domingo, 13 de abril de 2014




Manifiesto para el 14 de abril de 2014

Celebramos este 14 de abril de 2014 en una situación de gravísima crisis económica y política para nuestro país, que requiere una masiva respuesta ciudadana y una continuada movilización popular. Nuestro país vive una situación gravísima de excepcionalidad democrática y necesita soluciones extraordinarias, que pasan no ya por un cambio de gobierno, sino un por un cambio de sistema: es imprescindible la alternativa republicana. Los ciudadanos se declaran en todas las encuestas republicanos en un 50%, incluso en las del CIS que han dejado de hacerse por eso, y ya no es posible acudir a una manifestación sin que multitud de banderas tricolores planteen que las soluciones requieren un cambio de sistema, como hemos  visto el 22 M. El pueblo y el propio conflicto social se está republicanizando, se inicia desde abajo a arriba la reclamación de un nuevo proceso constituyente y la III República no es ya una utopía, sino una necesidad y un objetivo real sobre el cual debemos articularnos -trabajadores, ciudadanos, organizaciones- en torno a una propuesta política de futuro.

La crisis económica, excusa para nuevos beneficios enormes para el poder financiero que la provocó, pero sufrida exclusivamente sobre la espalda de los trabajadores, ha derivado en una crisis completa del modelo político de la transición y por eso no está ya solo en crisis la economía. sino el bipartidismo político, la ley electoral que vergonzosamente lo sustenta, la utilidad del Senado y hasta el papel del Congreso, así como una Constitución de 1978, que vacía de contenido social e inexistentes en la actualidad la igualdad, la justicia y los derechos sociales que supuestamente venía a desarrollar (trabajo, salud, educación, vivienda...) es hoy un papel mojado sin valor real para los ciudadanos. Y entonces, la República.

Rechazamos el golpe constitucional reformando el artículo 135 de la Constitución, perpetrado por el PP y el PSOE para legalizar el pago de la deuda bancaria privada con recursos públicos y que conlleva la prohibición del endeudamiento de las administraciones para garantizar los derechos sociales de los ciudadanos. Afirmamos que se aprobó un mecanismo de usurpación de riqueza y patrimonio colectivo para beneficio de las oligarquías financieras y con ello, los recortes de derechos sociales y servicios públicos que padecemos. Rechazamos y decimos NO al pago de esa deuda ilegal, injusta e ilegítima, que conduce a la pobreza y a la ruina al estado y a los ciudadanos, para dárselo a quienes han creado la crisis: los banqueros.

A golpe de escándalos, la crisis y la corrupción ha llegado también a la Casa Real, y la monarquía, en sus horas más bajas, se encuentra desprestigiada y dividida en una discusión sin salida entre los partidarios de la abdicación y la sucesión, pues después del 'caso Urdangarín-Cristina de Borbón', el jefe del estado no quiere perder la inmunidad jurídica. Los movimientos y fuerzas republicanos, ante esta situación, promovemos procesos de unidad para lograr la III República. Rechazamos igualmente el propósito del ministro de in-justicia, Ruiz Gallardón, de blindar aforamiento a la casa real. 

Si en España no es verdad que la justicia es igual para todos, entonces reclamamos la República. Ni abdicación, ni sucesión: III República.

A la falta de credibilidad de un gobierno neoliberal que solo ha favorecido los intereses de los bancos y las élites económicas y cuyas políticas en tan solo un año han supuesto un empeoramiento de las condiciones de vida de millones de trabajadores, se suma ahora la corrupción política del gobierno con casos gravísimos, como el de Bárcenas y los sobres. Una reforma laboral que ha favorecido cientos de ERES y de despidos y las deslocalizaciones de empresas, y cuyo resultado es una absoluta y general precariedad laboral, desprotección, la exclusión social y pobreza ha llegado a millones de ciudadanos. La única perspectiva para una juventud sin futuro que han dejado es la emigración. O la República, decimos nosotros.

Porque la República que viene, rechazará los recortes de derechos sociales, seña principal de la identidad de un gobierno antipopular que no escucha, y para el que reclamamos su dimisión, que cada día es más un clamor en las calles.

El gobierno ha emprendido una política de liquidación de lo público que es la base de la democracia y de la res pública. Las privatizaciones de servicios y empresas públicas han llegado al derecho a la sanidad y a la educación, que el gobierno pretende negar para convertir derechos sociales en lucrativos negocios y además, para amiguetes. Si lo que hay es el expolio de lo público, como el copago que solo busca hacer caja, y se opta por el mantenimiento de subvenciones a colegios privados mientras se deteriora la educación pública, entonces la salida es la República.

Con más de 200.000 familias desahuciadas desde el 2008 esta monarquía neoliberal niega un derecho tan básico como es el derecho a la vivienda. No se quiere aprobar algo tan justo como la dación en pago y en estos días de abril, se criminaliza a la PAH como se criminaliza a otros muchos movimientos sociales, y a los jóvenes que ante el atropello permanente luchan, se rebelan, reivindican, salen a la calle, se movilizan. Si no existen los derechos sociales amplios en esta pseudodemocracia, si no hay derecho a la vivienda o al empleo, entonces, la República. Si en nuestro país la policía solo sirve para reprimir al pueblo, si no se identifica como parte del pueblo, si encarcela a los jóvenes que luchan, entonces la República.

El estado de emergencia es tal que el estado social y de derecho anterior está desapareciendo en nuestro país, y por eso nosotros reclamamos una república que para los trabajadores, que se construya sobre un nuevo estado social y sobre un modelo económico sustentable, y donde los derechos humanos y los servicios públicos sean una realidad garantizada, donde la lucha por la paz sea una seña de identidad de la política exterior, donde el estado laico exista de verdad con una verdadera separación de poderes entre Iglesia y Estado, donde la educación y la sanidad sean públicas, universales y gratuitas, y no privilegios y negocios. Donde el derecho al trabajo, como ocurrió en la II República, sea el primer objetivo constitucional de un gobierno. Estos son los valores republicanos.

Este 14 de abril, volvemos a gritar también contra la impunidad de las víctimas del franquismo, que tantos años después siguen desaparecidos, miles en las cunetas, sin una respuesta legal y acorde al derecho internacional por parte del estado, que sigue sin asumir su responsabilidad. Y volvemos a exigir Verdad, Justicia y Reparación para ellas. Porque este país tiene una deuda histórica con aquellos demócratas asesinados por defender la Democracia y la República, y lamentamos que nada exista en la agenda política para esta reclamación, a pesar de la exigencia de la ONU a un gobierno que niega los derechos de las víctimas. Tendrá que ser la República que viene la que de respuesta a esa demanda histórica, que otros países resolvieron hace ya muchos años, pero que aquí sigue siendo una asignatura pendiente, pues la Revolución Francesa no pasó por nosotros.

En momentos de tanto sufrimiento ciudadano, hacemos un llamamiento a la lucha y la movilización, a la no resignación, a la rebelión democrática y ciudadana, para luchar contra los recortes y los abusos, por los derechos de los trabajadores, para luchar por una III República que es la salida real a la crisis, al reparto equitativo de la riqueza, y ofrece a los españoles un proyecto y un horizonte ilusionante y de futuro. Sin una movilización continuada como la que trajo la II República, no llegará la III. Nuestro deber es luchar. ESPAÑA MAÑANA SERÁ REPUBLICANA.

¡VIVA EL 14 DE ABRIL! ¡VIVA LA REPÚBLICA!

Junta Estatal Republicana



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