martes, 28 de agosto de 2012

Paralelismos imposibles: Falange española apoya al Gobierno sirio mientras la libanesa lo hace al terrorismo islámico

La Falange libanesa de la familia Gemayel forma parte del bloque derechista Alianza del 14 de Marzo, aunque tradicionalmente está enraizada en la comunidad cristiana maronita del Líbano, apoya al Islam político y al integrismo suní en expansión en Oriente Medio y el Mundo Árabe con la ayuda de la Hermandad Musulmana (panislamista), el reino saudita de Arabia, los príncipes del Golfo Pérsico y la Turquía neoconservadora de Erdogan. 

Los análisis de la Falange cristiana libanesa (Kataeb) no pueden ser más favorables de las "primaveras árabes", en sintonía con los centros de pensamiento del sionismo internacional. 

 
La Falange libanesa se "honra" en patrocinar a las "primaveras árabes" en Líbano [pincha en la imagen o aquí] (De hecho, fue en Líbano, donde tuvieron su precedente con las manifestaciones anti-sirias de 2005)

De forma similar, los centros de pensamiento pro-occidental saludan la "ola democrática" de 2011, con l@s arabistas de pro hispan@s, mientras los israelíes responden "Veis, nosotros somos la única democracia de la región". Claro, eso fue antes de que surgieran imitadores judíos de los bonzos árabes

Avi Shlaim, judío irakí emigrado a Palestina/Israel, se felicita en el prólogo de este libro por la "democratización" de los países árabes; a la vuelta se dio cuenta de que la "primavera árabe" se volcaba sobre la entidad sionista.

La fundación de la Falange libanesa se inspira en el movimiento falangista europeo y, en primer lugar, en la Falange de Primo de Rivera. El objetivo de la Falange libanesa es la de constituir un Estado independiente en el Líbano, que conserve su formación multicultural, a cambio de preservar los nichos de separación de las comunidades, de forma tal que se garantice el predominio político y social de la comunidad maronita y se evite el desequilibrio en la relación provocado por la incorporación de nuevos grupos poblaciones (como los refugiados palestinos) o por el aumento de la influencia de grupos autóctonos (como los chiitas libaneses), para ello cuentan con un sistema político "singular" en el Líbano, que garantiza el poder de la oligarquía nacional: el sistema confesional --heredero del sistema sectariano impuesto por la colonización francesa.  

Este sistema, totalmente anacrónico, además de anti-democrático, es puesto en permanente cuestión por los propios cambios históricos naturales de la región, que tratan de contrarrestar los cambios socio-políticos provocados por la oligarquía y los grupos de presión regionales. 

La primera crisis importante que amenazó el sistema nacional del Líbano fue la llegada de los refugiados palestinos, que dio como resultado una guerra civil en la que los falangistas libaneses se aliaron con Israel, a través del autodenominado "Ejército del Sur del Líbano", responsable de crímenes de guerra y contra la humanidad, ante la pasividad del Ejército de Israel ocupante de un sector del Líbano durante aquella guerra.

Como ya señalamos en un artículo anterior, aquella guerra civil trajo consigo la división de la comunidad maronita y de la Falange cristiana. 

Abundando en esas divisiones en la derecha nacionalista, la Falange española, en la que se inspirara la libanesa, se manifiesta "contra la agresión exterior en Siria":

"Entendemos que dicha agresión, llevada a cabo mediante la infiltración en gran parte del territorio sirio de grupos de mercenarios financiados y apoyados internacionalmente, que además han unido sus fuerzas de forma explosiva a al-Qaeda y voluntarios integristas de todo el mundo, se enmarca en un plan geoestratégico a largo plazo puesto en marcha hace una década para controlar todo el Oriente Próximo y Medio, urdido por intereses capitalistas occidentales, y cuyos últimos dos obstáculos en la región son las naciones libres de Siria e Irán." (Falange Española de las JONS)

Siria