sábado, 18 de agosto de 2012

Tráfico de órganos y genocidio del pueblo serbio en Kosovo

Las últimas declaraciones de Ban Ki-moon no fueron recogidas por los medios de comunicación internacionales



Ban Ki Moon declaró a RTS que la inacción de la policía kosovar pone en entredicho su capacidad para afrontar situaciones de crisis y no ayuda a que la opinión pública confié en esta fuerza del orden.

Ha expresado sus serias dudas sobre el comportamiento demostrado por estos supuestos servidores del orden público durante la celebración del día de San Vito (celebración esencial en el calendario ortodoxo serbio).

También criticó a la "Comunidad Internacional" por su falta de compromiso con el proceso de diálogo entre Pristina y Belgrado. (Obsérvese que ya se habla de dos interlocutores diferenciados contraviniendo una vez más la resolución 1244).

La Eulex (misión europea) informa que la investigación sobre el tráfico de órganos denunciados por Dick Marty continúa abierta y que su director de investigación Clint Williamson ha establecido contactos al más alto nivel con diferentes países en la búsqueda de pistas.

Por otra parte el último informe de la ONU alerta sobre el grave problema de las minorías en Kosovo, especificando que en los pasados tres meses son muy pocos los serbios que han regresado.

Se cifran en 131 los retornados: 45 serbios, cinco gitanos, 36 ashkali y egipcios (que pronto no sabrán donde refugiarse junto a sus compatriotas coptos) ,27 gorani, 12 bosnios musulmanes y 5 albaneses. Suman justo la mitad de las personas que volvieron durante el mismo período de tiempo del año pasado. No se facilitaron datos sobre la población que ha abandonado Kosovo-Metohija.

El dirigente de Naciones Unidas citó como posibles causas de esta renuencia; al asesinato de dos serbios en el pueblo de Talinovac (probado, extraoficialmente hay media docena más repartidos por toda la provincia ocupada), ataques a casas y vehículos serbios, y amenazas del Ejército Nacional Albanés a ocho pueblos del área de Kilma, seguidos por el incendio de dos casas serbias.

Táctica esta, diríase que calcada de la de ETA en las zonas rurales y en los valles navarros durante los setenta y ochenta y que constituye esa palabra que tan en boga estuvo cuando Serbia era protagonista; limpieza étnica.

Según la Umnik (misión de la ONU), se han producido diversos "incidentes" en los cuales 23 casas serbias han sido atacadas, así como el apedreamiento de coches con matrícula serbia esta adquiriendo tintes olímpicos entre la juventud albanokosovar.

Asimismo el ministro de Interior Ivan Dacic y el jefe de la Umnik Zarif comparten la misma opinión sobre las instituciones "provisionales" de Pristina no responden adecuadamente a los frecuentes ataques que sufre la población y monasterios ortodoxos.

Ambos están también de acuerdo que hay que evitar las decisiones unilaterales y el cumplimento de la resolución 1244 como herramientas fundamentales para mantener la paz y estabilidad.

El primer ministro serbio hizo hincapié en que las investigaciones sobre el tráfico de órganos no avanzan por una voluntad deliberada que atasca, y atascará todo progreso al respecto.

El presidente serbio Nikolic, recordó al mismo Zarif, que no reconocerá nunca la independencia de Kosmet y que pronto el gobierno que preside lanzará una campaña con intervención de todos los partidos políticos nacionales para buscar una alternativa.

Tras el vocabulario diplomático, se asume una derrota. La de la nación serbia. Sin embargo el gobierno parece estar trabajando en un pacto de mínimos que aunque sea parcial, reducido y doloroso no puede permitirse ser indigno. No, otra vez más.

El próximo día 21 de agosto a Ban Ki Moon le esperan las preguntas rusas en el Consejo de Seguridad sobre la participación y entrenamiento de terroristas islamistas en Kosovo, en Libia, Líbano y Siria.

Sospecho que esa también será una noticia de escasos vuelos.

Mientras tanto en Kosovo, las familias que fueron llamadas por los forenses del Eulex para reconocer a sus familiares enterrados en las fosas comunes de las que dábamos parte en ¿Y que pasa con Kosovo? han sido invitadas a irse ya que ahora no hay pruebas fehacientes de la supuesta veintena de cuerpos de la que se si tenían suficientes indicios como para poner en marcha todo el operativo.

Como dijo uno de los afectados: "ya les ha dado tiempo a quemarlo y ocultarlo todo".

Víctimas por partida doble que parecen no importar ni en la misma Serbia.

Indefensión, ninguneo de su dolor, humillación y falta de reconocimiento de lo que son por una Europa que mira para otro lado atrapada en intereses más fuertes que su hipotética presencia humanitaria en ese pequeño territorio moteado por el uranio, el crimen organizado, el islamismo y muchas ,demasiadas, vergüenzas que tapar.