martes, 23 de septiembre de 2014

Rusia quiere el consentimiento de la ONU en la lucha internacional contra el Califato Islámico Universal


Actualmente se vive una situación insólita en Oriente Próximo: todos los países de la región están haciendo frente a un enemigo común. 
“El Estado Islámico representa una grave amenaza para la seguridad de todos, incluso la de los países enemistados. Dos estados en conflicto como Irán y Arabia Saudí hablan de ello abiertamente, Jordania y Turquía lo hacen con reservas, mientras que Irak y Siria se encuentran ya inmersos en una guerra contra ISIS”, informa a RBTH la analista de la agencia Política Exterior Tatiana Tiukáeva.
El Estado Islámico promulga una ideología extremadamente radical que, entre otras cosas, la enfrenta a todos los Estados suníes en una lucha por el poder en el mundo musulmán. En Irán —de mayoría chiíta— el grupo radical suní Estado Islámico se alza como enemigo también. Respaldándose en el enfrentamiento histórico entre chiítas y sunitas el EI asesina en masa a los chiítas asentados en su territorio.
En este sentido, EE UU cuenta con una oportunidad única de crear una amplia coalición de Estados para la lucha contra el EI, una idea a la que tanto el secretario de Estado John Kerry como el presidente de Estados Unidos Barack Obama han hecho referencia en más de una ocasión. Sin embargo, la lucha no se limita al territorio de Irak, sino que se extiende al de Siria.
La situación para Obama en este país es muy delicada ya que el régimen Bashar al-Asad es otro de sus adversarios. Existen dos posibles salidas para la Casa Blanca: la confrontación o el diálogo constructivo. La primera, cualquiera que sea el escenario, está abocada al fracaso.
Si Estados Unidos se inclina por la confrontación, tendrá que entrar directamente en combate contra las dos partes, lo que requeriría una gran cantidad de fuerzas y armamento, o bien con una de ellas, una lucha selectiva que conduciría a una inevitable victoria y al fortalecimiento de su enemigo interno. Sin embargo, si EE UU se decanta por el diálogo constructivo, existe la posibilidad de enmendar la relación con una de las fuerzas vigentes en el interior de Siria. De este modo, la guerra contra el EI permitiría teóricamente a EE UU salir con la cabeza alta de la trampa siria.
Las propias autoridades sirias ya han declarado que están dispuestas a colaborar con Norteamérica. “Siria está dispuesta a facilitar la coordinación tanto a nivel regional como internacional en la lucha contra el terrorismo. Pero cualquier intento de combatirlo tendrá que negociarse con el gobierno sirio”, señaló el ministro de Asuntos Exteriores de Siria, Walid Muallem. 

La lucha contra Asad y la imagen de Obama
Uno de los problemas es que la Administración estadounidense no está dispuesta a colaborar con al-Asad por cuestiones de imagen. EE UU ha escogido una tercera vía: la aprobación de una ley en el Congreso que decreta el suministro de armamento al Ejército Libre Sirio (ELS), una agrupación opositora "moderada" que lucha tanto contra al-Asad como contra los islamistas.
Rusia no aprueba esta salida. En primer lugar, Moscú no está conforme con la contraparte elegida por los norteamericanos ya que es demasiado débil y predecible. “Es muy arriesgado confiar en que la denominada oposición moderada se haga cargo de la lucha contra el EI; ¿bastará con proporcionarle el armamento necesario?”, declara el representante permanente de Rusia en la ONU, Vitali Churkin.
Actualmente el ELS resulta demasiado débil para una lucha de estas características. “Las dos fuerzas dominantes en Siria —el Ejército sirio y el EI— eclipsan a todas las demás agrupaciones, incluido el Ejército Libre de Siria. Al principio, esta formación se mostraba bastante optimista; la aversión a Bashar al-Asad servía de nexo entre sus distintas facciones. Pero más adelante, cuando el reparto de poderes y la gestión de los territorios ocupados llegaron al orden del día, el grupo estuvo a punto de disolverse. Unos se entregaron durante la amnistía, otros —atraídos por la búsqueda de poder y dinero— se pasaron al lado de ISIS”, explica a RBTH el arabista y colaborador de la Escuela Superior de Economía Leonid Isáev. Según el experto, las armas que EE UU entregue a los grupos armados acabarán en manos del Estado Islámico.
En segundo lugar, Rusia teme que EE UU acabe cediendo a las reiteradas peticiones del ELS y los aliados norteamericanos en la región no solo bombardeen las posiciones de los islamistas, sino también las de las unidades leales a Asad.
Precisamente por esto, según el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Mijaíl Bogdanov, Moscú aboga por “consolidar los esfuerzos internacionales para hacer frente a las agrupaciones terroristas de Siria, Irak y otros países de Oriente Próximo respetando rigurosamente la soberanía de los Estados de la región y en coordinación con sus legítimos gobiernos”.
Rusia opina que, si los norteamericanos no pueden llegar a un acuerdo con el gobierno de Asad, habrá que convocar al Consejo de Seguridad de la ONU para fijar los parámetros de ejecución de esta operación. 

Fuente: Rusia Hoy
--
"No a la Guerra Imperialista" en Twitter, YouTube y con grupo en Facebook: https://twitter.com/Noalimperialism https://www.youtube.com/channel/UCdGNecCvHFUGUC8dTQmIvDA https://www.facebook.com/groups/301202956654207/