martes, 25 de febrero de 2014

Rusia denuncia las ambiciones geopolíticas de Occidente en Ucrania

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia emitió ayer un comunicado urgente en el que expresa la preocupación de Moscú por el desarrollo de los acontecimientos en Ucrania, por los intentos de restringir los derechos de los rusos y otras minorías, así como por el interés de “algunos participantes occidentales” de cumplir en el marco de esta inestabilidad sus propias ambiciones geopolíticas. Además, el Consejo de Seguridad ruso, en el que participa el presidente Putin, abordó el tema.


En estas declaraciones, el departamento diplomático ruso señala que, a pesar del acuerdo del 21 de febrero, la situación en Ucrania sigue siendo inestable: “Los militares no han sido desarmados, se niegan a abandonar las calles de las ciudades que controlan y a liberar los edificios administrativos, de modo que continúa habiendo actos de violencia”.

Las autoridades rusas se muestran especialmente descontentas por el hecho de que algunos políticos europeos hayan apoyado la convocatoria de las elecciones presidenciales en Ucrania en mayo, y no después de que se realice la reforma constitucional, tal y como estaba previsto en el acuerdo del 21 de febrero. “Para que esta reforma tenga éxito, deberían participar todas las fuerzas políticas de Ucrania y todas las regiones del país, y sus resultados podrían someterse a un referéndum popular”, subrayan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.

En el comunicado Moscú recuerda a los políticos de Kiev la necesidad de escuchar la opinión de las regiones del este y del sur de Ucrania, de Crimea y de Sebastópol, donde la mayoría de la población es rusohablante y muchos apoyan al presidente Víktor Yanukóvich. Este era en realidad un llamamiento a no permitir una futura polarización de la sociedad ucraniana y una escisión en el país.

Además, Moscú pone en duda la legalidad de las últimas decisiones del parlamento ucraniano: “Dejándose llevar por el 'caos revolucionario', en el parlamento se firman decretos y leyes, algunos de ellos con el objetivo de restringir los derechos humanos de los rusos y otras minorías étnicas que viven en Ucrania”.

El Ministerio ruso pone de relieve las últimas iniciativas legislativas de las nuevas autoridades en Kiev: “Hacen llamamientos a una casi total prohibición de la lengua rusa, a una depuración de los elementos del pasado soviético, a la eliminación de partidos y organizaciones, al cierre de los medios de comunicación menos deseables y a la retirada de limitaciones a la propaganda de ideología neonazi”.

Rusia se muestra también preocupada por el componente agresivo de los oponentes del presidente Yanukóvich. “Se ha llegado a un punto en que parecerá legítimo reprimir a los ciudadanos de otras regiones de Ucrania, que no están de acuerdo, con métodos dictatoriales y en ocasiones incluso terroristas”, advierte el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, señalando que este desarrollo de los acontecimientos “pone en peligro la paz en el país, la estabilidad de la sociedad y la seguridad de los ciudadanos”.

Por último, en el comunicado se indica que en la postura de algunos países occidentales no se observa una preocupación por el futuro de Ucrania, sino una estrategia geopolítica unilateral y un deseo de forzar el cambio de gobierno encubierto por el acuerdo del 21 de febrero.

Rusia llama a “buscar un consenso ucraniano en los intereses de la paz nacional” y se dirige a todas las partes implicadas en el conflicto de Ucrania, solicitándoles que muestren la máxima responsabilidad, que no permitan un futuro empeoramiento de la situación, que recuperen la legalidad y no permitan la llegada al poder de los extremistas.

Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, se reunió hoy con el Consejo de Seguridad del país para estudiar la situación en Ucrania, informó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

"La reunión se centró fundamentalmente en el desarrollo de la situación en Ucrania", dijo Peskov a los medios rusos, sin ofrecer más detalles.

En el encuentro presidido por Putin participaron el primer ministro, Dmitri Medvédev; el jefe de la Administración presidencial, Serguéi Ivánov; el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, así como los responsables de Defensa, Seguridad, Interior y Espionaje, y los presidentes de ambas cámaras del Parlamento.

La Cancillería rusa instó ayer a todas las partes implicadas en la crisis de Ucrania a volver al marco legal y frenar a los "extremistas" que aspiran a hacerse con el poder.

La declaración de la diplomacia rusa se produjo poco después de que Medvédev cuestionara la legitimidad del nuevo poder ucraniano nacido de la revolución que hizo caer el régimen del presidente Víktor Yanukóvich, actualmente en paradero desconocido.

"Hablando con propiedad. Allí no hay con quién conversar. La legitimidad de toda una serie de órganos de poder (en Ucrania) suscita grandes dudas", dijo el jefe del Gobierno ruso.

Medvédev insistió en que si se va a considerar Gobierno "a gente que se pasea con máscaras negras y fusiles automáticos Kaláshnikov por Kiev, entonces con ese Gobierno será muy difícil trabajar".
 
Pero hasta ahora Putin no ha hablado públicamente sobre los acontecimientos en el vecino país.


Fuente: Rusia Hoy