jueves, 3 de enero de 2013

Granada Libre: "La Toma no nos representa"



LA Toma de Granada es una fiesta que celebra el final del Reino Nazarí ante el asedio de los Reyes Católicos, los cuales incumplieron progresivamente el compromiso de respetar los derechos civiles y religiosos de los granadinos no católicos (andalusíes), tal como decían Las Capitulaciones, adoptando la política inquisitorial de las conversiones obligatorias (moriscos) sin más salida que la tortura, el exterminio y la expulsión de su tierra. Este largo proceso, que protagonizó la "Santa Inquisición", fue uno de los primeros y más sistemáticos genocidios que los europeos han ejecutado a lo largo de la historia. 

Según Garrido Atienza (1891) fue el rey Fernando el Católico quien, en su testamento firmado en Madridejos en 1516, dejó ordenado que se hiciera la fiesta. La reina Germana de Foix, segunda esposa de Fernando, como testamentaria del difunto, es quién accede a esta petición. Mediante carta real, ordenaba que se celebrara la mencionada fiesta y comunica el envío de la espada de Fernando y el pendón, a la vez que se daban las necesarias instrucciones para celebrarla. 

La celebración se ha ido revistiendo de connotaciones políticas a lo largo de su historia. La dictadura franquista reconoce la Toma como una seña de identidad de Granada, ya que era la imagen perfecta de los ideales nacional-católicos: "Por el Imperio hacia Dios". El ritual es una representación de la unión de los poderes Católico, Municipal y Militar; cosmovisión propia del mundo de las monarquías autoritarias. 

Por muchas razones, podríamos empezar por su marcado anacronismo, y seguir por otras razones no menos poderosas: ofende, genera odio, alimenta rencillas, es revanchista… Y aquéllos que seguro desembarcan enarbolando la bandera de la historicidad, hay que decirles que el 18 de julio dejó de celebrarse por la misma causa y fue lo correcto y coherente con una sociedad democrática. 

Frente a los esfuerzos gubernamentales, institucionales e intelectuales por educar a la infancia y a la juventud en la cultura de la paz y la convivencia, en el pluralismo ideológico, cultural y religioso… en los valores que preconizan las nuevas sociedades del siglo XXI, la pertinaz celebración de La Toma, liderada por el Ayuntamiento, es una tremenda contradicción. Con celebraciones como ésta, el gobierno municipal siembra, año tras año, la discordia y suma un motivo más para alejar a Granada de su vocación de ciudad cultural.

Proponemos a la ciudadanía que busque "La Toma de Granada" en internet y comprobará que hay muchas páginas web de corte neonazi con la exaltación de esta celebración, con distintas convocatorias a concentrarse, manifestarse y propagar en Granada, el día 2 de Enero, sus ideas racistas, xenófobas y otras formas de intolerancia En el año 2011, la celebración del Día de la Toma viene tristemente reseñada en el informe que, sobre los índices de racismo en España, elabora cada año el Movimiento contra la Intolerancia. El conocido informe Raxen denuncia la celebración de la Toma de Granada como un caso de evidente xenofobia, y alerta, además, sobre los grupos de ideología fascista o neonazi que se concentran el 2 de Enero en la Plaza del Carmen para lanzar consignas por una nueva reconquista y repartir panfletos contra la población inmigrante. 


Queremos una Granada Abierta, ciudad de la cultura y el progreso. Proponemos a la sociedad granadina y a sus representantes municipales que el 26 de mayo vuelva a ser fiesta local. Para ello hay que sustituir el 2 de enero por la fiesta del 26 de mayo, Día de Mariana de Pineda, símbolo de igualdad, justicia y libertad: una fiesta para toda la ciudadanía, abierta e integradora, como corresponde a una sociedad plural que refleja el mestizaje cultural. El Día de Mariana sería la única fiesta laica del calendario en la que todos y todas nos sentiríamos integrados, al margen de creencias e ideologías. Proponemos que Granada se identifique con Mariana de Pineda, un personaje histórico de dimensión europea, que produce visibilidad-heroicidad en femenino y construye ciudadanía en democracia, igualdad y libertad.


Fuente: Granada Hoy