domingo, 15 de diciembre de 2013

Tras el escenario de la revuelta ucraniana se esconde la lucha de las oligarquías

Por Victor Tolokin, 5 de diciembre de 2013 (Pravda / CCCP)

Traduccción de Josafat S. Comín

El principal acontecimiento de los últimos días ha sido la sesión de la Rada de Ucrania, que los líderes de los instigadores de la supuesta protesta pacífica, permitieron que se celebrase, calculando que iban a alcanzar sus objetivos de un modo fulminante.

El edificio del parlamento se vio rodeado por todas partes por un círculo, apretado como un tornillo, de  exaltados fanáticos del curso europeo. Los líderes de la “fiesta de la desobediencia” habían calculado que la presión histérica de sus partidarios, impresionaría a los diputados y estos acabarían votando obedientemente por todo lo que ellos exigieran. Y sus apetitos no eran pocos: La oposición presentaba a votación de la Rada tres cuestiones a la vez: moción de censura al Consejo de ministros, la liberación de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, y la adopción en forma de ley de la disposición a firmar el acuerdo de asociación con la UE.


El debate de la cuestión principal transcurrió en el mismo tono histérico de los principales heraldos de “Maidán”, trasladados a la tribuna de la Rada. La única intervención constructiva resultó ser la del líder del PCU, Piotr Simonenko, quien en primer lugar se dirigió a los ciudadanos de a pie, a los trabajadores, subrayando que el Partido Comunista condena tajantemente el uso de la violencia desmedida contra los manifestantes pacíficos, al tiempo que condenaba los “actos de los provocadores, independientemente de quien se esconda tras ellos”.

En palabras del líder de los comunistas, tanto aquellos que aspiran a la firma del acuerdo de asociación con la UE, como aquellos que defienden el ingreso en la Unión aduanera, tienen pleno derecho, de un modo pacífico y abierto, sin temor a represión, persecución o sufrir violencia física, a defender sus convicciones.

“Cada cual tiene derecho a profesar cualquier ideología, a defender cualquier postura política, siempre que no se incite a la violencia, la agresión, al racismo, la xenofobia y el odio a nuestra gente… Lo que estamos viendo ahora en el país, es una escalada consciente de la tensión política, se trata simplemente, de la lucha de los clanes oligárquicos por el sillón presidencial. Es una lucha en la que lanzan a la gente, como carne de cañón, al torbellino de una confrontación civil sangrienta. Es una lucha, en la que los oligarcas están dispuestos a destruir nuestro país, con tal de vencer. Esa es la amarga verdad –volvió a subrayar Simonenko-. Basándose en su principio inamovible, consistente en que todas las decisiones trascendentales en nuestro país deben decidirse en virtud de la voluntad del pueblo ucraniano, el Partido Comunista ha llamado al pueblo a comenzar un referéndum a nivel nacional y en él, definir el tipo de integración económica exterior, que la mayoría desea”.
Es, en palabras del líder de los comunistas, es el único camino democrático y civilizado para poder resolver cuestiones tan fundamentales. “Pero con el esfuerzo del gobierno y la autodenominada oposición, decidieron callarle la boca al pueblo de Ucrania. La prohibición del referéndum nacional, la limitación de forma ilegal de los derechos constitucionales de los ciudadanos, la prohibición de recoger firmas en apoyo del referéndum, todo eso se ha hecho para no escuchar la voluntad del pueblo”, remarcó Simonenko.

A pesar de todas esas prohibiciones el Partido Comunista ha recabado casi 4 millones de firmas en respaldo a la consulta. El referéndum a nivel nacional, es el único modo de evitar la confrontación y que se agrave la división en la sociedad, algo que como ya estamos viendo ha derivado en violencia y derramamiento de sangre. Y si no adoptamos medidas, todo esto puede terminar convirtiéndose en una tragedia para el pueblo ucraniano”.

Precisamente por ello en nombre del grupo parlamentario del PCU, Piotr Simonenko declaró oficialmente, que toda la responsabilidad por el derramamiento de sangre en “Maidán” la noche al 30 de noviembre, por las posibles consecuencias de la actual confrontación y el deslizamiento del país al abismo de la guerra civil, la comparten en igual medida los representantes de los clanes oligárquicos, que se encuentran tanto en el poder,  como en la “oposición”.

Al valorar la actuación del gobierno de Nikolai Azárov, Simonenko subrayó de modo inequívoco que debe dimitir. “En el país está disparado el desempleo, se cierran empresas, se reduce la producción. Crecen los retrasos en el pago de salarios, se cierran escuelas y hospitales. Se está deteniendo la industria de construcción de maquinaria, la industria ligera, se reduce el volumen de exportaciones. Muchas empresas han sufrido un 50% de pérdidas. Solo están dejando una salida  los trabajadores: mediante la destrucción de la economía, hacia el desempleo y el empobrecimiento generalizado”.

Al dirigirse a los miembros del gobierno, Simonenko especificó: “Nos gustaría escuchar del primer ministro la respuesta a la pregunta de cuándo se adoptó la decisión relativa al inicio de negociaciones con la UE. ¿Quiénes formaban parte de esa comisión? ¿Cómo se controlaba el desarrollo de las conversaciones? ¿Quién y cómo dio el visto bueno a ratificar un acuerdo, que no estaba si quiera traducido al ucraniano?

Anticipándose a los reproches de los representantes de la “oposición”, Simonenko se dirigió a esa parte del salón de plenos. “Quiero llamar su atención sobre la cuestión, de que la postura de nuestro grupo parte del hecho de que estamos defendiendo los intereses de 45 millones de ciudadanos, y no su lucha de clanes por el trono de presidente”.

Tras la obligada conclusión del plenario, Simonenko explicó a los representantes de la prensa, que el proyecto de ley sobre la dimisión del actual gobierno, sometido a consideración de la Rada, se había redactado sin contar con el punto de vista del Partido Comunista, por lo que desde un principio, estaba condenado al fracaso. Según sus palabras, los autores del proyecto de ley pidiendo la dimisión de Azárov y su equipo, lo motivaban por la renuncia a ratificar el acuerdo de asociación con la UE.

“Los que se hacen llamar opositores, sabían que el PCU acusa al Consejo de ministros del colapso económico, del empobrecimiento del pueblo y la defensa de los intereses de los oligarcas: No tenemos previsto votar por otra interpretación del documento”, constató el líder del Partido Comunista.