miércoles, 3 de septiembre de 2014

Lucha de líneas en el Campo Anti-Imperialista: desarrollistas (socialdemócratas) contra socialistas (parte I)


Horror a la Oligarquía (19-08-2014):




Horror a la Oligarquía (12-08-2014):



Horror a la Oligarquía (26-08-2014):



Estado socialdemócrata (desarrollista)

Por Estado socialdemócrata entendemos un "Capitalismo de Estado Monopolista" (abreviado, CEM), lo que se alcanza con la fase superior del capitalismo (como diría Lenin) que es el Imperialismo.

Este CEM fue aprovechado, precisamente, por Lenin y el bolchevismo para afianzar en un primer momento la construcción del Socialismo en la nueva Rusia soviética: La Revolución sólo sobreviviría si se garantizaba el dinamismo y crecimiento de las fuerzas productivas y eso, en la primera fase de la Revolución, sólo se lograría si se respetaban formalmente las viejas relaciones de producción capitalista. En esta primera fase de la Revolución soviética, y a diferencia de lo que se había hecho en los primeros meses de la "revolución democrática" rusa dirigida por la burguesía, el naciente Estado obrero concentró todos los mecanismos de control de la economía capitalista que había heredado, poniendo las bases para la democracia obrera y la sustitución de la economía capitalista por la socialista.

Esta primera fase de la revolución en la que Lenin y los bolcheviques ponen en marcha con conocimiento de causa el "Capitalismo de Estado Monopolista" se la conoció como la "Nueva Política Económica" (abreviada, NEP), y duró entre 1921 y 1928. La Nueva Política Económica o tesis CEM del capitalismo fue liquidada tras la muerte de Lenin; algunos creían que la Nueva Política debía prolongarse (Bujarin y la "derecha" del Partido bolchevique), otros creían que nunca se debía haber puesto en marcha (la ultraizquierda en el entorno del Partido bolchevique: el centrismo trotskista, etc.) (*).

Si la Nueva Política Económica se hubiera prolongado más allá de esa fecha, los logros de la Revolución se hubieran visto paralizados por el fortalecimiento de una "nueva" burguesía surgida al amparo del proceso revolucionario y se hubieran dado motivos políticos y económicos para que la burguesía derribara el Estado obrero, entonces, en nacimiento. La Nueva Política Económica se paró porque no era la política propia de los comunistas sino una política de circunstancias nacida de la necesidad, que tenía elementos positivos para la Revolución en tanto que concentraba y tecnificaba la producción, y preparaba a la clase obrera para su conocimiento y dominio, pero que no era el "estado natural" para que la clase obrera llegase a dominar esos medios e impusiera su propio régimen político y económico.

La reacción dentro del Partido bolchevique encajó mal el final del Capitalismo de Estado Monopolista y, desde entonces, se empezaron a dilatar una serie de purgas en el Estado y la sociedad soviética de elementos contra-revolucionarios que culminaría en los Procesos de Moscú, que se llevaría por delante a los cabecillas del "bloque de oposición" dentro del Partido bolchevique, acreditado como estuvo que colaboraron con los nazis para destruir el Estado soviético y facilitar la victoria de la burguesía fascista en Rusia.

El revisionismo histórico que cobra fuerza a partir de la caída del muro de Berlín se pregunta qué hubiera pasado si no se hubiera parado el Capitalismo de Estado en la URSS, etc. Preguntas gratuitas porque la historia no es una cuestión de gustos o de simpatías, sino de intereses y luchas. A la Nueva Política Económica se la puso fin para que la URSS pudiera continuar, de la misma forma que su "revitalización" por parte de Gorbachov puso los cimientos para la liquidación de la URSS. Lo que queda en el espacio post-soviético son las luces y las sombras de la URSS, dirigidas, precisamente, a la realización de esa "revisión histórica" generalizada en la que parece que víctimas y verdugos, izquierdas y derechas, fascistas y comunistas, pueden convivir sin excesivas complicaciones.


Al contrario que en los tiempos heroicos del comunismo de guerra o de la colectivización bolchevique, nadie se plantea hoy despojar a la propiedad privada su sacro santo derecho a la existencia, ni siquiera en los países "socialistas", en los que se ha reintroducido la legislación burguesa al respecto para que la propiedad estatal y colectiva pueda convivir con la propiedad privada. ¿NEP para todos?

El concepto de "socialismo en un sólo país" sigue teniendo una fuerza demoledora no sólo para entender la historia del primer Estado socialista del mundo, el soviética, sino de todas las Revoluciones Socialistas triunfantes después.

En ese contexto, en el que la Revolución Socialista no culmina si no es transitando al comunismo, la NEP tiene que ser inevitablemente transitoria, si es que se quiere seguir hablando de Revolución Socialista. La política del "socialismo en un sólo país", junto con la NEP y junto con las colectivizaciones, ha sido aplicada por todos los países "socialistas" que se reclamen del socialismo científico, empleándose la NEP y las colectivizaciones de forma alternativa y gradual, siempre desde el punto de vista de la "soberanía socialista". El caso extremo es China, donde el comunismo es sustituido paulatinamente por un nacionalismo de izquierdas, con un sistema pluralista de partidos en germinación, que sólo la Constitución socialista y la hegemonía del Partido Comunista impide que se desarrolle plenamente. En el lado contrario, Venezuela inicia la senda del comunismo-científico, condicionada por la coyuntura latinoamericana y por la inestabilidad internacional, lo último que se le ocurriría a Venezuela sería cuestionar la bondad de la NEP y del Capitalismo de Estado, allí llamado "socialismo bolivariano".

Por Estado socialdemócrata, en definitiva, no se entiende un Estado socialista, sino aquel en el que la clase obrera no es todavía lo suficientemente fuerte para hegemonizar las relaciones sociales de producción y de propiedad, y la burguesía ha perdido buena parte de su fuerza de imposición en la negociación con la clase obrera y, a falta del poder coercitivo del fascismo, recurre al sistema parlamentario liberal y a la propia legislación burguesa para doblegar la fuerza de la clase obrera. Esto es lo que pasa en todos los países donde la NEP y el Capitalismo de Estado están a pleno rendimiento pero, más peligroso todavía, esta NEP y este Capitalismo de Estado, no cortados a tiempo, ponen las bases de las políticas imperialistas y de la aparición de los fascismos en expansión (en cuyo corazón también se baraja la posibilidad de la "conciliación" entre la burguesía y el proletariado).


Las políticas socialdemócratas tienen que ver con la ampliación de derechos en el Estado capitalista. El primitivo Estado burgués, se plantea en primer lugar como la dictadura de clase de esa burguesía, que se impone por la fuerza de la armas, y rondando testas coronadas. Posteriormente, la burguesía justificará el nuevo orden recurriendo a la filosofía, y no sólo a la religión, como hacían los Estados feudales o de la Antigüedad. 

El nuevo orden en la filosofía se radicaliza, y ya no le vale la naturalización de las relaciones sociales existentes; entonces, aparecen las ciencias positivas, que tratan de buscar la causa del orden social y económico existente, el origen de las desigualdades sociales, y los medios para garantizar el progreso y la prosperidad de las naciones, así se construyen las ciencias de la economía-política, de la historia y de la sociología.

Esta burguesía optimista y segura de sí misma, que cree en el proyecto histórico que encarna y en la garantía de una evolución líneal ascendente de la historia de la humanidad, se encuentra a continuación con dos problemas; la constitución de la clase obrera como un sujeto social y político que esgrime un programa político propio, y la propia competencia inter-capitalista que da lugar al imperialismo, al colonialismo, y a las guerras regionales y mundiales. Entonces el mito del progreso y de la universalidad del capitalismo europeo se le viene abajo a la burguesía. 

La burguesía responde a esos dos obstáculos a su progreso social de dos formas: ampliando la base de derechos e incorporando a la clase obrera nacional a su proyecto imperialista y colonialista. Por un lado, la burguesía británica, después de haber reprimido a la clase obrera del país, empieza a revisar sus postulados políticos y socio-económicos en cuanto a la participación en las elecciones, y a los derechos laborales y sindicales. Por otro lado, la burguesía de Europa continental también abre el debate del espectro político, legalizando a organizaciones de ideología socialista, y surge el populismo político (Otto Bismarck en Alemania, Luis Bonaparte en Francia, Miguel Primo de Rivera en España) como forma de integrar a la masa obrera en el sistema político y socio-económico mientras se reprime a los partidos y sindicatos de clase (se ponen en marcha políticas contra el desempleo y de protección social, y se hace propaganda del imperialismo/colonialismo entre las clases trabajadoras --a la vez que se fomenta el chovinismo y el racismo).


Hoy, la burguesía, lejos de ser el paladín de las causas nacionales, se lanza a la construcción de un gran proyecto universal de civilización donde se homogeiniza a las culturas y hace depender a los países de varios centros de poder diseminados por el mundo. Pero la fórmula para "domesticar" a la clase obrera sigue siendo la misma, palo y zanahoria, represión, alienación, y clientelismo socio-económico y político para que no moleste. Cada cierto tiempo hay crisis, causadas por el modelo de civilización burgués, que es aprovechado por el modelo para reciclarse y continuar.



Las crisis son amortizadas por la burguesía, igual que se amortiza la contestación social, se pueden poner en riesgo algunos elementos de su modelo pero no la continuidad del mismo. Hasta que finalmente llega la disyuntiva entre continuidad o ruptura, y donde el modelo burgués y su lógica dictatorial no se puede seguir manteniendo en pie.



Benito G.ª Pedraza (Villaverde Comunista)



(*) El oportunismo de Bujarin esta fuera de toda duda ya que se movió desde aquellos que no creían para nada en el aprovechamiento puntual del capitalismo para los fines del socialismo hasta aquellos que se aferraron obstinadamente a la continuidad del Capitalismo de Estado como una política "socialista". Uhm, a quién me recordará esto.


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