martes, 8 de julio de 2014

PODEMOS, o el timo del Bonapartismo. Primer aspecto programático: de la “reactivación pública de la economía”


Por Tamer Sarkis Fernández

El contexto español se caracteriza por una entente “nacional” y exterior en lo que se refiere a afianzar el subdesarrollo de las fuerzas productivas nacionales a cambio de garantizarle su lugar sectorial a la oligarquía en el marco mundial de exportación de capitales. Bajo un contexto tal, las inversiones y políticas “públicas” no tienen nada que ver con “reactivar la economía”, y sí guardan relación con todo lo contrario. Son un síntoma y una manifestación palpables del proceso de desactivación que subsume a “la economía”, proceso en el que dichas iniciativas contribuyen a ahondar.
Partamos del hecho siguiente: “la economía” española es una economía capitalista. Aunque PODEMOS consiguiera el Gobierno, no por ello el Poder político dejaría de hallarse en manos del Capital financiero. El Estado seguiría siendo el Estado de los grandes bancos y acreedores, de los monopolios y del imperialismo exterior de primer orden (principalmente estadounidense y subsidiariamente alemán). Por tanto, PODEMOS partiría igualmente, en su hipotético Gobierno, de idéntica caracterización social capitalista. Aun para transformar radicalmente la sociedad española (lo que, tal y como veremos en próximas entregas, cae muy lejos de sus horizontes), PODEMOS deberá procurar la reproducción material de la subsistencia social mientras trata de hacerse, no ya con el Gobierno, sino con el Poder, condición permisiva de paso a la transformación de esa misma sociedad de partida.
Pues bien: la característica primordial de esta economía sobre cuyo suelo empezar operando, no es otra que el llamado “Valor añadido”. El “Valor añadido” (para nosotros, plusvalor) ordena la actividad de inversión (o de omisión de capitales) con arreglo a la expectativa del incremento de su masa total acumulada en relación a la porción adicional invertida (o inversión marginal). Se computa como PIB el Valor total habido (empleado + gastado + invertido + obtenido + “estático” o en stock -materia mercantil sin compra ni transformación- + infraestructuras y comunicaciones + depositado en entidades + intereses que los depósitos produjeran) en cada momento específico del Capital en relación a un territorio político (España para el caso). Como se entenderá, y como su propio nombre indica, el PIB es un dato bruto, que incorpora no solamente los movimientos de rentabilidad, sino el monto total de Valor.
Por término medio (y en un contexto “normal” como el español, es decir, desatribuido de mecanismos políticos y militares que permitan hipertrofiar ficticiamente el valor monetario, a diferencia de los Estados Unidos), la masa monetaria total en el territorio político expresa ese Valor (PIB), así que el Valor monetario = Valor del PIB (tendencialmente, grosso modo). Cuando PODEMOS habla de “reactivar la economía” a través de obras públicas, de contratas infraestructurales, de grandes inversiones estatales y de políticas asistenciales donde emplear a parte de su base de Cuadros y electoral (Psicología, Pedagogía, Trabajo Social, Educación Social, Subsidiariedad material y, redes distributivas de subsistencias, Proyectos sociológicos de intervención…), nos está hablando en todo momento de inversiones y operaciones que emplean PIB destinándolo a procesos de trabajo, pero que NO añaden un solo átomo de Valor sobre ese PIB que sea un Valor operativizable como factor productivo de riqueza. En realidad, lo que PODEMOS entiende en relación a “reactivar la economía” -y lo que nos propone- cae muy lejos de incrementar la masa de Valor activo (productivo) y en tal medida de generar una “materia prima económica” real, objetiva, con vistas a “subvertirla” socialmente desde un Mando Político alternativo (esto es: con vistas a poner tal materia al servicio productivo y vital del Pueblo). Lo que PODEMOS propone es, en cambio, dar empleo, y, por ende, asalariar a una porción de profesionales, proceso con el que espera espolear la demanda mercantil y, en tal medida, “reactivar la economía”. Para incrementar las rentas salariales (a través de esta incorporación de nuevos contingentes salariales), PODEMOS o quienquiera debe incrementar la masa monetaria en circulación, cuyo sumatorio pasa entonces a equivaler -medianamente- al PIB, que no ha cambiado en sí, sino que pasa a expresarse en términos de esa masa monetaria resultante. No por casualidad y en relación directa, otro punto programático de PODEMOS es conquistar la prerrogativa de emisión monetaria (bancaria o por Reserva), hoy “secuestrada” por el BCE. Pongamos que PODEMOS pone a circular el doble de masa monetaria en concepto de renta salarial. Pasamos de PIB = 1.000 unidades monetarias (en la situación previa, de “pre-reactivación económica”) a PIB = 2.000 unidades monetarias (proceso de “reactivación”). Como 1.000 y 2.000 están expresando grosso modo lo mismo -idéntico Valor bruto en concepto de gasto + inversión + rentabilidad + coste de mantenimiento del Capital Fijo (Medios de Producción) + amortización inmueble y de tierra-, ahora hacen falta 2 para expresar (y para adquirir) la porción de Valor antes expresable y adquirible con 1. Generando unos tipos de empleo diametralmente desentendidos del proceso capitalista de Acumulación ampliada de Valor, PODEMOS no está obrando por ninguna especie de re-inversión ni de redistribución, pues no se puede re-invertir ni redistribuir aquello que no se genera, habiendo permanecido la riqueza en un monto ni más ni menos que equivalente. Al revés: como consecuencia de la aplicación de estos programas de favorecimiento y contratación selectiva profesional, el conjunto del proletariado experimentará como inflación dicho aumento de masa monetaria circulante, “solidarizándose” forzosamente con la nueva “cultura del pelotazo”, del “gasto administrativo” y de la “subvención” selectiva y el clientelismo.
En referencia a “reactivaciones” como la planteada por PODEMOS, Keynes solía decir que tanto da si el trabajo consiste en poner a la población a cavar agujeros para que entierren en ellos sus nuevos salarios y vayan sucesivamente destapando los agujeros, y así una operación tras otra. Pero Keynes no formaba parte precisamente del equipo de asesores de PODEMOS en materia económica. El gran economista salvacionista del Capital tenía claro que ese dinero -enterrado o recobrado- no podía expresar más riqueza agregada que aquella que la reactivación de la inversiónproductiva fuera capaz de generar, cuya condición no es jamás otra que poseer perspectiva factible de acumulación ampliada de Valor. Precisamente esa certidumbre suya llevó al economista del Capital a escribir su obra titulada Cómo financiar la Guerra, sabedor de que, en última instancia, era la sobre-acumulación de Fuerzas Productivas inertes (Proporción Orgánica del Capital) en los procesos de producción aquello que había acabado por deprimir la Ganancia marginal llevándola al punto de no compensar la inversión, y así paralizando el proceso de valorización. Desde un Horizonte capitalista, no podía tratarse más que de destruir tales capitales sobre-acumulados y paralizadores de la iniciativa de incorporación de más medios, de más capitales; de la reactivación. A tales efectos, desconocemos dónde acaba la ingenuidad de PODEMOS y hasta dónde llega, por el contrario, su auténtico keynesianismo. Sus apoyos discursivos ultra-belicistas e hiper-destructores prestados a la pesadilla libia y a la pesadilla siria (abogando respectivamente por el Consejo Nacional de Transición libio y por el Ejército Libre de Siria) nos hacen temer que estos señores saben más de lo que aparentan en materia de social-imperialismo salvador del orden social cuyos departamentos académicos de Estado les dan parasitariamente de mamar.
Deducciones aparte, y ateniéndonos escrupulosamente a lo escrito en “su programa”, lo único científicamente constatado es que su premisa de “reactivar la economía” centrándose en “grandes” proyectos de “inversión y política pública” es el arte del bibirbiloque. Además y más allá de la falacia en sí relativa a multiplicar “los panes y los peces” cuando así se está multiplicando en igual calibre el coste de los mismos, lo grave del “socorrismo estatal” volcado en empleo improductivo reside en el hecho de ser la riqueza misma lo que se está gastando improductivamente en mantener con la nariz sobre el lodo un marco estructural de desierto productivo, en lugar de ser riqueza destinada al desmantelamiento y reemplazo de ese marco raíz problemático. La única economía a (re)activar por PODEMOS de la mano de su vía “pública” es la economía nominal y doméstica de los efectivos humanos incorporados al Estado, que éste vaya a poner en nómina. Pero el arquitrabado de tan magnos proyectos solamente puede disecar todavía más el erial, habida la desactivación de cualquier signo económico productivo Soberano del que hacer partir un Valor primario susceptible a inversión, y en cuyo preciso detrimento PODEMOS subraya su “alternativa”.
Fuente: Dani Pirata
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