viernes, 2 de agosto de 2013

Partido Comunista Sudafricano: China es la alternativa anti-imperialista para África

SÍNTESIS DEL DISCURSO PRESENTADO AL SEMINARIO “LA CHINA EN EL SIGLO 21: PRESENTE Y FUTURO” POR CHRIS MATHLAKO, SECRETARIO DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA SUDAFRICANO

Intervención del compañero Chris Mathlako en el reciente seminario organizado por la Universidad Comunista de Bretaña:
 



La realización del seminario sobre la China es una cuestión coyuntural, particularmente importante para las relaciones Sud-Sud, y todavía más para el continente africano. Partimos confirmando que el compromiso de la República Popular de China en el continente y con el continente no es “imperialista” ni una amenaza a los intereses de África, como algunos comentadores de la media occidental y de otras regiones nos quieren hacer creer.


Pensamos que esa relación se confronta con algunas contradicciones, que pueden ser superadas, por un lado, o vistas como elementos potenciales para catalizar la aspiración del África, hace tiempo cultivada, de restituir la independencia auténtica a la mayoría de la población. Y eso podría contribuir a hacer salir el continente del abismo, a través de una relación mutuamente benéfica, basada en el respeto, sobre valores compartidos che derivan de los lazos históricos que relacionan los pueblos de estas áreas.


La polémica que opone el socialismo chino a la afirmación de que el país ha embocado la vía de la transición capitalista, a través del “socialismo de mercado”, no será resuelta en breve tiempo. Pero eso requiere también nuestra atención a lo que son las condiciones materiales coyunturales y que entendamos el sentido, el que nos ayudará a comprender la fase compleja que está atravesando la China y su interactuar con el exterior.



Este seminario se realiza poco tiempo después del Vértice del Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), e marzo, entre cuyos resultados está el acuerdo para la creación del Banco de Desarrollo del Brics. En el entretiempo hemos escuchado voces según las cuales el banco no funcionará, o representará una repetición de instituciones que ya existen, como el Banco Africano de Desarrollo, el FMI y el Banco Mundial.



Recientemente se ha desarrollado el vértice que ha marcado el 50 aniversario de la creación de la Organización de la Unidad Africana, hoy Unión Africana (desde el 2002). También la Republica Popular China fue involucrada, en un modo o en el otro, en aquellos desarrollos y actualmente continúa a desarrollar un rol predominante. En verdad, la China y el África se han encontrado desde el fin de la Conferencia de Bandung, en el 1955, cuando se delinearon las aspiraciones de los pueblos del Sud y se pusieron las bases del Movimiento de los No Alineados.



El compromiso de colaboración entre Sudáfrica democrática y la RPC se ha traducido en política de gobierno cuando el Congreso Nacional Africano ha asumido las riendas del gobierno en el 1994. Con el pasar de los años, lazos y relaciones han ido creciendo hasta ser considerados por ambos países una “partnership global y estratégica”.



Es interesante constatar como la China defina su política externa “de paz, desarrollo y cooperación, una política independiente en grado de gestionar correctamente las relaciones internacionales, que se está transformando en un factor cada vez más importante para el progreso de la humanidad”, según la filosofía china de las relaciones internacionales.
 
LA CHINA, ALTERNATIVA DE PAZ AL IMPERIALISMO
 
El continente africano ha experimentado rivalidades inter imperialistas, contradicciones y militarismo imperialista a causa de sus recursos minerales y petrolíferos. Los Estados Unidos están buscando de encontrar una colocación al Comando Estados Unidos – África (Africom, uno de los nueve comandos de los Estados Unidos), ya que las intervenciones recientes en Libia y en Mali han demostrado que, donde los intereses convergen, el imperialismo cooperará, pero donde divergen, tomará caminos distintos: la intervención de Francia en Mali es solo un ejemplo de la divergencia de intereses del imperialismo en el continente.



La mayor parte de Europa, que tiene relaciones coloniales con África, trata de instaurar relaciones más estrechas con algunas regiones y/o ex colonias, pero continúa a practicar las mismas viejas líneas tendenciales a garantizar relaciones económicas y de comercio desiguales, a través de la política de los incentivos y de los condicionamientos (zanahoria y bastón, según la expresión que hace referencia a medidas compensadoras contrapuestas a medidas de castigo y condicionamiento, habituales en la política internacional imperialista y colonialista).



Al mismo tiempo se presenta la China como el “dragón” que se posesiona del continente, mediante la lógica de los viejos colonizadores y de las naciones potentes, o se sugiere que África no puede buscar políticas alternativas (al neoliberalismo) y una vía de crecimiento que no tome en cuenta el rol y el lugar que ocupan las naciones más potentes. En el contexto de la crisis económica y financiera, en el centro del capitalismo, otros han descrito la presencia de la China como un tentativo de aumentar el peso de su colocación geopolítica, con el argumento “que el factor de mayor peso y fundamental que sostiene ésta política externa es la geopolítica”. En concordancia con esta tesis, Pekín “buscaría conquistar amigos, construir alianzas, aumentar su propia influencia y ser reconocida como la grande potencia emergente que es”.



En occidente, la China es dibujada como codiciosa de petróleo y de los otros recursos del África. De hecho, se han registrado algunas contradicciones en algunas áreas en las cuales trabaja el capital chino, como en Zambia. En este caso, algunos gobiernos que reciben asistencia e inversiones de la China, se afanan por aumentar sus propias reservas domesticas limitadas, a través de la movilización de recursos externos. En el proceso, muchos de ellos han concedido incentivos excesivamente generosos a inversores extranjeros (chinos), lo que significa que, en el breve y medio plazo, los ciudadanos no lograrán traer ventajas de la hospitalidad concedida a estos inversores.



Existen muchos aspectos que se prestan a una relativa crítica de la presencia china en África. Pero los aspectos positivos prevalecen en las relaciones, en contraposición a las relaciones entre las metrópolis occidentales y sus ex colonias. Según el liderazgo chino, “en el siglo 21, la China continuará a implementar su política externa independiente y de paz con el objetivo de mantener la paz mundial y promover el desarrollo común y fomentar la cooperación para construir un mundo armonioso”. Eso será esencial para garantizar que los países africanos sean capaces de superar fases de conflicto y entrar en un período de estabilidad, crecimiento y desarrollo.



Por esto, creemos que la China deberá y querrá, en el breve período, elaborar una política externa de mayor “protagonismo”, para asegurar la paz a todos, particularmente en las regiones del mundo en las cuales los trabajadores se encuentran aún bajo el yugo de la agresión imperialista y de las dominaciones hegemónicas de las naciones potentes.



La China debe ser mayormente activa en el contexto de las relaciones mundiales y contribuir al multilateralismo, como previsto por las bases filosóficas de su política externa. La RPC, junto a otras naciones del Sud, tiene grandes responsabilidades relativamente al desarrollo pacífico y a las relaciones recíprocamente ventajosas, y emergerá cuando vendrá el momento.