domingo, 7 de julio de 2013

Segunda parte de la transición política en Egipto

(Al final se ve la luz)

El gatopardo nunca pierde... ¿Se acuerdan de la película? O más sabe el diablo por viejo que por diablo.

La decapitación (política) de la Hermandad Musulmana es el inicio del siguiente acto de la transición política en Egipto (un proceso revolucionario) que, como todo proceso de estas características, se alimenta de sus propios protagonistas... Jacobinos en Francia en el S. XVIII, mencheviques en Rusia en 1917 y, ahora, el Islam Político (lo que en Europa conocemos como Democracia Cristiana, es decir, la "confesionalización" de la democracia).

Es curioso que justo cuando el Islam Político llega a la cúspide de su influencia social y política comience su caída. Hace tres años, la Hermandad Musulmana era una organización semi-clandestina, ahora tiene un partido político pero se ve contra las cuerdas del poder político (es cierto que porque se les ha expulsado del mismo violentamente) y judicial.

Toda una metáfora de la vida política de Egipto, y creemos que las víctimas (físicas) de este Islam Político, que no ha dudado en utilizar la violencia (él también) para llegar al poder, ahora podrán descansar tranquilas (en primer lugar, pensamos en Gamal Abdel Nasser y Amwar Sadat).

En otra parte ya apuntábamos el año pasado sobre nuestras sospechas acerca de la "limpieza" de las elecciones que habían llevado a los Hermanos Musulmanes al poder. Limpieza que fue cuestionada por el candidato que se enfrentó a los Hermanos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

El Ejército cedió, pero quien no cedió fue el Tribunal Constitucional, que ha mantenido el enfrentamiento con el islamismo político (la Hermandad y los salafistas) hasta el presente (el Parlamento controlado por el Islam Político había sido suspendido y declarada ilegal la nueva ley electoral). Con motivo de la crisis de seguridad en la Península del Sinaí, la Hermandad aprovechó para reestructurar la jefatura de las Fuerzas Armadas, cosa que, a la vista está, no le sirvió de mucho.

Si la Hermandad Musulmana se declara defensora del orden de la Revolución de 2011, el Ejército es el defensor del Egipto republicano que surgió tras la rebelión de los coroneles (en 1952).

Si el islamismo ha cobrado todo el protagonismo político en los últimos años, no es previsible que lo pierda de golpe, su legalización parece un camino irreversible y, de hecho, es una fuerza social y política que nadie puede despreciar. Pero el camino al abismo al que ha conducido la Hermandad Musulmana, especialmente con sus últimas acciones aumentando la agresividad contra Siria, había que pararlo. Por esa razón, salió el Ejército a la palestra recordando su deber constitucional de defender el territorio del país y asegurar la inviolabilidad de las fronteras.

La Hermandad ha ido cosechando enemigos en el mundo árabe que han visto con recelo su influencia en la región: Arabia Saudí, Jordania, etc.

Pero si decimos que la influencia islamista no parece que vaya a decaer (aunque sí su dominio político), lo que también parece improbable es que se reviertan los acontecimientos en Libia, a cuyo resultado también contribuyó clandestinamente el Ejército egipcio (y no sólo la Hermandad Musulmana egipcia).

Ahora los Hermanos Musulmanes pasan a la oposición, en realidad es un papel en el que se sienten cómodos.


Benito G. Pedraza