viernes, 16 de agosto de 2013

LOS CONTACTOS DEL SINDICATO OBRERO DEL CAMPO ANDALUZ CON GRAN JAMAHIRIYA LIBIA


El domingo 27 de enero de 1985 dos periodistas andaluces, Juan Emilio Ballesteros y Rafael Debén, que se encontraban en Libia formando parte de una expedición organizada por el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), deambulaban por los pasillos del hotel La Puerta del Mar, en Trípoli, cuando se dieron de bruces con Alejandro Rojas Marcos y Luis Uruñuela, máximos dirigentes del Partido Andalucista (PA). "Con lo grande que es el mundo...", dijo un Uruñuela evidentemente sorprendido y aturrullado.

Un periodista que participó en uno de los primeros periplos comenta que eran alojados en residencias espartanas, recibían adoctrinamiento sobre el régimen de Gadafi, con el Libro Verde como guía inexorable, arreglaban jardines y visitaban las obras de regadío con las que se trataba de ganar tierra cultivable al desierto. Todo a gastos pagados. Recuerda que Libia, gracias a la explotación del crudo, nadaba entonces en la abundancia.

El PA se apresuró a que sus líderes eran invitados del Congreso del Pueblo Árabe, cuya sede estaba en Trípoli. Pero no era la primera vez ni la última que los nacionalistas andaluces visitaron a Gadafi. Tampoco fue aquella la única comitiva de jornaleros, ecologistas, estudiantes y profesionales progresistas que el dirigente del SOC Francisco Casero se encargó de organizar. Precisamente fue Casero quien, años más tarde, desmintió a la prensa internacional el rumor que llegó a todo el mundo de que el coronel había muerto en los bombardeos lanzados por Ronald Reagan en la primavera de 1986.

Casero reconoce que su primer viaje a Libia lo hizo en 1984 bajo la cobertura de Los Verdes de Alemania y que desde entonces ha llevado a más de trescientos andaluces, sobre todo estudiantes y jornaleros. Entre ellos el después abogado sevillano Miguel Cuéllar; Manuel González Molina, que luego sería director general de Agricultura Ecológica de la Junta de Andalucía; Antonio Ramírez de Arellano, vicerrector de la Universidad de Sevilla, y Francisco Muñoz Muñoz, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Granada, investigador del Instituto de la Paz y los Conflictos y esposo de la ex consejera de Educación Cándida Martínez. El último viaje de Francisco Casero fue hace sólo cuatro años, y le acompañaba el editor Manuel Pimentel, ex ministro de Trabajo del PP, interesado en unas importantes ruinas romanas.