lunes, 24 de marzo de 2014

De héroes y villanos: el comunicado del PCE sobre la situación en Ucrania


Este texto fue escrito y publicado entre el 27 y 28 de febrero como una respuesta al comunicado/declaración que el PCE emitió sobre los sucesos de Ucrania, bajo la firma de su secretario general, el compañero José Luis Centella; el texto se planteaba como una reacción “indignada” ante la subjetividad y falta de rigor histórico-legal que la nota del PCE transmitía, en la que se arremetía tangencialmente contra la “oligarquía” ucraniana, sin analizar su composición, denunciándose el fascismo en ascenso en Ucrania así como el golpe de Estado perpetrado y manifestándose la solidaridad del PCE con los comunistas ucranianos. En opinión del autor de este texto, la nota del PCE incidía en la solidaridad internacionalista pero dejaba lagunas en torno a la composición de clase del régimen ucraniano y las posibles vías para combatir el golpe de Estado, por lo que su intención era, en un primer momento, manifestar esas lagunas y, en un segundo momento, aportar los datos históricos que avalaran sus argumentos –lo que ahora se hace al final de dicho texto. 


Debo empezar este escrito reconociendo que apoyo a dictadores. Mea culpa, compañeros. He apoyado a Saddam Hussein, aunque conocía las historias sobre su represión de los comunistas, pero lo he apoyado. He apoyado a Muammar El Gadhafi, aunque sabía que era un poder sin partido comunista legalizado, un gobierno tipo haima gigante, y yo lo he apoyado. Por eso reconozco mi error, compañeros. También he apoyado a Bashar al Assad (y lo sigo apoyando), aunque sé que con anterioridad a 2010 había un régimen de semi-partido único, que estaba generalizada la corrupción y también la arbitrariedad de los organismos de seguridad, y de todas formas lo he apoyado… No sólo eso, he conspirado para que su régimen fuera conocido en nuestro país (y seguiría haciéndolo si pudiera).

Por eso, compañeros, os ruego comprensión ante este compañero confundido que os habla. Y espero que me deis la oportunidad de explicarme para que así podáis escucharme y ayudarme a subsanar mis errores.

No sé cuánta gente habrá en el Partido Comunista o en cualquiera de las organizaciones sociales y sindicales que en otro tiempo se conocieron como “área PC” que haya leído a Marx, Engels y Lenin. No sé cuál será la profundidad de sus conocimientos y si para militar en esas organizaciones tuvieron antes que leer a esos autores. Pero lo que tengo claro es que para militar en alguna de esas organizaciones antes tuvieron que darse cuenta de la clase social a la que pertenecían y de la otra clase a la que se enfrentaban, es decir, tuvieron que tener instinto o intuición de clase. Y cuando una clase social o una fracción de clase derriba violentamente a otra clase social o a otra fracción de clase para ocupar el poder aquel que tiene instinto de la clase proletaria dice “aquí unos no estaban nada conformes con lo que hacían los otros”, y cuando el derribo de esa clase o fracción de clase viene acompañado de un incremento absoluto del fascismo y del mercantilismo capitalista el que tiene instinto de clase dice “estos han derribado a los otros para imponer su programa capitalista al precio que sea”. Eso es lo que dice un obrero con conciencia de clase, que ha militado equis años en una organización de clase (social o socio-política) y que ha leído poco o mucho a los clásicos del marxismo-leninismo.

Y qué hacen los Partidos Comunistas “revisionistas”, centrarse en que si el que se ha ido, o le han echado, ha robado poco o mucho. No, esa no es la cuestión. Esa es una cuestión que puede venir inmediatamente después de la toma del poder por parte de la clase obrera, ajustar cuentas con el pasado. Pero cuando la reacción fascista viene a pisotearnos lo poco que nos queda, después de lo que nos han robado los unos o los otros, nosotros no podemos responder quejándonos de lo que nos robaron antes, o comparando la represión actual con la anterior. Nosotros tenemos que responder impidiendo que nos sigan robando y que nos sigan reprimiendo.

Los Partidos Comunistas “revisionistas” dicen que los que ocupan el poder son “oligarcas”. Naturalmente si de lo que se trata es de burguesía. ¿Con eso qué se está diciendo, que una oligarquía da lo mismo que la otra, o que en ningún caso se podrá colaborar con la oligarquía? Y si la oligarquía de hoy te somete a un sistema laboral esclavista y te prohíbe militar en partidos y sindicatos que no sean los de su conveniencia, será mejor o peor que la oligarquía que se sujeta a un sistema legal previamente pactado entre todas las clases y que permite unos márgenes para la representatividad y reivindicación socio-política de la clase obrera.

Un orden legal, hoy por hoy, sólo puede ser burgués u obrero, y todo dependerá de la clase que hegemonice la lucha social, la organización del sector productivo y, en definitiva, la representación política. ¿En los países que he citado antes, Irak, Libia y Siria, qué clase social hegemonizaba la sociedad, la burguesía o el proletariado? La burguesía, entonces ¿a qué clase correspondía tomar la dirección en el ordenamiento social, político y económico? Claro, somos obreros, entonces ¿cómo construir nuestro propio orden social? Por medios pacíficos o por medios violentos. Uno no debe de estar obligatoriamente por encima del otro. Si se puede tomar el poder con ayuda de la burguesía, mejor, si no hay más remedio que tomarlo en contra de la burguesía, entonces habrá que enfrentarse a ella. Se puede colaborar con la burguesía: Sí, para establecer relaciones sociales pacíficas, en orden a regular la convivencia, la economía, etc. ¿Eso lleva a poner a la burguesía en el poder? Depende, si las condiciones sociales del país son adversas para que el proletariado tome el poder (bajo desarrollo industrial, pequeño crecimiento numérico y cultural del proletariado) el proletariado no podrá llegar a tomar el poder. Y ahí casos intermedios, una burguesía “progresista” que colabora con el proletariado en países industrialmente atrasados, en ese caso la burguesía se puede identificar ideológicamente con el proletariado, hasta puede llegar a militar en sus organizaciones –en ese caso, la burguesía puede tomar el poder en compañía del proletariado, incluso militando en el mismo partido.

La salida del poder en Ucrania de Víktor Yanukóvich y de su fracción política, a través de un golpe de Estado neofascista, apoyado por la Unión Europea y Estados Unidos, y respaldado por un ejército paramilitar organizado por los servicios secretos occidentales,  es un ataque frontal contra la clase obrera ucraniana, y lo que tiene que hacer un partido que se considere medianamente marxista es denunciar ese golpe, además de condenarlo, con las leyes que la burguesía sea dado, precisamente, para que esos golpes no pasaran. Porque si la burguesía conspira para derrocar su propio régimen es que algo extraordinario está pasando, y lo que está pasando es que, pura y simplemente, la Unión Europea está conquistando Ucrania a expensas de lo que diga la burguesía ucraniana y a expensas de lo que digan sus leyes. ¿Y tienen que denunciar los comunistas este golpe de Estado de una burguesía contra otra? Claro que sí. ¿Y tienen los comunistas que convertirse en defensores del anterior orden burgués? En la medida en que el anterior orden burgués implicase mejores condiciones de vida y mayor representatividad para sus intereses, desde luego. En la medida en que los comunistas puedan avanzar en la conquista de más derechos económicos y sociales defendiendo ese orden, tendrán que aliarse con cuantas fuerzas sociales sea necesario en la defensa y mejora del orden burgués que la fracción fascista de la burguesía trata de derribar.

Ingenuamente, algunos “comunistas” pretenden que empecemos la revolución por nuestra propia cuenta, dentro y fuera de Ucrania. En ese caso, deben confundir la revolución con una especie de tiro al blanco, lo digo por lo fácil que se lo van a poner a los fascistas, especialmente en Ucrania, para detenerla. Otros comunistas no están nada de acuerdo con los “métodos pacíficos”, según ellos hay que correr para pertrecharse de armas, con lo cual dejarán la organización de masas para cuando sepan utilizarlas. Por último, claro, también están los que dicen que no hay que ser muy “comunistas” porque, evidentemente, no podemos hacer nada solos, además la gente se cree todo lo que dice la propaganda de nosotros, entonces hay que “militar” en las organizaciones de la burguesía hasta cuando las condiciones nos sean más favorables. En cuanto a los últimos les decimos que sin Partido Comunista no hay revolución obrera ni comunista, en cuanto a los penúltimos les decimos que las necesidades de la lucha son las que determinan los instrumentos con los que hay que darla –ni se anticipan, ni se imponen--, en cuanto a los primeros les decimos que los comunistas ni somos una orden monacal ni una secta, nosotros funcionamos entre las masas porque somos la savia que las nutre y sin ellas no tendríamos razón para la existencia.


Datos históricos

¿La clase obrera puede alcanzar el poder con ayuda de la burguesía?, ¿puede colaborar con ella para alcanzar sus objetivos políticos?, ¿pueden militar en el mismo partido político?

Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta dos tesis del marxismo-leninismo:

- El desarrollo socio-económico desigual del capitalismo en el mundo.

- El país que está más débilmente encadenado a la cadena del capitalismo imperialista.

El desarrollo socio-económico desigual del capitalismo hace que la clase obrera se desarrolle y tome conciencia de clase de forma muy diferente según los países. Así, la clase obrera alcanzará conciencia de clase y se constituirá en movimiento socio-político en primer lugar en Europa Occidental, y según el industrialismo capitalista en el resto del mundo.

Por otro lado, las oportunidades para que la clase obrera alcance el poder político sólo se producirán en aquellos países que tienen una relación más débil con el capitalismo internacional. El caso paradigmático es la Rusia zarista a principios del siglo XX.

La lucha de los países contra el imperialismo capitalista por un lado, y de la clase obrera contra la burguesía por otro, en alianza con el campesinado (aportación de la revolución ruso de 1917 para el triunfo político de la clase obrera), lleva a que, en primer lugar, la clase obrera se integre en bloques populares nacionalistas que tienen como objetivo prioritario la lucha contra la burguesía imperialista que ha sido colocada en sus países por el capitalismo internacional. Es el caso de China tras la proclamación de la República (1921-1925), es el caso de las revoluciones de liberación nacional árabes de 1950 a 1970, y es el caso de las revoluciones populares de América Latina a principios del siglo XXI que dan lugar al ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América).

En estos casos podemos ver como la clase obrera colabora con otras clases sociales (el campesinado y la burguesía nacional) contra el imperialismo, en torno a un programa común. Esto puede dar lugar a que la burguesía y el proletariado se integren en un mismo partido político, ya sea de ideología nacionalista o de ideología marxista.   

¿La clase obrera puede alcanzar el poder político por medios pacíficos o violentos?

Según lo que hemos dicho en la pregunta anterior, la clase obrera alcanzará el poder político unas veces de forma pacífica y otras veces de forma violenta, en colaboración con el campesinado y también puede que con la burguesía nacionalista.

Casos en los que alcanza el poder de forma violenta son el ruso (1917) y el chino (1949), y casos en los que alcanza el poder de forma pacífica son las revoluciones populares de América Latina de comienzos del siglo XXI.

¿Los comunistas tienen que denunciar el derrocamiento violento del orden democrático burgués y reclamar su restitución?

Sí, cuando su sustitución supone la implantación de una dictadura militar, declaradamente fascista o no, que reprime las libertades sociales y políticas, y particularmente endurece las condiciones económicas de la clase obrera. Eso es lo que hizo Carlos Marx al denunciar la dictadura militar de Luis Bonaparte en Francia de la segunda mitad del siglo XIX, lo que hicieron los comunistas al denunciar el triunfo de la dictaduras fascistas en Europa tras la I Guerra Mundial frente a los anteriores regímenes de democracia formal, o lo que se ha hecho cuando se han denunciado las dictaduras militares que han existido en América Latina desde 1850 hasta 1990.



Benito G.ª Pedraza (No a la Guerra Imperialista)


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