miércoles, 25 de diciembre de 2013

Entrevista a Piotr Simonenko, Secretario General del PC de Ucrania



Traducido del ruso por Josafat S. Comín

-Piotr Nikoláyevich, pronto hará un mes desde que Ucrania entrara en una nueva crisis político-social. Comenzó como recordamos, a raíz de la decisión del gobierno, el 21 de noviembre, de tomarse una pausa en el proceso de ratificación del acuerdo de asociación con la Unión Europea.  En la calle aparecieron estudiantes descontentos con lemas proeuropeos: luego se les unió la oposición, se activaron los radicales de ultraderecha. Este nuevo “Maidán” recibió el apoyo de occidente. Resumiendo una nueva “revolución naranja”… Me gustaría escuchar su opinión sobre lo que está aconteciendo, la relación del PCU con los acontecimientos.

En primer lugar vamos a no llamar “revolución” ni a lo que se dio en el 2004, ni a lo que está ocurriendo ahora. Nada tiene esto que ver con ninguna revolución. No hay nada de revolucionario en el sentido de las transformaciones en el sistema político-social, en el sistema estatal, existente en Ucrania desde 1991: ni lo había hace nueve años, ni lo hay ahora, independientemente de quién acabe imponiéndose, el gobierno o sus opositores. Detrás, tanto de unos como de los otros, está el gran capital, que fue quien fundó el actual sistema oligárquico que ahora está luchando por conservar.
Tanto los “blanquiazules” como los “naranjas” no dejan de ser un instrumento de los oligarcas. Estos últimos no están dispuestos a destruir ni cambiar un sistema, como sucedería si el carácter de lo que está sucediendo tuviese algo de revolucionario. Están luchando entre sí, para ver quien encabeza el sistema.
En segundo lugar, habría que decir que la crisis político-social en Ucrania, tiene un carácter permanente. Viene implícito en la naturaleza de la actual formación social, en cuyo marco es imposible resolver las contradicciones entre capital y trabajo, entre ese puñado de multimillonarios y la gran mayoría de la población. Las contradicciones se pueden silenciar, enmascarar, pero no resolver. Eso es imposible. Por eso esta crisis no es nueva. Es una agudización de la crisis que comenzara con la caída de la Unión Soviética en el 91.
Son dos puntualizaciones, pero de especial importancia. En este sentido ningún ciudadano, apoye la “Euromaidán, al gobierno, u ocupe una postura intermedia, no debería hacerse ilusiones. Un cambio real solo sería posible con la ruptura con el actual sistema antipopular en todos los sentidos. Y eso es algo que no vas a resolver ni con la “Euromaidán”, cuyo objetivo es obligar al gobierno a firmar un acuerdo suicida de asociación con la UE, ni disolviendo las manifestaciones, vas a solucionar los problemas generados por los oligarcas a lo largo de todos estos años de independencia.
Y sin embargo habría que preguntarse, como los clásicos, ¿Quién es el culpable y qué hacer?

Comencemos por el “quién es el culpable”, y sobre las causas de la escalada de la crisis

Tanto el gobierno, como aquellos que se denominan oposición, son culpables. Nosotros los comunistas previmos este desarrollo de los acontecimientos, lo advertimos y propusimos un modo auténticamente democrático de resolverlo: convocar un referéndum para que la gente decidiese cual debía ser la vía de integración de Ucrania.
De haber sido así, no habría ahora estos enfrentamientos en las calles, ni esta escalada de la tensión, que deriva en declaraciones sobre la amenaza de la ruptura de la integridad territorial del país. Ahora el gobierno ucraniano no tendría que andar arrastrándose, intentando ganar puntos ante Europa y los EE.UU., porque se apoyaría en la posición del pueblo. Y pese a toda su insolencia y descaro, occidente no se atrevería a cuestionar la elección de los ucranianos.

Pero tanto el gobierno, como la “oposición”, esa misma que dice luchar en las plazas por los valores democráticos, estuvieron de acuerdo en reventar el referéndum. Recalco, que fue de forma conjunta, con ayuda de los tribunales vendidos al gobierno. La “oposición” siguió el juego al gobierno, recurriendo a denuncias estúpidas, admitidas a trámite por los juzgados, dependientes del gobierno. Y esa armonía, es perfectamente explicable: pues el acuerdo de asociación con la UE, era el objetivo común, tanto del gobierno, como de la oposición. No había entre ellos diferencias en este sentido. Y solo en los días previos antes de la cumbre de Vilna, aparecieron divergencias en la visión de cuando Kiev debería de firmar este nefasto documento para Ucrania, en la velocidad a la que debería ir el país, camino de la “guillotina europea”.
Por eso los comunistas denunciamos que tanto el gobierno como los que se denominan oposición son responsables a partes iguales por los altercados ocurridos en Maidán.
Nosotros desde un principio propusimos que no fueran los políticos los que decidieran  el destino del país, sino todo el pueblo ucraniano y la iniciativa de celebrar un referéndum se ganó el respaldo de más de tres millones y medio de ciudadanos. ¿Por qué ninguno de esos defensores a ultranza de la “democracia occidental”, ni ninguno de esos ”mesías” occidentales  de esa misma “democracia”, que tanto nos visitan últimamente, habla de cómo la voluntad y el derecho constitucional de millones de ucranianos fueron ninguneados?

Cuando salen a la plaza diez, veinte mil, entonces todo el “mundo civilizado” grita escandalizado: hay que tener en cuenta su opinión, “es el pueblo ucraniano el que habla”. Cuando son los partidarios del ingreso en la Unión aduanera, los que expresan su opinión, lo que piensan tres millones no vale de nada. Esos son los dobles raseros.

Cuando hablamos de las causas de la escalada de la crisis político-social, lo primero que debemos señalar es la política inconsecuente y poco meditada que ha aplicado el gobierno en lo que atañe a la integración económica exterior. En el transcurso de varios años, los cargos ucranianos de todos los rangos y niveles han declarado su firme convencimiento de firmar el acuerdo de integración con Europa, de crear una zona de libre comercio con la UE.

Estuvieron alabando dicho acuerdo, prácticamente prometiendo el maná del cielo, que caería sobre los ucranianos tras el acuerdo de asociación con la Unión Europea. Mientras tanto, se han estado ignorando las advertencias de destacados especialistas, las observaciones de expertos, las conclusiones del propio ministerio de Economía sobre las consecuencias negativas que acarrearía el acuerdo con la UE, no se han tenido en cuenta los cálculos bien argumentados de académicos nacionales del Instituto de economía, ni los pronósticos de la Academia de Ciencias de Ucrania.

A esto habría que añadir que nuestros socios rusos nos advirtieron con toda claridad, que el acuerdo de asociación que incluyese una zona de libre comercio de Ucrania con la UE, dificultaría enormemente las relaciones económicas y comerciales entre nuestros países, complicaría el acceso de los productores ucranianos a los mercados de la Unión aduanera, haría imposible la cooperación en toda una serie de proyectos, relativos sobre todo a la esfera de las nuevas tecnologías, la aviación, la investigación espacial, la construcción de barcos, la energía nuclear, la industria de armamento. Y todo lo que acabo de enumerar equivale al desarrollo de la economía, la generación de puestos de trabajo, de ingresos para las arcas públicas, etc., etc.
Vuelvo a repetir: todas las consecuencias negativas del acuerdo con la UE, se conocen desde hace tiempo.

Los comunistas ya lo decíamos hace medio año, un año, e incluso dos años.
Nosotros los comunistas en reiteradas ocasiones, estuvimos dando la voz de alarma: no se puede firmar el acuerdo de asociación con la UE, pues conducirá al colapso económico y a una explosión social en Ucrania. Pero no han atendido a razones. Hasta último momento el gobierno se ha mostrado dispuesto a aceptar que era necesario firmar el acuerdo.

Y de repente a pocos días de la cumbre en Vilna, recobran la vista. Se produce un giro brusco en su posición. Comienzan a analizar el contenido del acuerdo, a considerar, a valorar las consecuencias… Y eso, que como ya he dicho, el acuerdo de asociación estaba ya listo para la firma antes de la primavera de 2012, y desde entonces el texto no ha variado ni una coma. Es decir, no habido nada nuevo, es el mismo documento que obraba en manos del gobierno desde hace tiempo. A eso hay que añadir, que el Partido Comunista en numerosas ocasiones llamó la atención sobre el hecho del carácter absolutamente opaco en la elaboración del mencionado acuerdo con la Unión Europea. Nos colaron un gato en un saco. Y cuando abrimos el saco y mostramos el contenido en público, a ver qué había, entonces todo los que saben contar dos más dos, se llevaron las manos a la cabeza.

¿Se puede usted imaginar, que en el momento de ratificación del texto del acuerdo de asociación, nuestros funcionarios no dispusiesen  siquiera de la traducción al ucraniano? ¿De qué soberanía en general se puede hablar aquí?
Todo lo que dicen ahora los representantes del gobierno, es lo mismo que decía el Partido Comunista hace tiempo. Todas las tesis actuales del gobierno sobre los aspectos negativos del acuerdo de asociación son las mismas declaraciones de los comunistas, hechas hace medio año, un año, dos años.
¿Acaso ha sido sólo ahora cuando ha quedado claro que se necesitarían decenas de miles de millones para adaptarnos a las especificaciones técnicas europeas? ¿Acaso ha sido sólo ahora cuando ha quedado claro que el acuerdo con la Unión Europea bloquearía las relaciones económicas y comerciales con la Unión aduanera, y que ello conllevaría enormes e irreparables pérdidas para la industria ucraniana?

Por no hablar de las condiciones draconianas con relación a los agroproductores ucranianos. Como esa misma exigencia de la Unión Europea de paralizar el subsidio estatal a nuestros productores, algo imperdonable desde todos los puntos de vista, que deja bien a las claras cuáles son los auténticos objetivos de Europa en lo concerniente a los agricultores ucranianos. Pretenden privarles de ese mísero apoyo que todavía tienen hoy los productores ucranianos, con las enormes dotaciones que la unión europea concede a sus granjeros, de fondo.

Baste tomar las últimas declaraciones del primer ministro Azárov en las que se lamenta de que las dotaciones a los ganaderos en Alemania alcanzan los 3000 € por cabeza de ganado, en Polonia los 2500 €, en Francia más de mil. Mientras que de Ucrania exigen, como quien no quiere la cosa, privar a nuestros ganaderos de cualquier tipo de ayuda. Y nuestros funcionarios estuvieron de acuerdo, ratificaron esa absolutamente infame exigencia. ¿Por qué no defendieron unas ayudas como las que disfruta Francia, no digamos ya Alemania?

Podríamos estar hablando largo y tendido sobre este tema, sobre las condiciones ruinosas y fatídicas del acuerdo con Europa. Y sin embargo la mano ucraniana ha rectificado todas esas condiciones, imposibles de asimilar, por alguien con un mínimo de sentido común.
No me cabe ninguna duda de que si no hubieran estado jugando al gato y al ratón con la sociedad, si hace dos o tres años, incluso antes, cuando el proceso de negociación sobre el acuerdo con la unión Europea estaba en su fase más candente, hubiesen informado honestamente a los ucranianos de qué es lo que exige Bruselas de Kiev y sobre qué condiciones, ahora serían muchos menos los partidarios del curso de integración en Europa.

Si a esos mismos estudiantes, que fueron los primeros en salir a la calle, se les hubiese explicado que la asociación con la UE, significa la quiebra de cualquier esperanza de encontrar un puesto de trabajo, pienso que no hubieran salido a congelarse a Maidán. Suficiente con mirar lo que sale de las pantallas de televisión, de las portadas de los principales diarios, donde dibujan una Europa idílica. ¿Cuándo y dónde vas a leer en los medios ucranianos que el desempleo allí alcanza el 20 o al 25%? Es decir uno de cada cuatro o cinco europeos no sabe de qué va a vivir mañana ni cómo va alimentar a su familia.

Pretenden presentarnos una Europa como si de un bombón se tratase, al que sólo hay que quitarle el envoltorio para llevárselo a la boca tras la cumbre de Vilna. Y ahora van y te quitan el bombón… Por desgracia muchos de nuestros ciudadanos  no han sido informados de que bajo ese bonito envoltorio, lo que preparara Europa para nosotros no se parece nada a un bombón.

¿Y qué hay bajo el envoltorio, no querría especificarlo?
La gente educada no pronuncia esas palabras en voz alta (risas).

Ahora en serio. Resulta entonces que los estudiantes y todos los demás que están ahora en Maidán, se están manifestando por el empeoramiento de su propia situación, a favor del desempleo, de la pérdida de sus derechos sociales…

¿Y por qué habría de sorprendernos? Acuérdese del 2004. La gente entonces también pensaba que estaba luchando por grandes ideales. ¿Recuerda los lemas de Maidán? Democracia, derechos humanos, justicia social, los corruptos debían ir a la cárcel, la ley es una para todos igual, la corrupción desaparecerá… Resumiendo, todo será maravilloso y no habrá ningún problema. Los actuales líderes de Maidán fueron activos participantes de aquel Maidán “naranjista”. ¿Y en que derivó todo aquello, como acabó? ¿Floreció la democracia? ¿Desapareció la corrupción? ¿Alcanzamos la justicia social? La respuesta es bien conocida: no, no y mil veces no.

¿Qué consiguió la gente que salió a Maidán en el 2004? Para ellos nada. Mientras que un puñado de aprovechados, oligarcas, “héroes de Maidán”, recibió la posibilidad de enriquecerse con las corruptelas en los esquemas del gas, con el fraude del “hospital del futuro”, con el fraude con la tierra etc. De ese modo, engañando al pueblo, se auparon al poder unos nuevos ricos desplazando a los que ya estaban allí. Todas las promesas se olvidaron rápidamente y una vez en el poder siguieron enriqueciéndose, haciéndose con el control de nuevas fábricas y empresas, explotando salvajemente a los obreros, aumentando precios y tarifas.

Los provocadores buscan que la policía actúe con energía para que haya derramamiento de sangre.
Un motivo más, una causa, que utilizaron los políticos de oposición y occidente para agudizar la situación política interna en Ucrania, fueron los sucesos acaecidos la noche del 20 al 30 de noviembre.

Lo que ocurrió la noche del 20 al 30 de noviembre en mi opinión fue una provocación en toda regla con el objetivo de caldear los ánimos. La sangre de los que sufrieron esa noche y los días que la siguieron recae sobre las manos de los provocadores de la oposición y de los provocadores del gobierno. Cualquiera que siguiese el curso de los acontecimientos, recordará, como la protesta estaba ya decayendo, como la gente empezaba a disolverse, a volver a sus puntos de origen. En la plaza solo quedaba un pequeño grupo de manifestantes. Pero alguien tuvo mucho interés, en que Maidán en Kiev volviese a ser ocupado por miles.

No voy a juzgar aquí, quién fue el que hizo el encargo de esa provocación, ni quién lo ejecutó: las Fuerzas del orden o si fueron los que estaban en Maidán, o fue por ambas partes. Pero resulta evidente que fue la puesta en práctica de un guion. Especialmente ahora, cuando todos hemos sido testigos de todo lo que ha ido sucediendo después de aquella noche.

Pero al día siguiente usted hizo una declaración donde condenaba el uso de la fuerza…

Y lo vuelvo a repetir ahora: el uso de la fuerza contra manifestantes pacíficos no es admisible. Subrayo lo de pacíficos, los que se manifiestan en el marco de la legalidad, independientemente de la opinión que nos merezcan sus posiciones, contra qué o a favor de qué se manifiesten.
Otra cosa es que no podamos incluir en esa calificación de manifestantes pacíficos a aquellos, que bloquean o toman al asalto instituciones del Estado, agreden a las Fuerzas de seguridad o cometen actos de vandalismo.
Pero incluso cuando la policía actúa dentro de la legalidad, hay que ser muy cuidadoso con el uso de la fuerza. Porque por un lado, por culpa de los provocadores siempre hay gente inocente que lo acaba pagando.

Por otro lado, las consecuencias pueden ser imprevisibles. Todos debemos tener presente, y el gobierno en primer lugar, que son precisamente los provocadores los que están buscando que la policía actúe enérgicamente, que haya sangre. ¿Por qué deberíamos entrar al trapo de estos sinvergüenzas, que intentan poner en práctica su guion sangriento? Hay que ser muy cuidadoso a la hora de actuar. Hay que medir muy bien cada paso que vayas a dar, y valorar cuidadosamente cual debe ser el siguiente paso.
Hasta ahora lo que vemos es una especie de alocada competición por ver quien lleva a más gente a Kiev para presionar al otro. Los nacionalistas llevan a sus simpatizantes desde las regiones occidentales, el gobierno desde las orientales.

La cosa llega al absurdo. Ante las cámaras, muchos participantes de los mítines en la plaza “Evropeiskaya”, es decir, aquellos que están llamados a apoyar al gobierno y a los “regionales”, exponen con sinceridad, que no quieren el acuerdo de asociación con la Unión Europea porque ello conllevaría la ruina de la industria en el este de Ucrania o lo que es lo mismo, la pérdida masiva de puestos de trabajo etc. Está claro, que es con esa idea, con la que la gente ha llegado a Kiev desde Donetsk, Járkov, Crimea y Lugansk. Posiblemente con esas mismas palabras se les convenció de la necesidad de acudir a Kiev a la así llamada “Euromaidán”, pues se necesita una potente alternativa.

Pero por cuanto los mítines están concebidos con la idea de apoyar la política del gobierno, y el gobierno no ha renunciado a la idea del acuerdo de asociación, sino que se ha tomado una “pausa”, resulta que esas mismas personas, sujetaban en sus manos pancartas… en apoyo a la asociación con Europa, y escuchaban discursos sobre la “elección europea” de Ucrania. Y de un modo organizado expresaron su aprobación a esos discursos.
Así que los “regionales” no solo han traicionado a esos electores que les respaldaron en las elecciones del año 2010, sino que les están de nuevo engañando, de un modo tan refinado, que uno acabaría temiendo por la salud mental de aquellos que son hoy partidarios del “Partido de la regiones”.

Esa inconsecuencia, esa pausa tan ambigua, sólo hace que alentar a los provocadores para que presenten exigencias todavía más radicales. Y esto es algo que produce gran alarma. No en vano hemos sido testigos, en más de una ocasión, de cómo en esos estados fronterizos de la sociedad, la situación se ha llevado al límite y se ha provocado un conflicto civil. Recordemos cómo sucedió el derrumbe de la URSS, los sucesos en Vilna, en Tiflis, en otros lugares, por no citar ejemplos más recientes: Libia, Egipto, Siria.
Me provoca especial preocupación el hecho de que ambas partes enfrentadas, recurran ahora activamente a la delincuencia organizada.


¿Pero hay acaso algo de nuevo en eso? después de todo la actividad criminal también fue de la mano con la anterior Maidán. Baste recordar a los activistas de Cherbonenko, o el intento de colocar un explosivo (que impidió el “SBU”), o el intento de organizar un atentado contra el expresidente de la Duma, Rybkin, por gente cercana a Zhvania y Bessmertnii (frustrado también por el SBU y el FSB).  Incluso podría decirse que el mismo golpe “naranjista” comenzó con el asesinato de Gongadze.

Tiene razón, pero la desgracia es que debido al control de los oligarcas sobre el sistema legal, toda esta gente quedó lejos del alcance de la justicia y el crimen organizado se convirtió con el tiempo, en atributo inseparable de la política ucraniana, demostrando ya sus propios intereses, convirtiéndose en un jugador independiente de la política ucraniana, utilizando a los políticos en su beneficio.
Lo mismo pasó por cierto en los aciagos años 90, en el periodo de formación del capitalismo en Ucrania. Por un tiempo, esa tendencia se debilitó, pero de nuevo se reforzó con la implicación de diversas fuerzas oligárquicas y con el comienzo de una dura pugna entre ellas por el reparto y división de las esferas de influencia en Ucrania, comenzando desde los acontecimientos del 2004.

Otro de los motivos de que todos los contendientes, tanto la oposición como el gobierno, recurran a provocadores y demás canallas, es la falta de partidarios “ideológicos”. También es natural, que sean precisamente las personas de las capas más desfavorecidas, las que aprovechen esa posibilidad de obtener algún beneficio de tan dudosa actividad. Más aún, cuando lo que se busca es gente que comparta tus mismos “ideales” para tomar parte en enfrentamientos, donde lo que se necesita es gente joven con presencia física. Y de dónde sacarlas, como no sea  de entre esas bandas callejeras. Es lógico que el medio natural sea para ellos especialmente indicado en esas condiciones sociales tan hostiles.

Lo específico de la situación ucraniana, es que la ideología clave de la oposición en general y de Maidán en particular es el nacionalismo rusófobo, ligeramente recubierto por esa capa de “valores europeos” Lo que a su manera tampoco deja de ser crimen organizado, solo que político.
Y si tenemos en cuenta que se están destinando una gran cantidad de esfuerzos policiales en mantener el orden en la zona de los conflictos políticos, el crimen se siente cada vez más cómodo. Por eso empieza a ser muy preocupante la seguridad de los habitantes de Kiev y de los visitantes. Y la culpa por ello recae por igual tanto en el gobierno como en la pseudo-oposición.

Y los representantes de occidente se inmiscuyen abiertamente en calidad de instigadores…

Exacto, han perdido ya cualquier atisbo de decencia. Aprueban resoluciones de carácter abiertamente provocativo hacen declaraciones en los medios, con llamamientos a los manifestantes en las plazas para que prácticamente realicen un golpe de estado.
Véase a Kwasnewski, desde las páginas del diario polaco “Rechpospolita” hace un llamado a los manifestantes a ser resolutivos, a “continuar la presión”, a “mantenerse hasta el final”, sólo así se conseguirá el objetivo y el gobierno hará concesiones, el gobierno de Ucrania dimitirá. ¿Qué es esto si no instigación a la desobediencia e intromisión en los asuntos internos? Por no hablar de su aprobación pública del acto vandálico que representó la destrucción del monumento a Lenin en el centro de la capital. Si no fuera por Lenin, no existiría hoy una Polonia independiente.
Aparece también la vicesecretaria de estado de los EE.UU., Victoria Nuland, repartiendo pastelitos en la Maidán, demostrando abiertamente el apoyo de Washington a las protestas. ¿Qué es esto si no una violación de todos los límites de la decencia diplomática? ¿Acaso se comportan así los diplomáticos en el territorio de algún otro estado soberano? Así sólo se pueden comportar cuando sienten que están en una colonia.

En cualquier país que se precie, a todos estos personajes haría tiempo que los hubiesen declarado persona non grata. Me gustaría ver qué ocurriría con un diplomático ucraniano que se presentase en un acto de “Occupy Wall street” y mostrase a los manifestantes su apoyo en nombre de Ucrania. En menos de 24 horas hubiera sido expulsado de los EE.UU. con el consiguiente escándalo internacional.
Lo mismo podemos decir en el caso del senador McCain, y su intervención en el papel de provocador barato. ¿Quién se ha creído que es para pasearse por el centro de Kiev, arengando a la gente, dando directrices, indicando en qué dirección debe avanzar Ucrania?
¿Puede alguien imaginarse  algo parecido, en que un diputado ucraniano se comportase del mismo modo en cualquier lugar de Estados Unidos o de Europa? Ya no es que lo hubiesen declarado persona non grata, sino que lo habrían enviado directamente al manicomio. ¡Resulta todo tan inverosímil!
Hasta qué punto llega la insolencia, cuando ese mismo senador, que amenaza con sanciones al gobierno ucraniano, que se permite el chantaje al gobierno del estado soberano, se pasea aquí como Pedro por su casa… ¿Le queda algo de decencia a nuestro gobierno, algo de respeto hacia su país, su pueblo, hacia sí mismos al fin y al cabo?

Han sido expulsados del país algunos provocadores venidos de Georgia, periodistas, quienes tomaron parte en acciones ilegales en Maidán. Le han prohibido la entrada al mismo Nemtsov de Rusia. Seguramente tenía previsto participar en Maidán lanzando sus arengas. Todo eso está bien. No tienen nada que hacer aquí. ¿Pero por qué en lo que respecta a funcionarios europeos, del cuerpo diplomático o políticos de los EE.UU. no se adoptan medidas análogas? Al fin y al cabo su actitud es mucho más peligrosa. Y lo más importante, vuelvo a repetir, representa una violación de todas las normas diplomáticas.
El absurdo se vuelve delirante, cuando al embajador ucraniano en Polonia lo llaman a consultas a su Ministerio de Exteriores para que rinda cuentas por la actuación de nuestras fuerzas del orden. Pero al embajador polaco, por lo que sea, no le indican que deba presentarse ante el Ministerio de Exteriores de Ucrania para denunciar que ciudadanos de Polonia y en concreto el ya mencionado kwasniewski y otros paisanos suyos, se permiten entrometerse en los asuntos internos políticos de Ucrania.

¿O es que resulta que todos estos dobles raseros forman parte de esos “valores europeos” que tan insistentemente pretenden imponernos? Ellos, que pisotean y desprecian la soberanía de Ucrania y que consideran al actual gobierno poco menos que su marioneta. Mientras la llamada oposición hace ya tiempo que se encuentra bajo su cobijo y protección, bailando al ritmo que les marcan.
¿Y qué decir de esos dobles o si se me permite triples raseros, cuando se trata de los contactos de los políticos occidentales y diplomáticos, con los seguidores ucranianos de S.Bandera? En Europa una relación parecida de un político serio con los radicales de ultraderecha representaría un escándalo condenado por la opinión pública y la indignación de los medios. Mientras que en Ucrania la máxima representante de la Unión Europea para asuntos internacionales y política de seguridad Catherine Ashton, no sólo se reúne con Tiagnibok y cuando éste le besa la mano, esta dama no la retira indignada, sino que al revés, se sienta con él en la mesa de negociaciones.

¿Se lo pueden imaginar? Después de todo Ashton en virtud del cargo que ocupa debe ser modelo de la diplomacia europea y representar la idea misma de la seguridad. Como resultado todas estas fuerzas nacionalistas, ultraderechistas, que aspiran a hacerse con el poder, reciben el apoyo abierto de occidente, y provocan disturbios en masa. Ni siquiera se toman la molestia de ocultar sus planes, se permiten declararlos abiertamente desde las tribunas de Maidán, anunciando sus intenciones de realizar un golpe de estado, y tras distanciarnos de nuestros aliados naturales, ante todo de Rusia, someter al país a la órbita de occidente, e instaurar en Ucrania un régimen dictatorial neonazi… ¿Debemos entender entonces que es ésta la política de seguridad que propone occidente para Ucrania?

No les preocupa Ucrania, sino su propio bolsillo

En nombre del Partido Comunista, vuelvo expresar mi más profunda indignación por la intromisión descarada y desvergonzada de los emisarios occidentales en los asuntos internos de Ucrania, por su abierto apoyo a los golpistas, por la incitación abierta a los ciudadanos de nuestro país para que se enfrenten a las instituciones gubernamentales. En opinión de los comunistas, el gobierno, en este sentido debería adoptar medidas urgentes para cortar de raíz cualquier actividad de ese tipo y defender así la soberanía nacional de Ucrania.
Y como es lógico, a todos estos provocadores descerebrados, que hacen llamamientos a la toma de las instituciones públicas, la creación de órganos ilegales de gobierno, a la creación de formaciones militarizadas ilegales, habría que aplicarles el peso de la ley.

¿Aprueba el Partido Comunista que se abra causa penal contra algunos diputados de la Rada?

Si se refiere a  aquellos diputados, que se han olvidado de juramento  dado, que están saqueando el país, que no se responsabilizan de los delitos cometidos, que con sus actos y declaraciones están provocando el conflicto civil, haciendo llamamientos a subvertir el orden constitucional, sin duda lo aprobamos.
Nadie respondió por lo que ocurrió en el 2004. Por las elecciones inconstitucionales del 2007 tampoco nadie rindió cuentas. ¿Cuánto más vamos a tolerar que se pisotee la constitución y se zarandee el país? Ya es hora de que alguien pague por sus actos. Ellos mismos declaraban entonces que la ley es una para todos, que todos somos iguales ante la ley. Pues es hora de aplicar el lema aquel de “ladrones a la cárcel”. Y los que arrastran el país al conflicto civil, son peores que los bandidos; para esa gente, pienso yo, no hay nada sagrado.

¿Se podría hablar en esta situación de apoyo de los comunistas al gobierno?

No, no estamos hablando de ningún tipo de apoyo al gobierno por nuestra parte. La propia situación actual está demostrando, que el gobierno con su política ha cometido una gran cantidad de gravísimos errores. Ya los he enumerado anteriormente. Por mucho que tengamos en cuenta el papel que están jugando y los hilos que están moviendo los agentes extranjeros, dirigiendo la actual desestabilización, sin embargo la responsabilidad principal recae sobre el gobierno. Aunque sea ya por el hecho de que no está sabiendo manejar la situación, por estar permitiendo esas provocaciones contra nuestro país.
Podemos respaldar algunos pasos concretos, en los que podemos coincidir. Por ejemplo, ¿Cómo no podríamos apoyar la renuncia a la firma del acuerdo en Vilna? Nosotros mismos insistimos en ello. No ha sido más que la puesta en aplicación de una exigencia de los comunistas.

Lo mismo podríamos decir en lo que respecta a la negativa a cooperar con el FMI en las condiciones por todos conocidas: aumento del precio del gas para los consumidores, el aumento de los gastos comunales en general, los recortes presupuestarios en gastos sociales, etcétera. Nosotros estamos en contra de esa política social genocida, que quiere imponer a Ucrania el Fondo Monetario Internacional. Siempre hemos estado en contra, exigiendo del gobierno que se negase a cooperar con esta organización.
Y por último, el Partido Comunista siempre se ha mostrado partidario del desarrollo al máximo de los lazos de integración con Rusia y con otras repúblicas de la CEI. Nosotros vamos a saludar cualesquiera iniciativas en esa dirección. Esa ha sido nuestra postura de principio en el transcurso de muchos años y no la vamos a cambiar ahora, bajo ninguna circunstancia. Pues sólo a través de la cooperación mutuamente beneficiosa con Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, Ucrania podrá salir de la crisis económica y  resolver sus problemas sociales y económicos.

Hasta donde es sabido, el 17 de diciembre se espera la firma de un paquete de acuerdos en el desarrollo de las relaciones de cooperación entre Ucrania y Rusia

Ese será un paso en la dirección correcta.
Sin embargo debo decir que no podemos limitarnos a adoptar medidas con medias tintas, debemos adoptar decisiones que impliquen la integración completa en el espacio postsoviético.

¿Se refiere al ingreso en la Unión aduanera? ¿Piensa usted que el gobierno se atreverá a dar ese paso? De momento lo que se oyen son declaraciones de que no hay intención de ingresar en la Unión aduanera, de que Ucrania seguirá avanzando con la mira puesta en Europa.

Me gustaría confiar en que el sentido común se acabará imponiendo de un modo definitivo y sin marcha atrás. No puedo responder por la actitud del gobierno, y menos cuando todo el mundo está viendo que nuestro gobierno es muy veleta… su postura puede cambiar en uno u otro sentido, de un modo bastante radical.
Pero al menos han tenido la suficiente cabeza para detenerse y no plantar su firma bajo el acuerdo de asociación con la Unión Europea. Han adoptado los argumentos de aquellos, que siempre se mostraron contrarios a dicho acuerdo. Pero esos mismos especialistas, que convencieron al gobierno ucraniano de que no se asociase con la Unión Europea, le recomiendan integrarse en la Unión aduanera, porque será precisamente allí, donde Ucrania pueda realizar todo su potencial. Es precisamente la participación plena en la Unión aduanera la que nos permitirá confiar en el crecimiento económico, en el desarrollo de nuestras propias nuevas tecnologías, y el mantenimiento de nuestras posiciones a nivel mundial en una serie de sectores estratégicos, como la aviación, la cosmonáutica la maquinaria industrial y otros.

Lo que ocurre, es que más que pensar en Ucrania, están pensando en su propio bolsillo. Sólo cuando las limitaciones en el acceso al mercado ruso comenzaron a reflejarse en los beneficios de los oligarcas cercanos al gobierno, entonces, y sólo entonces, fue cuando comenzaron a “rascarse la nuca”, a pensar si valía la pena someterse a esa dependencia de Europa. Si solo de Ucrania se tratase, la hubiesen vendido sin pestañear. Pero era su propio bolsillo es el que estaba recibiendo el golpe.

Incluso ahora estamos viendo como siguen negociando tanto con Europa, como con Rusia. Además, lo que defienden son ante todo sus propios intereses. Ese es nuestro principal problema; en el gobierno hay gente dependiente del gran capital. Y eso crea un conflicto natural de intereses, los del Estado y los particulares. ¿Adivinen en beneficio de quién se resolverá ese conflicto?

Estamos asistiendo ahora a propuestas de todo tipo que proponen cómo salir de esta delicada situación, se organizan mesas redondas. ¿Tiene el Partido Comunista sus propias propuestas?

Si por supuesto. En primer lugar consideramos que la condición para cualquier tipo de mesas redondas, para cualquier diálogo político, debe ser el regreso de todos al marco constitucional, al marco legal. Todas las partes implicadas, contendientes, deben garantizar públicamente que van a permanecer en el marco constitucional. Porque yo por ejemplo no acabo de entender el que los representantes de  la llamada oposición exijan que los representantes del orden rindan cuentas, de acuerdo a la ley, cuando al mismo tiempo ellos están violando la ley con su bloqueo a los edificios públicos. La ley, es una para todos o no existe. Y entonces lo que funciona no es la fuerza del derecho, sino el derecho de la fuerza.
Insisto en que esa debe ser la principal premisa. Sin ella, por definición, es imposible cualquier tipo de diálogo.

En segundo lugar, deben ser apartados de sus cargos todos aquellos que guardan relación con el proceso de conversaciones sobre el acuerdo de asociación con la Unión Europea. Estas personas, que aceptaron el nombre de Ucrania adoptar medidas discriminatorias, nefastas para nuestra economía, unas condiciones que ya han demostrado su completa invalidez profesional.
Es decir, en primer lugar se debe recomponer el gobierno. El nuevo Consejo de ministros debe estar formado por profesionales que tengan experiencia práctica de trabajo como directores de grandes empresas industriales, de instituciones científicas y educativas, que cuenten con el apoyo y respeto de los colectivos laborales. Hay que expulsar del gobierno a aquellos, quienes de uno u otro modo, guardan relación con los oligarcas y los grupos financieros e industriales.

En tercer lugar, es necesario analizar en profundidad los motivos políticos, económicos y sociales, que han llevado a los ciudadanos de Ucrania a participar en los actos de protesta: El desempleo, la remuneración del trabajo, los precios y las tarifas, los subsidios sociales, la corrupción y la arbitrariedad policial, judicial de los funcionarios públicos, etc. Sobre la base de dicho análisis se debe desarrollar un programa gubernamental que incluya la adopción de medidas prácticas encaminadas a mejorar el nivel de vida de la población, con mecanismos concretos y plazos de su ejecución, como ha expuesto  el Partido Comunista en su programa anticrisis.
En cuarto lugar, el Partido Comunista está convencido de que la garantía clave para la superación de esta crisis política que se prolonga en el tiempo, pasa por la reforma política. Ucrania debe convertirse en una república parlamentaria, y las elecciones a la Rada deben celebrarse exclusivamente atendiendo al sistema proporcional, a través de la libre competencia de programas de los partidos y responsabilidad directa de las fuerzas políticas ante los electores por los resultados de su trabajo.

En quinto lugar, a fin de evitar la escalada de la confrontación y rebajar la tensión en la sociedad, es imprescindible adoptar la decisión de la convocatoria de un referéndum nacional sobre la integración económica exterior de Ucrania, como principal mecanismo democrático de la expresión de la voluntad popular.

Así que como usted puede ver, el PCU, tiene un plan detallado para salir de la crisis. Ese plan puede y debe convertirse en una buena base para la discusión y para la búsqueda del camino hacia el acuerdo social y la estabilidad.


Fuente: CCCP