermandad Musulmana hay pocas dudas.

El presidente Morsi había anunciado a un clérigo salafista para el puesto de ministro de asuntos religiosos, sin embargo, las presiones han sido tan grades tanto desde los sectores cristianos como musulmanes que, finalmente, se ha optado por alguien proveniente de la Universidad.

No es para menos, los salafistas en Egipto piden hacer tabla rasa del legado cultural del país para convertirlo en un Estado integrista musulman


El presidente egipcio también se ha distanciado de las políticas injerencistas que practican Arabia Saudí, Catar, Turquía y, últimamente, según las fuerzas de seguridad sirias, Jordania (lo que de confirmarse significaría que las presiones de Arabia Saudí, finalmente, habrían tenido éxito) en Siria, y ha planteado claramente una política de no-injerencia en los asuntos de otros países árabes. Sin embargo, no hay que pasar por alto el apoyo de las fuerzas armadas egípcias y de los Hermanos Musulmanes egípcios al Golpe de Estado en Libia, y de las connivencias entre los Hermanos Musulmanes egípcios y sirios.

Por otra parte, la oposición egipcia ha acusado a EE.UU. de estar detrás de la muerte en extrañas circunstancias del ex-vicepresidente egipcio y jefe del servicio secreto, Omar Suleiman, y ha obligado a la fiscalia a que habra una investigación (Al Cia-da ha reivindicado su asesinato).