viernes, 17 de agosto de 2012

Ocupa el Congreso, desocupa tu Mente


El activismo por el activismo no conduce a nada, pero movimientos sin orientación política y partidos de élites parece que sólo confían en eso.

Ver la Plaza de la Puerta del Sol de la Capital de España atestada de tiendas y gente puede que, para algunos de nosotros, resultara una revelación en Mayo de 2011.

Pero lo que fue más importante fue como ese movimiento se fue llenando de contenido y sustancia al tiempo que maduraba y se extendía.

Luego, llegaron los oportunistas de turno. Siempre habían estado allí, pero el propio movimiento les iba echando en la medida en que era impermeable a objetivos políticos definidos.

Nadie ha podido apropiarse del Movimiento 15-M, y ese ha sido una de sus grandes fortalezas, a pesar de que muchos lo han intentado (y lo siguen intentando). Por definición, es un movimiento oportuno que no acepta oportunistas. Y que no está exento de desacuerdos, desavenencias, rupturas, iras, reencuentros, reconciliaciones, convergencias y transformaciones, eso es lo que lo hace un movimiento “popular” y “espontáneo”.

La convocatoria “Ocupa el Congreso -25 de Septiembre” es la típica convocatoria con la que las organizaciones “fundadoras” del movimiento han intentado reencauzarlo, apropiárselo, concentrarlo y capitalizarlo políticamente para expulsar todo lo que tuviera de popular y de movimiento de base.

Una revolución que se pretende “televisada”, ¿invitarán a la policía que acuda a reprimir a “ocupar” el Congreso con ellos?

Sin duda, el 15-M es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo… Desde la aparición de las Asociaciones de Vecinos, y no exageramos. Las Asociaciones de Vecinos fueron un elemento de movilización socio-política de primer orden en la década de los 70 y 80; nacidas de la contestación anti-franquista, se revelaron un elemento de reivindicación fundamental en los primeros “Ayuntamientos democráticos”. Sin embargo, la corrupción en sus más diversas formas, y la institucionalización del “régimen borbónico” en su versión otánica, europeísta, neoliberal y mundialista, terminó por agotar a las Asociaciones de Vecinos, reconvertidas en sub-dependencias de los Ayuntamientos, enajenadas muchas veces del vecindario, y asfixiadas en la lucha institucional.

El Movimiento 15-M, en su combinación libertaria y popular, receptor de todos los movimientos verdaderamente independizadores y “revolucionarios” del pueblo o pueblos del Estado Español (de la guerra de independencia, del movimiento cantonal, de la guerra civil y de la lucha antifranquista) reabrió las calles al movimiento ciudadano.

Pero, ahora, lo que no se puede permitir, es que a ese Movimiento 15-M, plural, poliédrico y multifacético, se le encierre en una caja, llámase Congreso, llámese partido, llámase sindicato, llámese como se llame; el movimiento volverá a burlar a quienes tratan de secuestrarlo y demostrará dónde está el río que lleva a la calle.

La izquierda, por lo general, ha manifestado una ambivalencia sospechosa en torno al 15-M. O bien no se entera, o bien trata de sacar réditos políticos. Lo cual es un error. Aceptando un grado de manipulación inicial, es innegable que, a continuación, el movimiento es empleado como medio de expresión popular, y como consecuencia socio-política de la situación que vive el país, y que ha dejado y deja a muchos del “stablishment” con la boca abierta (“pero, cómo, esto es posible en España”). En efecto, tres décadas de alternancia política en el Gobierno no han podido del todo con el pueblo (trabajador) español, y todas las promesas vacías de una izquierda que se conforma con asistir cada cierto tiempo a la convocatoria electoral, tampoco.

Un movimiento como el 15-M, hedonista, inquieto y rebelde, no necesita de grandes objetivos, de manera que no se los propongamos, dejemos que su labor de zapa y brecha siga saneando lo que queda de nuestro sistema “democrático”.

Benito García Pedraza (Ateneo Republicano de Villaverde)


Nota: Con el permiso de l@s Sant@s de la Democracia de 1978.