viernes, 3 de enero de 2014

Las "bondades" de la integración en la UE: un aviso para futuros aspirantes


Los gobernantes de Ucrania fundan ingentes esperanzas en el acuerdo de asociación con la UE, que puede ser firmado próximamente. En Kíev esperan inversiones de sus socios europeos, estímulos económicos y, en general, su desarrollo por una vía nueva. Entretanto, los “nuevos europeos” están dispuestos a mostrar con su propio ejemplo en qué desembocó para ellos la colaboración con la UE.


Bulgaria y Rumania obtuvieron la anhelada filiación en la UE en 2007. Ambos países esperaban mejorar sustancialmente la situación en su economía. Sin embargo, ahora Bulgaria ocupa el último lugar en la UE por el PIB per cápita y el penúltimo por el consumo individual. Y la producción nacional sufre una rémora, señala Svetla Mijova, observadora política del rotativo búlgaro Rusia hoy:

–Al país llegan en gran cantidad mercancías turcas y macedonias más baratas, los productos de nuestros agricultores resultan más caros. La política fiscal no contribuye al desarrollo del agro. Las fábricas que funcionaban bien, fueron clausuradas o compradas por firmas europeas. Todos los beneficios se van a Europa, ha aumentado mucho el nivel del desempleo.

La UE tampoco ayuda a resolver las tareas sociales que en los últimos tiempos se han agudizado debido a la situación en Siria, dice Nina Dolguerova, profesora de la Universidad Libre de Varna:

–Ahora encaramos la cuestión de los refugiados que huyen de Siria. No estamos en condiciones de resolver este problema en lo individual. Y la UE no ha pasado aún a solucionarlo en serio. No solo nosotros, sino también Italia. Malta afronta el mismo problema. Tampoco la adhesión de Rumania a la UE le ha traído bonanza. Si en 2010 casi las tres cuartas partes de la población se mostraban satisfechas con el ingreso en la UE, ahora el número de optimistas ha disminuido casi a un tercio. 

En Hungría se dice sin ambages que la filiación en la UE significa prácticamente su transformación en una colonia, indica Bogdán Bezpalko, experto de la Universidad Lomonósov de Moscú.

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, declaró sin medias tintas: "Nos tratan como una colonia". Por cierto, está lleno de optimismo en el plano de que Europa se recupere de algún modo y que Hungría figuere entre los vencedores. Pero de momento dijo sinceramente cómo se trató a su país.

Otro estado que recorrió un largo camino antes de ingresar en la UE es Croacia. El país engrosó las filas de la Unión en el verano pasado. La situación en la economía croata no inspiraba optimismo desde tiempos atrás, ya durante varios años persiste en un estado de recesión y el desempleo roza un 20 %. Por el momento no se ven ventajas de la adhesión, puntualiza el escritor y periodista croata Fikret Canan: Actualmente la principal circunstancia en el país consiste en la carencia de inversiones extranjeras. Se esperaban grandes inversiones, pero no han llegado hasta ahora.

El PIB de Croacia en el primer semestre bajó el 0,7 %, la producción industrial más del 4 %. Ahora la situación puede acentuarse más: los expertos hacen ver que la industria alimentaria, antes la única rama acertada de la producción, pierde su capacidad competitiva.