lunes, 24 de febrero de 2014

Nota de prensa sobre Ucrania

En Ucrania ha tenido lugar un Golpe de Estado Fascista patrocinado por las potencias occidentales y apoyado en una organización paramilitar de carácter fascista, que ha permitido que los políticos pro-occidentales del Parlamento se apoderen ilegalmente del poder ejecutivo.

Expresamos nuestra solidaridad con la ciudadanía Ucrania, particularmente con los trabajadores, con las minorías étnicas y culturales que hicieron de Ucrania su hogar desde hace centenares de años así como con las organizaciones anti-fascistas, como el Partido Comunista de Ucrania, que están demostrando una gran firmeza y valor frente a los ataques del fascismo. Por otra parte, lamentamos que este golpe de Estado no se haya sabido o podido evitar recurriendo a los mecanismos del Estado de derecho, especialmente a aquellos que habilitan el diálogo y la resolución de conflictos por medios democráticos, y condenamos la injerencia declarada y a todos los niveles de Estados Unidos y de los países de la Unión Europea en los asuntos de Ucrania que ha impedido la resolución pacífica y con arreglo a derecho de estos conflictos.

No a la Guerra Imperialista 



La división de Ucrania en el horizonte ante el desconcierto del Movimiento Anti-Imperialista

Lo que ha vivido Ucrania y todavía está viviendo supera con mucho la violencia y la destrucción de la "revolución naranja" en 2004; a esta "revolución de color" se la llama justificadamente la "revolución marrón".

La represión policial no justifica esta violencia; parcialmente se puede justificar por la corrupción y la crisis socio-económica que atraviesa el país... provocada, entre otras razones, por su acercamiento a la Unión Europea. Lo que justifica y explica esta violencia es el diseño de un plan para trocear Oriente... Lo pusieron en marcha en 2004, en 2005 y lo siguen poniendo en marcha. 

La diferencia entre la "revolución naranja" y la "revolución marrón" es el protagonismo de los grupos paramilitares... Sin duda grupos con un peso político real menor al que les da su armamento y los medios de comunicación, pero un peso político que va en aumento, precisamente, por el uso que hacen de la violencia impunemente y por la protección que le ofrecen los partidos pro-occidentales con representación institucional.

Nada justifica el odio a lo ruso y el odio a lo eslavo en los que estos grupos basan su ideología racista, xenófobo y (conviene repetirlo por enésima vez) fascista, una ideología que ha recibido apoyo, volvemos a insistir, de grupos políticos institucionales, y no sólo pro-occidentales. La campaña terrorífica anti-comunista que se ha vivido desde la caída del muro de Berlín, donde se han legalizado cientos de miles de mentiras sobre los comunistas, donde se ha machacado hasta la nausea la memoria y logros colectivos en la lucha anti-fascista y en la construcción de la URSS (y del llamado socialismo real) durante más de setenta años, donde se han legalizado los crímenes económicos y sociales del capitalismo hasta el presente tiene muchísimo que ver con este fascismo que se pasea victorioso (vistiendo con el color de la mierda) por las calles de Kiev.

Libia aguantó 6 meses, Siria sigue aguantando y Ucrania se ha hundido en la guerra civil en 3 meses -con un Gobierno "dimitido" por la fuerza, las fuerzas antipatriotas de la Unión Europea enfebrecidas y una resistencia nacional-popular ucraniana a la defensiva (ucranianos de pura cepa, ucranianos de ascendencia rusa, minorías húngaras, rumanas, búlgaras, judías, etc.). El Gobierno "saliente" no quiso declarar el Estado de excepción, a pesar de que lo pidieron con insistencia los responsables del Ministerio del interior. Mantuvo su apertura al diálogo tanto con la "oposición" pro-occidental como con las autoridades de Europa occidental, se permitió un continuo abastecimiento y atrincheramiento de la "oposición" armada por todo el país. No se hizo caso a los comunistas sobre la  propuesta de convocar un referéndum acerca del acuerdo comercial con la Unión Europea. Se fue cediendo a la "oposición" filo-fascista hasta que finalmente se cedió por completo.

Lo que hasta la fecha había alcanzado el Gobierno forzado a dimitir (por el Parlamento y los paramilitares de Euromaidan), frente a las ofertas miserables de Occidente, queda en el aire, los créditos rusos, las inversiones chinas...

En septiembre pasado, el Gobierno de Grecia inició un proceso penal contra miembros de un partido fascista con representación parlamentaria que podría derivar en otro de ilegalización del propio partido. Cuando un partido como este utiliza como himno político una canción donde se amenaza a los "perros rojos" algo, como mínimo, que debe hacer sospechar de sus intenciones. Además, las persecuciones de inmigrantes, los ataques contra establecimientos regentados por estos ciudadanos, también las amenazas y ataques contra simpatizantes o miembros de partidos de izquierda (en uno de los cuales se asesinó a un ciudadano griego, motivo del procesamiento penal de miembros de este partido fascista)... Todo esto apunta a que algo va mal en la sociedad griega, y no es un resultado directo de la crisis económica, hay una ideología de fondo y hay elementos de la sociedad civil que la han amparado --a veces cobijándose en el aparato represivo del Estado.

Ahora el fascismo desfila a la luz del día por las calles de Kiev, y la sociedad "liberal-burguesa" europea hace como que mira a otro lado. Cuando ve a esos mismos fascistas desfilar por sus calles se remueve horrorizada.

Pero este no es un análisis objetivo sobre las causas y las consecuencias, aquí, más bien, expresamos nuestra insatisfacción y nuestra impotencia. Sí, ya sabemos que en los manuales de última moda sobre insurgencia y contra-insurgencia, revoluciones de colores y revoluciones de terciopelo, se busca llevar a este atolladero a la población. Un ejemplo sobre la aplicación de estos manuales es la crisis ucraniana.

Un inciso, si Libia cayó no fue porque les funcionaran estos manuales, fue por las bombas terroríficas y asesinas de la Otan, A PESAR DE LO QUE DIGA ALGÚN O ALGUNOS INTELECTUALES QUE SE PASEAN POR AHÍ OCULTANDO LA NATURALEZA FASCISTA DE SU CORAZÓN.

En Ucrania, además de instrumentalizar el descontento de la población, lo que ya hemos visto tantas veces, se la llena la cabeza de un montón de promesas y, sobre todo, se la compra... Sí, se compra su voluntad política por un breve periodo de tiempo, se crean aparatos y colectivos (en las zonas controladas por la oposición neoliberal y filo-fascista) y con esta gente se va a tomar el poder --pura y simplemente, no es que el partido del Gobierno saliente no lo haya hecho, pero la oposición fascista ha tenido muchos más apoyos para que sus aparatos socio-políticos triunfasen, y esto sólo es el comienzo...

Podíamos especular sobre el efecto que esta compra de voluntades ha tenido en el "bloque gubernamental" pero eso se lo vamos a dejar a los "politólogos" que salen por la tele. Aquí me quiero centrar en el impacto del derrumbamiento del Gobierno ucraniano en la izquierda de Ucrania y de fuera de Ucrania.

De entrada, en Ucrania, una izquierda, por así decir, a la "derecha" del Partido Comunista no existe, o si hay ya tendríamos que hablar de las "facciones" dentro del Partido de las Regiones. Por tanto, una especulación acerca de una "socialdemocracia" ucraniana, además de gratuita, es ingenua. La izquierda en Ucrania empieza en el Partido Comunista y se extiende más a su izquierda. El Partido Comunista es, sobre todo, importante, en el Este y Sudeste del país (como señaló Josafat S. Comín en su blog). El Partido Comunista es el que ha hecho las propuestas más imaginativas (además de no dejar de denunciar a la oligarquía político-financiera que se mantiene en el poder) en torno a la superación de la crisis política: no sólo un referéndum sobre la cuestión europea, sino, también, una reforma institucional que pasaba sólo por la parlamentarización del país (ahora en ciernes) sino también por la federalización (de la que no se habla).

Además, el Partido Comunista se ha movilizado en la calle desde comienzos de año, realizando manifestaciones anti-fascistas, y organizando milicias populares.

Los Partidos Comunistas del "espacio postsoviético" (incluido el ucraniano) han hecho llamamientos a la izquierda europea (y, por descontado, a los partidos de ideología afín) para solidarizarse con el pueblo ucraniano y denunciar el ascenso del fascismo en ese país (y en las repúblicas bálticas, además, como hemos comentado, de en casi toda Europa). ¿Cuál ha sido la respuesta de los Partidos Comunistas (y del resto de la izquierda) en Europa?

Que nosotros sepamos, pobre o muy pobre. Aparte de un comunicado (al menos) del Partido Comunista Griego, prácticamente no conocemos otro comunicado de una organización comunista o de izquierdas en solidaridad con el pueblo ucraniano. Excepto, desde luego, el comunicado institucional del muy institucional "Partido de la Izquierda Europea" (de la Eurocámara) en el que echamos en falta una cosa: en ningún momento se refieren a la ofensiva política y paramilitar de la ultraderecha (fascistas) en Ucrania.

Nuestra valoración: la izquierda llega muy dividida a los acontecimientos ucranianos, pagando una factura muy alta por las "primaveras árabes".  No en balde, cuando empezó este ciclo escuchamos con estupefacción comparar el presente ciclo "democratizador" árabe con las "democratizaciones" capitalistas de Europa oriental... Esto, viniendo de la izquierda trotskista (¿!) hasta cierto punto era comprensible, lo que ya no era nada comprensible es que los mismos complejos y miramientos se apoderaran de organizaciones que provenían de partidos comunistas o que tenían partidos comunistas en su seno. Bien es cierto que el PIE (Partido de la Izquierda Europea) se ha apuntado a la denuncia de los sucesos ucranianos (con cierto desatino, como ya hemos apuntado), pero el silencio sigue reinando hasta la fecha (esto lo escribimos el 22 del mes en curso) en todas las organizaciones de izquierda (especialmente en las comunistas -con algunas honrosas excepciones) después de todo lo que ha llovido (es decir, después de todos los golpes, de todos los crímenes, de todos los atentados contra la población ucraniana).

Sin duda, para un recalcitrante trotskista operaciones contra-revolucionarias como estas son un buen motivo para quitarse de encima a los (viejos) partidos comunistas, ¿pero podrían pensar de la misma forma los propios partidos comunistas? Algunos militantes de la izquierda no quieren ni cuestionarse la "bondad" de las llamadas primaveras árabes: ¿pero creen que los Gobiernos revolucionarios de Venezuela o de Cuba ondearían orgullosos sus respectivas enseñas nacionales al lado de las banderas surgidas al calor de las revueltas de los países árabes? ¿No sería, más bien, que las organizaciones que atentan contra las autoridades legítimas de esos países serían las que también utilizarían las banderas surgidas de esas contra-revoluciones? 

Los sucesos de Ucrania también coinciden con las elecciones para las instituciones de la Unión Europea (también coinciden, por cierto, con las Olimpiadas de invierno en Sochi, pero el comentario de este detalle se lo vamos a dejar a los politólogos de la tele). En estas elecciones se espera un avance del populismo (de derechas), y sobre estas elecciones hacen especulaciones las organizaciones de izquierdas y de derechas (que se presentan). "Cómo afectarán los sucesos de Ucrania a mis posibilidades", se preguntan, "y cómo afectarán mis posiciones sobre Libia, Siria, etc.", se siguen preguntando. El "efecto electoral" es otro de los motivos que agudizan las divisiones entre las organizaciones de un mismo campo político (concretamente, de izquierdas). Así las cosas, es un pelín complicado ponerlas de acuerdo en periodo electoral... y, luego, ya se ha pasado.

El Movimiento Anti-Imperialista está en una crucial encrucijada. Un mundo se desmorona, y el que queda por nacer peligra ante el derrumbamiento del viejo edificio encima de él.



Benito G.ª Pedraza (No a la Guerra Imperialista)