martes, 14 de agosto de 2012

Peligro de una guerra regional por motivos "humanitarios"

El islamismo político se prepara para una escalada de la injerencia internacional en Siria bajo el pretexto de una guerra entre suníes y chiíes. 


 (Un incendio destruyó la Biblioteca Napoleónica de El Cairo en diciembre de 2011)


Algo huele ha quemado en Egipto, y no sólo por las manifestaciones callejeras.

El reciente relevo en el Ministerio de Defensa y en la Junta Militar puede ser la última jugada estratégica de un Movimiento pan-islamista como la Hermandad Musulmana acostumbrado a los pases cortos y las acciones espectaculares.

El Ejército ha sido el factótum de todo el “cambio” político en Egipto y el freno a las ambiciones políticas del frente islámico del país (la Hermandad Musulmana y los salafistas) (*). Si hay una institución que todavía puede representar a la nación egipcia, por encima de sus diferencias sociales y religiosas, es el Ejército, más allá de la corrupción y los vicios autoritarios compartidos por todos los regímenes árabes (¿acaso los occidentales son virginales y puros?).

El Movimiento Islamista ha vuelto a hacer su jugada maestra, utilizando, nuevamente, a una víctima propiciatoria, los palestinos… otras veces serán los cristianos egipcios (coptos), otras veces serán otras minorías repartidas por los países árabes y objetivos predilectos del fundamentalismo musulmán (alawitas, chiitas, cristianos irakíes o caldeos, africanos de piel negra, etc.). Esta vez, no han sido exactamente los palestinos las víctimas, pero sí expectativas creadas por la formación de un Gobierno islamista en Egipto en relación con la causa palestina para volver a dar otro golpe de mano que cambie la correlación de fuerzas.

La Península del Sinaí, en su frontera con el Estado de Israel, es una zona desmilitarizada (**), donde Egipto tiene desplegadas comisarías de policía para controlarla y, hete aquí, que aparece un grupo de terroristas (hombres armados) que ataca a una de estas comisarias y, luego, huyen adentrándose en suelo israelí… Consiguientemente, el Ejército de Israel actúa para darles caza. 

De manera que nos enteramos que hay grupos armados descontrolados en la frontera egipcia con la entidad sionista. ¿Y quiénes pueden ser estos grupos armados (terroristas, según Egipto?

Los Hermanos Musulmanes deben conocerlos muy bien porque los han frecuentado. Cuando se refugiaban en Sudán y preparaban desde allí los atentados (que fueron fallidos) contra Hosni Mubarak se relacionaron con estos grupos. Cuando prepararon el Golpe de Estado del 2011 en Libia y apoyaron la guerra civil subsiguiente se relacionaron con estos grupos y les protegieron y, ahora, estos grupos siguen funcionando “a su sombra”.

El Presidente Mursi  tiene una nueva baza para jugar a político competente y prudente, declara una cruzada contra los “terroristas” del Sinaí (***), y pone en marcha la colaboración con el Estado de Israel para perseguirlos, a continuación destituye al Mariscal… de estar al frente del Ministerio de Defensa, con honores, y pone en su lugar a un “civil”, un nuevo segundo en una Gobierno lleno de muchos funcionarios de segunda fila en el anterior régimen que ahora han subido posiciones… Y, también, un hombre que será mucho más afecto (que no fiel) al presidente.

La Revolución de Colores egipcia sigue su curso, merendándose a los militares, que son el hueso más duro de roer que tienen por delante… Los militares cedieron hasta donde pudieron con los Hermanos Musulmanes, sin poner en peligro la geopolítica y el futuro nacional de Egipto y, ahora, Mursi se lo agradece concediéndoles un retiro dorado… E intensificando la presencia militar en las fronteras –y la vida– del país; lo cual no equivale, exactamente, a la defensa de la soberanía y de la integridad nacional.

Mursi ha dicho que respeta la integridad territorial de los países, y ha dado a entender que no se va a entrometer en los asuntos de Siria. Hace poco se reunió con el príncipe deCatar en Egipto (también estuvieron allí los responsables de política exterior y de defensa de EE.UU.), concretamente el sábado pasado, y el príncipe dejó 2.000 millones de dólares en el Banco Central de Egipto (además de asegurarle que las inversiones del reino de Catar en Egipto seguirían siendo elevadas). 

Además de aclarar Mursi su relación con las Monarquías del Golfo Pérsico (con Arabia Saudí y con Catar), Mursi declara su apoyo a los principales partidos palestinos y apoya el proceso de reconciliación, con una serie de anuncios, anuncia la reapertura del paso fronterizo de Rafah y anuncia la apertura de unconsulado egipcio en la franja de Gaza.

Asegurados esos dos flancos con palestinos y árabes del Golfo, pueden seguir extendiendo el ideal del Islam Político por el mundo árabe –Líbano, Siria, Irak, etc.–, teniendo en cuenta, además, que las perspectivas les son favorables en el Magreb, después de los cambios políticos en Marruecos, Túnez y Libia. El islam político puede respirar hondo por primera vez; parece que el modelo turco de islamización de la sociedad se va extendiendo por los países árabes, modelo que, a fin de cuentas, es el modelo de la Hermandad Musulmana egipcia plantado en Turquía y puesto a dar frutos.

Una vez que el islam político, con su apariencia “reformista” va ganando terreno en el Estado egipcio, pueden prepararse los islamistas políticos para el socavamiento de la esfera política de influencia del chiismo en Oriente Medio. El islam chiita ha saludado, en general, las “revoluciones árabes”, pero puede empezar a preocuparse si supone un reajuste de las influencias regionales y, paradójicamente, una reacción de las viejas clases gobernantes frente a la pujanza del chiismo socio-político en Oriente Medio.

Si el Islam Político se está revelando como un movimiento político conservador tendente a equiparse con los parámetros occidentales de las democracias liberales, al menos en la forma, el chiismo político supone una respuesta revolucionaria tendente a romper las viejas fórmulas clasistas heredadas de las sociedades coloniales y, antes, de los imperios musulmanes.

El chiismo político supone un cambio en el status quo, el islam político supone una vuelta al status quo pre-revolucionario, avalado por el liberalismo y la democracia formal occidental, que tan desprestigiada está, curiosamente, en Occidente.

Por lo tanto, el Islam Político y los musulmanes de derechas tienen prisa por acabar su trabajo; el inconveniente reside en que si a una sociedad o a un pueblo se le obliga a aceptar los cambios al paso de la oca o por la fuerza de los tiros, se corre el riesgo de que el pueblo se tome su particular revancha, y la ola de violencia sea un cuento que no acabe de terminarse nunca.

Occidente no quiere jugar esta partida en Oriente Medio en primera persona, en primer lugar porque Occidente tampoco puede desatender sus problemas regionales, ya de por sí muy preocupantes y, por la razón que apuntábamos antes, si Occidente acaba demostrando que los actores regionales árabes interpretan unos papeles que, previamente, se les han asignado, puede provocar una reacción socio-política justamente contraria a la que busca.

El Islam Político está apostando fuerte por cambiar el diseño de toda la geopolítica de la región, ahora bien, ¿puede tener tanta fuerza como para deshacer los últimos treinta años de resistencia árabe anti-sionista, y los cuarenta anteriores de logro de la independencia de los países colonialistas europeos?


No a la Guerra Imperialista (14-08-2012) 

(*) El Ejército egipcio apoyó el panarabismo, y de él han salido los presidentes egipcios que lo han personificado. Durante los conflictos callejeros, se manifestó en contra de los atentados contra la comunidad cristiana egipcia –los coptos– y a favor de mantener el estado de tolerancia religiosa, cuando desde las filas del salafismo se negaba cualquier conciliación con la comunidad cristiana.

(**) En virtud de los Acuerdos de Camp David entre los Estados de Egipto e Israel de 1978, Egipto se comprometía ha desmilitarizar la frontera norte y este de la Península del Sinaí.

(***) La Hermandad Musulmana de Egipto ha acusado al Mossad (el servicio de inteligencia del Estado de Israel en el extranjero) de estar detrás de este ataque, aunque resulte ilógico que el Ejército israelí vaya a perseguir y a eliminar a los espías israelíes. ¿Podía tratarse de un ataque de bandera falsa, parecido al ataque de la Flotilla de Gaza de  2010? En aquel ataque, o contra-ataque, los militantes islamistas se valieron de una misión humanitaria a Palestina para provocar al Ejército israelí y producir una masacre.