viernes, 14 de febrero de 2014

Anti-equidistancias: Declaraciones del Secretario General del PC de Ucrania

"Han convertido a Ucrania en un campo de batalla por los intereses geopolíticos de los Estados Unidos, la OTAN, y la Unión Europea"















El fracaso de las esperanzas de la Unión Europea y los EE.UU. en que Ucrania firmase un acuerdo de la asociación y de inclusión en la zona de libre comercio con la UE, absolutamente lesivo y discriminatorio, desató la furia de los halcones políticos norteamericanos y europeos.

Piotr Simonenko subrayó que los acontecimientos que se sucedieron, siguieron un escenario perfectamente elaborado por los emisarios de la OTAN y los “eurodemócratas”, probado con éxito en países de África del norte y Siria: protesta pacífica, provocación, primeras víctimas de la revolución, “desembarco democrático” de la UE y Estados Unidos, choques armados y toma de edificios públicos, formación de órganos de gobierno paralelos, guerra civil, establecimiento  de regímenes títeres.

Todo estos acontecimientos han ido acompañados y lo siguen estando, por permanentes viajes a Maidán de funcionarios europeos de todo tipo y pelaje, por senadores estadounidenses y representantes oficiales del Departamento de Estado y de ministros de países de la Unión Europea. Todo ello se produce abiertamente sin ocultar nada, declarando -por boca de la señora Ashton, máxima representante de la Unión Europea para cuestiones de seguridad-, que están adoptando en relación a Ucrania, “todas las vías de presión existentes”, apoyando política y económicamente a la denominada oposición. Y todo para conseguir sentar en el sillón presidencial, en el sillón de jefe del Estado, a sus protegidos.

El líder del PCU recordó la reciente conversación telefónica, que pudo ser conocida por toda lo opinión pública, entre la vicesecretaria de Estado de los EE.UU. Nuland  y el embajador norteamericano en Ucrania Pyatt, en la que abiertamente debatían sobre quién debe y quién no debe entrar en el gobierno de Ucrania, así como sobre la postura de occidente reflejada en la conferencia de Múnich sobre seguridad, donde directamente se señalaba que el nuevo gobierno de Ucrania debe convencer al Fondo Monetario Internacional y no al pueblo ucraniano.

Además, señaló Piotr Simonenko, el FMI no afloja la presión sobre Ucrania, aprovechando la situación que se ha creado, para imponer a la fuerza nuevos créditos leoninos, a cambio de los cuales exige un aumento de precios y tarifas en los servicios comunales, terminar las criminales reformas de las pensiones y de la sanidad, la adopción de nuevas y funestas leyes  laborales y de vivienda, que convertirán a los  trabajadores por cuenta ajena en nuevos esclavos y dejarán en la calle sin hogar a decenas de miles de familias.

El líder de los comunistas ucranianos subrayó, que uno de los papeles principales en esta escalada de tensión política y en la realización de la estrategia de los EE.UU. para apartar a Ucrania de Rusia y atraerla - mediante la firma de asociación con la Unión Europea-, al sistema de la OTAN, está reservada a esos “devoradores de subvenciones” como son las organizaciones sin ánimo de lucro. Unas organizaciones que según las declaraciones de la misma Sra. Nuland, desde 1991 han recibido con ese fin más de 5000 millones de dólares en subvenciones del extranjero.

Por eso no debe sorprendernos que esas ONGs fuesen las primeras en poner el grito en el cielo, cuando la Rada Suprema aprobó la ley que establecía que debían registrarse y suministrar completa información sobre los fines y objetivos a los que se destinan los fondos, recibidos de patrocinadores extranjeros. Entonces, la mayoría de las ONGs no tuvo más remedio que reconocer que están directamente implicadas en la preparación y apoyo informativo de los “combatientes” de Maidán y que actúan como quinta columna de occidente, señaló el líder del Partido Comunista.

 Simonenko llamó también nuestra atención sobre el hecho de que la actual crisis política en gran medida es el resultado de la negativa por parte del gobierno oligárquico y de esa pseudo-oposición a llevar a cabo un referéndum nacional sobre la orientación exterior del país, como proponía el Partido Comunista. Con esa renuncia a resolver de un modo democrático el problema, relacionado con la orientación económica exterior, al prohibir la celebración de ese referéndum, el poder oligárquico y la oposición nacionalista no han hecho más que agudizar la división en la sociedad ucraniana, poniendo al país al borde de la guerra civil.

Con ello han provocado que una parte de los políticos y medios de una serie de países, en primer lugar Rumanía, Hungría, Turquía y Polonia, reivindicasen de nuevo sus pretensiones sobre el territorio  de Ucrania. Llegando incluso a declarar la posibilidad de una intervención militar con el objetivo de defender a sus “compatriotas residentes en Ucrania”.


De modo que en esa lucha por hacerse con el sillón presidencial, el poder oligárquico, los radicales neonazis, la oposición nacionalista respaldada por occidente, haciendo girar el timón del conflicto civil, prácticamente han privado al país y al pueblo  ucraniano de su soberanía política y económica. Han convertido Ucrania en un campo de batalla por los intereses geopolíticos de los Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea.


Fuente: CCCP