domingo, 2 de marzo de 2014

La difícil situación de la minoría húngara en Ucrania

El caso de Ucrania nos permite hacer una reflexión, los monopolios europeos no han renunciado al fascismo como arma contra el movimiento obrero organizado y las fuerzas progresistas y como catalizador del descontento social que sus políticas liberales provocan.
La situación  en Ucrania después de consolidarse el golpe de estado ocurrido el pasado sábado 22 de Febrero que se saldó con el derrocamiento y huida del presidente ucraniano Víctor Yanukovich, no sólo ha dejado en una situación dramática a las fuerzas progresistas, democráticas y obreras de Ucrania, (como el Partido Comunista de Ucrania partido que esta viendo como es tramitada su ilegalización en el nuevo parlamento, como sus sedes son saqueadas, las casas de sus parlamentarios asaltadas por bandas fascistas y sus militantes linchados en la calle por paramilitares de extrema derecha) sino que se ha cebado con las minorías étnicas existentes en Ucrania. Recordemos que más del 20 por ciento de la población no es de origen étnico ucraniano, existen numerosas comunidades nacionales minoritarias (rumanos, rusos, rutenos, tártaros, polacos, gitanos y húngaros).
 El nuevo gobierno ucraniano, que llego al poder gracias a una movilización masiva que tuvo su centro en la plaza Maidan de Kiev y que derivó en choques violentos encabezados por grupos armados de extrema derecha, ha comenzado una campaña de chovinismo ultranacionalista impulsada por el partido neofascista parlamentario Svoboda, que se ha materializado en la liquidación de los derechos adquiridos a lo largo del tiempo por las diversas minorías nacionales existentes en Ucrania. Una de ellas es la abolición de la ley aprobada en 2012 que daba el rango de lengua cooficial a cualquier lengua minoritaria que en un determinado territorio de Ucrania fuera hablada por más del 10 por ciento de la población.
Cartel de los “revolucionarios del Maidan” amenazando al diputado Gajdos.
Esto ha provocado la alarma de la comunidad húngara que reside en Ucrania, especialmente númerosa en la región occidental de Transcarpatia.  István Gajdos, único diputado en la Rada (parlamento) ha denunciado esta política y ha pedido al presidente de Hungría Viktor Orbán que interceda. Además ha declarado la ilegalidad de dicha medida debido a que diversos diputados han sido coaccionados para votar dicha ley, (el propio diputado denuncia que no pudo asistir a la votación y ha tenido que abandonar Kiev por motivos de seguridad)  y a que la Constitución de Ucrania no permite la eliminación de derechos ya adquiridos. En unas declaraciones al periódico húngaro Népszabadság, decia: “Hoy, gentes armadas patrullan por las calles de Kíev y en nombre del pueblo los ultras se meten con cualquiera para castigarlo. No hay seguridad y la mayoría de los diputados o vota por miedo o prefiere mantenerse lejos de la Rada”.
La difícil situación de la minoría húngara en Ucrania
Por su parte milicias afines al denominado “Sector Derecho” (grupo neonazi más rádical que Svoboda) han asaltado el pasado lunes el Consejo Municipal de Berehove (Beregszász en húngaro), ciudad de mayoría étnica húngara, golpeando y amenazando a sus miembros. Los paramilitares nazis han agredido y amedrantado a los ciudadanos “no ucranianos” antes de abandonar la ciudad. El ministro de Asuntos Exteriores de Hungría a denunciado este hecho y ha exigido a las autoridades ucranianas un compromiso en la defensa de “los valores democráticos europeos”.
Por su parte el partido ultraderechista Svoboda ha pedido en el parlamento la ilegalización de las dos principales fuerzas políticas que representan a la minoría húngara en Ucrania, la Asociación Demócrata Húngara de Ucrania y la Asociación Cultural Húngara de Ucrania, bajo la acusación de haber realizado la campaña electoral para las elecciones de legislativas de 2012 en idioma Mágiar, contraviniendo las indicaciones reflejadas en la nueva ley electoral aprobada que obliga a realizar toda la propaganda y campaña electoral en idioma ucraniano. Además de ser acusados por la formación ultra derechista de ”extender la propaganda nacionalista húngara” y ”fomentar el separatismo en Transcarpatia”. Por su parte los partidos húngaros han anunciado que no reconocerán esta nueva ley electoral, han llamado a la “desobediencia civil” contra el nuevo gobierno y han realizado acciones de solidaridad en Lviv con las regiones del sur y este de Ucrania que se niegan a reconocer a nuevo gobierno.
Así pues se ve la hipocresía existente en la Unión Europea,que pretende venderse a la opinión pública con una imagen de entidad garantista de los Derechos Humanos y promotora de la democracia, sin embargo sólo utiliza el argumento ideológico de los “derechos humanos” para desestabilizar a los gobierno que le son geoestratégicamente   incómodos en su lucha por los recursos y los mercados. Vemos cómo funcionarios de la U.E y los EEUU apoyan se fotografían con lideres fascistas presentándolos como oposición demócrata.
El caso de Ucrania nos permite hacer una reflexión, los monopolios europeos no han renunciado al fascismo como arma contra el movimiento obrero organizado y las fuerzas progresistas y como catalizador del descontento social que sus políticas liberales provocan. Para ello las fuerzas fascistas utilizan una propaganda chovinista, racista y xenófoba que con unos toques de demagogia social busque atraerse a las clases populares en su delirio. Pero como se ha visto en Ucrania, (y a lo largo de la historia) el fascismo a pesar de reclamarse como “recuperador de la Patria y la Nación” tiene una naturaleza apátrida y es usada por los grandes poderes internacionales en su ariete por la dominación global, se vio en la España del 36 y en la Yugoslavia de los años 90 como diversas potencias internacionales apoyan movimientos “nacionales” de carácter fascista para lograr sus objetivos de dominación sobre la región. Hoy en día nos encontramos con el mismo caso en Ucrania y Venezuela.