sábado, 20 de julio de 2013

Nelson Mandela: Una revolución inacabada

Por: Mikel Koba.

Especial de Tribuna Popular Nº 223.- Son sobrados y reconocidos los méritos del gran luchador Nelson Mandela contra el oprobioso régimen capitalista racista de África del Sur.

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Tras las masacres y la prohibición del Congreso Nacional Africano (CNA), en 1960, este Partido decide lanzar la lucha armada y crea su brazo armado, la “Lanza de la Nación-Umkonto We Sizwe” en alianza con los comunistas. Mandela será condenado a cadena perpetua y pagará 27 años en las mazmorras del mencionado régimen criminal completamente apoyado por las potencias imperialistas.

En su saludo de 2010, el Comandante Fidel le decía a Mandela: “En los años finales de tu martirio, tu Patria, bajo la tiranía del Apartheid, fue convertida después de la Batalla de Cuito Cuanavale en instrumento de la guerra contra los combatientes internacionalistas cubanos y angolanos que avanzaban sobre la ocupada Namibia. Nadie podía ocultarte las noticias de la solidaridad que el pueblo, bajo tu guía, despertaba entre todas las personas honestas de la tierra”.

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El pueblo africano entero, y Mandela en particular, siempre agradecerán la ayuda militar internacionalista de la Revolución cubana que derrotó a los racistas y permitió la soberanía de Angola, la independencia de Namibia y el fin del Apartheid y, por consiguiente, la puesta en libertad del mismo Mandela. De lo contrario hubiese muerto en prisión.

nelson-mandela-jovenSiempre la Unión Soviética y el campo socialista ofrecieron solidaridad práctica a Mandela, la “Lanza de la Nación” y al pueblo sudafricano en lucha. Su desaparición en 1991 fue una tragedia para todos los pueblos africanos. Otra tragedia fue el asesinato por la CIA y los racistas en 1993 del dirigente negro más popular después de Mandela, que sin duda lo iba a sustituir en la dirección del CNA, el camarada Secretario General del Partido Comunista, Chris Hani. El imperialismo eliminaba así a una amenaza a su poder en el país y un líder revolucionario de relevo de Mandela.

Éste fue electo Presidente de una nueva Sudáfrica en 1994. Sin embargo no se ha producido una verdadera Revolución que liquide el poder de la burguesía blanca, aliada estrecha del imperialismo occidental. Por el contrario, se ha creado una burguesía negra que comparte con sus nuevos aliados de clase la explotación del proletariado sudafricano.

En 1999 llegó al gobierno la línea de derecha de Thabo Mbeki, también del CNA. La burguesía sudafricana es el principal inversor extranjero en los otros países africanos, de 1994 a 2005, con 14 mil millones de dólares, superando a los EE.UU., Francia y Reino Unido. Sudáfrica es sede de importantes monopolios mineros e industriales que saquean los recursos de esos países. Y también de empresas de terroristas internacionales (llamadas de “seguridad” como Meteorica Tactical Solutions, Erynin International o Executive Outcomes) formadas por antiguos miembros de las fuerzas especiales como el Batallón 32 y la unidad Koevoet, coordinados con los servicios de inteligencia de EE.UU., Israel y Reino Unido para desestabilizar los gobiernos del Mundo que osen plantar cara al imperialismo.

En 2010 la central obrera Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU) lanzó la mayor huelga en la historia del país para defender a los trabajadores. Una reciente matanza de mineros huelguistas por la policía sudafricana evidenció lo mal que están las cosas bajo el gobierno del CNA apoyado críticamente por el Partido Comunista y COSATU.

Rendimos honores al veterano Mandela en la fase final de su vida y deseamos el triunfo del socialismo en Sudáfrica.

Fuente: Tribuna Popular