miércoles, 22 de octubre de 2014

El peligro del trotskismo de Podemos (y del Sector Derecho del PCE): No comprar


Podemos es una operación de gran envergadura de la "derecha de la izquierda" para volver a alinear a las fuerzas populares a la oligarquía internacional enarbolando las banderas anti-oligárquicas.

El Frente Cívico, organizado por la vieja guardia del ex-coordinador de IU Julio Anguita, ha sido el verdadero reservorio ideológico y político que ha permitido a los intelectuales del Centro de Estudios Políticos y Sociales (asociado a la Universidad Complutense de Madrid) organizar un nuevo partido político con el nombre de "Podemos". Este partido, como el Frente Cívico, ha sido apoyado material y humanamente para su puesta en marcha por IU, así como por el partido Izquierda Anticapitalista (anteriormente en IU).

Podemos, a través del Frente Cívico, se ha apropiado de forma fraudulenta del programa político de IU, que venía siendo el programa político del PCE desde la Transición (1977-1982), no sin antes suavizarlo para poder abarcar un mayor espectro demográfico, así, junto a demandas tradicionales del PCE de la Transición como la reforma fiscal, la nacionalización de la banca o el aumento del salario mínimo, aparecen demandas presuntamente innovadoras como la renta básica general cuando no se cae en un batiburrillo político e ideológico que no se explica cómo y cuándo se concretará con medidas políticas de gobierno.

Por otra parte, demandas tradicionales de la Izquierda Revolucionaria del Estado español, como la salida de la OTAN o el derecho de autodeterminación, no se explican o se dejan en suspenso.

Las Marchas del 22 de Marzo sirvieron para que Podemos se insertará en el cuerpo político de la izquierda española y las elecciones europeas, con el apoyo oficioso de los grandes grupos de comunicación privados que controlan la televisión por cable en régimen de oligopolio (a partir de fusiones entre ellos), le ha servido al nuevo partido para presentarse como una "alternativa" al tándem PP/PSOE. En ese sentido, Podemos ha aprovechado tanto la crisis de legitimidad del sistema constitucional de 1978 como el propio desgaste de la izquierda institucional tras 36 años de dicho sistema.

Aunque es absolutamente respetable que la ciudadanía vote al partido que mejor le parezca, no se puede admitir que el proceso político de ruptura con el Antiguo Régimen se reduzca a un proceso electoral. De esa forma, independientemente de las intenciones e ilusiones de votantes y candidatos electorales, el proceso de ruptura se reencauza, casi de forma inexorable, por los gustos e intereses de las élites que, en nuestro caso, son aquellas que participan del sistema oligárquico occidental que mantiene un sistema político, económico y militar muy específico para todo el planeta que hemos dado en llamar Imperialismo.

Lo que la operación de Podemos encierra es una nueva "ruptura pactada" que intentará reformar el sistema sin darle una salida revolucionaria. En ese sentido, ni la fraseología revolucionaria ni las pintas mitineras deben hacernos engañar.

La Revolución no está en Podemos sino en derribar al PSOE, IU y Podemos.


Célula Comunista de Villaverde (20-10-2014)

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