martes, 11 de septiembre de 2012

La Libia "libre" de Santiago Alba Rico perpetúa el neocolonialismo y la división del país..

mientras los pseudo-intelectuales de la IV Internacional miran para otro lado

En recientes declaraciones del "filósofo" Santiago Alba Rico (SAR) al diario Gara, el pseudo-intelectual, que se define como amigo de la Euskal Herria abertzale, de la Cuba socialista y de la Venezuela bolivariana, minimiza la violencia y las injusticias que se viven en la Libia neo-colonial atribuyéndolo exclusivamente al conflicto militar entre grupos pro-Jamahiriya y milicias del CNT.

Como prueba de sus palabras, dice que en las últimas elecciones legislativas de la Libia del CNT obtuvo la mayoría de los votos la alianza "laicista" del ex-primer ministro del CNT Mahmud Jibril. En su línea, SAR huye de la realidad para ocultar que es el islamismo integrista el que está ganando en fuerza política en los países del Magreb (Libia, Túnez y Marruecos), y a este islamismo es al que todavía SAR le concede un valor de "cambio", si bien no tiene más remedio que reconocer que en ningún caso se tratan de fuerzas socialistas o progresistas.. Para estos intelectuales de la "nueva izquierda" europea, el cambio es un lema propagandístico que puede justificar cualquier cosa. 

El lema del "cambio" ya lo explotó hasta la nausea Barack Obama en la campaña electoral a la presidencia de EE.UU. de 2008, para luego revelarse como un Bush 2ª parte:


Las agencias de noticias internacionales siguen reportando numerosos casos de violencia en Libia, además denuncias sobre el tráfico de drogas y órganos humanos, como empezó a ocurrir en Kosovo tras la intervención militar de 1999 (que los trotskistas de la IV Internacional justificaron como un "mal menor"). 

Trípoli, 8 de septiembre (informa Prensa Latina): Choques entre musulmanes salafistas y sufíes estallaron en la ciudad de Rajma, al este de Libia, cuando los primeros trataron de destruir un templo de los segundos; tres personas murieron, se supo hoy aquí.

Las confrontaciones estallaron cuando los salafistas intentaron demoler un templo sufi en el centro de la ciudad y fueron enfrentados por miembros de la población con armas de fuego, reseñó un parte policial coincidente con testimonios.

Esta es la segunda batalla campal entre integrantes de ambas sectas islámicas en las últimas dos semanas: la primera se registró en esta capital a principios de mes y provocó la renuncia del ministro del Interior libio, Fawzi Abdelali, blanco de críticas del Congreso General Nacional, el Gobierno de facto.

El titular retiró su dimisión aduciendo que "causaría más mal que bien en las actuales circunstancias" en el país norafricano, sumergido en una crisis socio-política tras el derrocamiento por una agresión armada de la OTAN del régimen del líder Muamar el Gadafi el año pasado.

Santiago Alba Rico debe ser denunciado y señalado como lo que es, un encubridor de los crímenes de guerra e, intelectualmente, un criminal de guerra más.