jueves, 31 de enero de 2013


La Guerra Prolongada de Siria

El planteamiento político-militar del presidente Assad en el discurso del 6 de enero, así como en la entrevista que concede a la cadena Russia Today, difundido el mismo día, se ajustan al modelo maoista de la "Guerra Popular Prolongada" (GPP).



Una vez que la relativa estabilidad (superioridad del Gobierno) alcanzada en el frente militar se rompe en mayo por la sucesión de atentados, junto con la estafa criminal de la matanza Houla, difundiendo la versión de los criminales la mayoría de los medios de comunicación del mundo, y se produce la ofensiva terrorista del verano, particularmente intensa entre julio y agosto (con el ase.... ), el Gobierno sirio, junto con sus Fuerzas de Seguridad, ha logrado repeler el ataque, y devolver a la normalidad a importantes sectores atacados por los terroristas (no se dice, pero la ciudad de Homs,
 especialmente castigada desde el inicio del conflicto, prácticamente ha vuelto a la normalidad, lo que le ha costado sufrir un ataque terrorista hace pocas semanas).



En el contexto de ese avance del Ejército y las Fuerzas de Seguridad sirias en el otoño de 2012, se produce el recalentamiento de sus fronteras con Turquía, Líbano e Israel. La OTAN despliega misiles en la frontera turca, Israel realiza varios ataques aislados a las unidades militares sirias estacionadas en la frontera de los Altos del Golán, y en Líbano las fuerzas de la derecha presionan para que se bloquee la frontera, cortando las relaciones comerciales y cualquier tipo de colaboración (hablamos de una frontera que, como ocurre en países divididos por razones administrativas, como Catalunya o Euskadi, sólo existe en la imaginación porque las poblaciones a uno y otro lado de la frontera mantienen lazos de todo tipo que superan las razones administrativas) -a todo esto, está por ver si la visita del Papa de Roma en septiembre fue tan "beatífica" como hubiera sido de esperar, porque, desde entonces, las tensiones comunitarias dentro de Líbano no han hecho sino aumentar.



En diciembre, el ataque israelí contra la Franja de Gaza parecía augurar que la "solución final" al conflicto en Oriente Medio (basado en el proyecto israelí de la ampliación de las zonas de seguridad de su Estado) estaba próximo a cumplirse. 



Sin embargo, la misión diplomática del representante de la ONU y la Liga Árabe para Siria, producía un giro de tuerca inesperado en la situación: había una esperanza para la solución diplomática. Esta misión diplomática, apoyada por EE.UU. y Rusia, se conoce como Ginebra 2 (en honor a la primera misión diplomática dirigida por Kofi Annan, y que sale de los acuerdos de Ginebra de finales de junio pasado). Básicamente, Ginebra 2 es la continuación de Ginebra 1, es decir, la única solución para el conflicto sólo puede ser política; para ello, el presidente sirio debe comprometerse a constituir un Gobierno de Unidad Nacional. El presidente sirio ha aceptado Ginebra 2 como aceptó Ginebra 1 porque, básicamente, se adapta a sus parámetros de la resolución del conflicto y de la implementación de las reformas políticas... Por otra parte, las fuerzas de la "oposición", aglutinada por Occidente en el extranjero, se han vuelto a oponer a Ginebra 2, como lo hicieron con Ginebra 1, formalmente (*). 



El planteamiento del presidente Bashar al Assad, el pasado 6 de enero, de que nos encontramos ante una guerra (popular) prolongada (GPP) sitúa el escenario bélico sirio en el equilibrio de fuerzas táctico. La resistencia del Gobierno y las Fuerzas Armadas sirias, apoyados por el pueblo, en ese escenario, es fundamental para el triunfo en la contienda y la culminación de las reformas políticas iniciadas en 2012.



Si bien la coalición agresora ha hecho uso, prácticamente, de todo su arsenal "ligero", como eufemísticamente se refiere EE.UU. al armamento que ha permitido que se emplee para armas a los terroristas, le queda por usar el armamento de los buques de guerra estacionados en las proximaciones de Siria y de los misiles desplegados, recientemente, en la frontera turca. 



La alarma de todos los países de la región y próximos a Siria por diferentes razones, como los países árabes (dejando al margen la enajenación política e intelectual en que se sitúan Egipto y los países del Consejo de Cooperación del Golfo, por no hablar del oficialismo palestino, basado en los diferentes compromisos económicos y políticos que han alcanzado con Occidente), es comprensible. Si la guerra aumenta en intensidad, se activará la alianza militar entre Irán y Siria (aún no activada, a pesar de lo que digan los medios  occidentales), a partir de entonces, los diferentes países de la zona entrarán en el conflicto para resolver por la vía de la violencia sus diferentes querellas regionales, lo que daría lugar a una III Guerra Mundial, en sentido estricto, de forma muy similar a como comenzó la II Guerra Mundial en Europa.



Occidente juega a todas las bazas y, sin descartar alcanzar todos sus objetivos por medio de la violencia, comprende que un escenario de guerra mundial tendría consecuencias imprevisibles y contraproducentes para sus planes de dominio mundial.



Desde la primavera pasada, Siria maneja el concepto de la GPP en sus términos prácticos: concediendo autonomía política y militar al PKK en las regiones kurdas, organizando la auto-defensa civil en pueblos y barrios, confirmando su alianza político-militar con sectores libaneses y palestinos leales a la causa árabe.



El "plan de reconciliación" enunciado por Bashar al Assad el 6 de diciembre que, como ya hemos dicho recientemente (véase "Cuando uno lee el Plan de Reconciliación propuesto por el presidente sirio Bashar alAssad el 6 de diciembre en Damasco"), no es ni más ni menos que la continuación de su plan reformista de 2012, pretende ser un guiño a Occidente en cuanto que este bloque inter-continental también apoya, tácticamente, la opción negociadora y política, pero un gesto contenido por la determinación a resistir del Gobierno, apoyado por su pueblo, pase lo que pase, con el apoyo silencioso de una parte de los paises árabes, que no alzan aún más la voz por miedo a las represalias de Occidente y de sus aliados en la región.

Por lo tanto, la pregunta que queda por hacerse es si este "nuevo" plan es la luz al final del túnel o si, por el contrario, la GPP enfrentada al imperialismo en la región no nos deparará todavía más sufrimiento y dolor antes del nuevo alumbramiento... Nuestra consideración es que la GPP, tras los varios fracasos de los planes políticos de pacificación, ha sido concebida estratégicamente para durar e imponerse en el terreno militar a sus enemigos, concitando una gran alianza política tanto nacional como regional.

Benito García Pedraza (Plataforma No a la Guerra Imperialista)

(*) Tras la nueva matanza perpetrada por el Frente al-Nusrah en Alepo, se habría informado que dirigentes de la oposición patrocinada por Occidente se habrían replanteado dialogar con el gobierno sirio; hay que tener en cuenta que, mientras Occidente lanza una ofensiva en Mali, supuestamente contra los terroristas salafistas, no puede contemplar seguir utilizándolos en Siria, por esa razón la Unión Europea también ha pospuesto su decisión de levantar su bloqueo de armas a Siria -que, por otra parte, incumplen Reino Unido, Francia y EE.UU., como ya hicieron durante la guerra contra Libia.