martes, 16 de diciembre de 2014

El Comité Vasco de Solidaridad con el Dombás pone en su sitio a los ni-nis

Hace en torno a una semana, tuvimos la ocasión de leer un manifiesto titulado Alliberament99 (alliberament99.wordpress.com). Este manifiesto viene escrito por algunas personalidades conocidas de la izquierda “radical”, mayoritariamente catalanes: algunos miembros de las CUP (entre ellos su portavoz, David Fernández), otros tantos de ICV-EUiA (también el diputado del Parlament, David Companyon) (1); y algunos activistas conocidos como el fundador del portal online KaosEnLaRed, Manel Márquez, la cabeza visible de la Unión Contra el Fascismo y el Racismo, David Karvala, y el que apunta ser el inspirador del manifiesto; el Bernard Henri-Lévy español Santiago Alba Rico.
Nos encontramos frente a un manifiesto pretendidamente internacionalista; que concretamente defiende la Primaveras Árabes, el derrocamiento de Assad en Siria, el derecho a la independencia de los kurdos, la independencia del Sahara, las “Luchas dela minorías” –mencionando sobre todo la de Hong Kong- en China, los gobiernos progresista de América Latina pero también las protestas que puedan surgir contra estas y la “independencia continuada” de Ucrania frente a “fascistas de ambos bandos (?) y el dominio ruso de siglos”. También se advierte una posible defensa de los movimientos que se levante contra los Gobiernos bolivarianos, así como la defensa de la independencia chechena, aunque esto no aparezca tan claramente.
Este manifiesto arranca de una idea: “la liberación de la mayoría vale más que los intereses geopolíticos dela minoría”. Muy pocos se pondrían a dicha formulación así expresada. Pero este manifiesto, en su segunda página establece muy claramente quiénes son el objeto de la invectiva “algunos activistas de izquierda, que han tenido un papel destacado tanto en luchas sociales locales como en luchas de solidaridad con los pueblos de Oriente Medio”, izquierdistas que no deben conocer el ABC del buen izquierdista según los firmantes. Esto es, los firmantes han decidido de antemano qué posiciones son “parte la las lucha de la liberación de la mayoría” y cuáles son “parte de los intereses geopolíticos de la minoría”; obviamente, obedeciendo a sus criterios personales. Y por si hubiere dudas, incluyen una frase contundente “todo esto debería ser de cajón, pero no lo es, debido a algunos de nosotros (de izquierdas)”. Por tanto, no es tanto un manifiesto contrario a la geopolítica o a favor de las luchas espontáneas, sino una declaración favorable a un patrón ideológico dictado de antemano. Por ellos estamos ante un análisis idealista, ya que es una construcción idealista que pretende transformar la realidad partiendo de la conciencia, estamos ante la política de los deseos. El análisis concreto es dejado a un segundo plano.
En todo el manifiesto se adivinan algunos de los fetiches o iconos político-culturales de la izquierda europea (incluyendo a la más radical o la más pretendidamente revolucionaria) que conforman la identidad de la misma: por ejemplo el culto a la espontaneidad o negación del poder como instrumento edificativo, visión antidialéctica (concebir las luchas en lo particular y no en lo universal), internacionalismo selectivo (quienes me caen bien sí, los demás no) y la utilización (que no defensa) aparatosa pero selectiva de ciertas luchas como el feminismo o los derechos de las minorías como arietes; y por encima te todo, el carácter icónico e indiscutible con los cuales se revisten las causas propias. Esto es, las críticas que Alliberament99 hace a sus “enemigos” no existen (o no se asumen) en el tamiz como autocrítica. Y no en balde; ya hemos advertido que este Manifiesto no está dirigido tanto a los pueblos a los que hace referencia como a la parte de la izquierda europea tildada de “geopolítica”. Esto es, lo que este manifiesto busca es, desde la posición de esa identidad política (puesto que la izquierda europea ppost-68 es más identidad que acción, programa o estrategia), interpelar –en el mejor de los casos- o excomulgarlos –en el peor- a los críticos (o izquierdistas de otra ideología). Otra vez caemos en un paradigma eterno de la izquierda: dogma en nombre de la heterodoxia, autoritarismo en nombre del antiautoritarismo.
Como dice Jean Bricmont, “seguramente, las declaraciones de esta izquierda purista no tendrán ninguna influencia en las cancillerías de diversas potencias, ya que el ruido que hace no llega a sus despachos. Pero esto no quiere decir que no tengan influencia “tout-court” en la izquierda local. Tiene una gran influencia en confundir, y por tanto anular a la izquierda, única fuerza capaz de articular una oposición a los planes belicistas”. Esto es, en la época delas guerras simétricas, en la cual la propaganda se convierte en un arma bélica de primer orden, posiciones como la de Alliberament99, inconscientemente (hay que tener en cuenta que desde 1991 la posición de la izquierda es más débil que nunca, y el factor de esta debilidad son neutralizan las posiciones antibelicistas –no las belicistas- en el seno de las potencias o coalición de potencias militarmente dominantes. En el tono de Alliberament99 se adivina esto constantemente; por ejemplo el manifiesto empieza diciendo que “nosotros siempre hemos estado en contra de los planes de guerra de EE.UU. y sus aliados”, pero tras esta cándida declaración, al descender al terreno de lo real, todos los “pecados” (opresión, homofobia, burocratismo, machismo, etcétera) son apuntados en la cuenta de los países que defienden la soberanía propia. Aún así, es muy curioso comprobar la incapacidad de la izquierda europea para oponerse a todos los planes bélicos de EE.UU. o la OTAN desde 1991 hasta hoy; quizá con la excepción de la agresión contra Irak de 2003M precisamente la única en la que un sector del stablishment de la UE; la socialdemocracia europeísta oficial hizo causa común con la campaña (2). Los firmantes de Alliberament99 no hacen ninguna crítica respecto a esto. Un ejemplo perfecto dela política del dese: decir que las cosas “deben ser así”, pero incapacidad total para organizar nada “para que sean así”; y ni siquiera capacidad (auto)crítica para hacer un diagnóstico sobre esta falta de capacidad. Y si sólo fuese esto, sería un mal menor; pero lo peor es que dicho manifiesto acepta o como poco minusvalora la participación de EE.UU. y las situaciones causadas por ésta como “hechos consumados” en algunas causas citadas (como el derrocamiento de Assad o las Primaveras Árabes). Esto es. Para la izquierda de este tipo todos los “nuevo escenarios –opciones-” viene prácticamente de las intervenciones de la OTAN, no de la resistencia contra ésta (esta izquierda no rechaza la fuerza de OTAN/EE.UU. para crear nuevos escenarios). Resumiendo: el euroatlanticismo y la izquierda radical se encuentran de nuevo como compañeros de viaje.
Pasemos ahora a demostrar lo dicho:
Los firmantes de este manifiesto dicen una y otra vez que las causas defendidas en el mismo son defendibles de por sí, las apoye EE.UU. o no. Pero sin embargo, en el caso contrario (por ejemplo, la defensa de la permanencia de Assad en el poder, algo que achacan a la izquierda “geopolítica”), deben ser, como repiten, defender “los intereses geopolíticos” (a pesar de la gran popularidad de Assad en Siria). Por tanto ahí colocan al lector frente a una asimetría: algunas causas –las defendidas por los firmantes- son defendibles siempre y no debe importarnos quién está tras ellas, otras en cambio nunca son apoyadas por el pueblo, sino por otro “bloque dirigente” tan perverso como la propia OTAN. Esa asimetría es totalmente voluntarista, no está basada en realidades contrastables. En el mismo manifiesto casi al final se dice que “(los críticos de izquierda) tiene una visión política unidimensional, porque el factor geopolítico, que es un factor, no lo es todo”. Pero unas líneas antes, Alliberament99 se refiere sobre las causas que defiende que “pese a que EE.UU. intenta manipularlas, muchas veces no lo consigue, no saben lo que quieren (?)”. No muestran esa candidez sobre los “otros bloques dirigentes”, esto eso, sobre las causas contrarias a EE.UU./UE/OTAN; que estas causas estén defendidas por Rusia o China debe ser suficiente para clasificar a los defensores de las mismas dentro de una “izquierda geopolítica”.
Lo cierto es que estas ideas denotan una construcción intelectual metafísica y antidialéctica. Esto es, los conflictos son vistos sólo en su dimensión particular, como si la situación externa no pueda influenciar en el dicho conflicto o como si este no pudiese influenciar la situación externa. E igual que se nos presentan geográficamente aislados, también se nos presentan cronológicamente compartimentados. Esto es, el conflicto se nos presenta totalmente aislado, siempre bajo un mismo patrón: “poder vs antipoder”, sin comprender a dónde nos puede conducir el “antipoder” presente cuando se convierta en “poder”. Una vez colmados de este cándido romanticismo, se nos aparece el reverso de la acusación hecha a los contrarios al manifiesto: una visión en blanco y negro. Por un lado “dictadores” y “autoritarios”, por otro “antiautoritarios”, no hay ni ideologías ni programas; ni siquiera una reflexión sobre a dónde nos pueden conducir las formas, planteamientos, desarrollos o desenlaces del conflicto. “Conflicto” o “liberación” se nos aparecen como entidades etéreas. No es raro que apenas haya ninguna mención a conceptos de clase en el Manifiesto Alliberament99.
En este manifiesto hay algunas afirmaciones inciertas de verdadero mal gusto. Por ejemplo, se afirma que Assad es el responsable de 200.000 muertes sirias, o que es el responsable dela creación del ISIS msdiante la ley de amnistía que promulgó. Recordemos que en este manifiesto no sólo se reivindica la defensa de los kurdos de Rojava (los acuerdos de éstos con el Baath se omiten), sino que toma partido contrario a Assad en la Siria árabe (dicen ni Assad ni ISIS, entonces se deduce que apoyan al FSA y el Frente Al Nusra que lo dirige –los “rebeldes moderados”-… si no queremos caer de nuevo en el páramo de la política de los deseos). Por ello, achacan a Assad, o como mucho al ISISN “que ha aplastado la oposición democrática y laica” todo lo sucedido en Siria (200.000 muertos, por ejemplo). En este análisis no existen los crímenes contra las minorías cometidas por los “rebeldes moderados” o las armas dadas a estos por Occidente. Así es muy fácil descartar el “factor geopolítico/OTAN”. O descartar las negociaciones de Assad con la “oposición democrática y laica” que dieron fruto a una amnistía (que según el manifiesto “Assad utilizó para promover el ISIS”) y a unas concesiones políticas que dieron paso a elecciones multipartidistas y a una nueva Constitución (según la cual la mitad deben ser obreros o campesinos). La creación del ISIS, como cualquiera que tenga un mínimo de interés sabe, se da en Irak, apoyado por las potencias occidentales (y fue acompañado en su avance por el partido kurdo de Barzani). De nuevo, nos encontramos ante una invención de una “oposición democrática y laica” (que debe ser una oposición laica que no negoció con Assad); además cargando los 200.000 muertos a Assad se abre una pista de aterrizaje para la intervención externa: “¡Parad a ese genocida!”.
Esta asimetría de la izquierda contemporánea se completa con otro dogma: el concepto negativo del poder y la exaltación perpetua de la “victimización”. Quizá sea extraño o quizá no, pero los firmantes del manifiesto señalado no mencionan cuál es su ejemplo concreto propio, no existe dicho ejemplo, no mencionan como tal a ningún Estado o realidad empírica (con la salvedad de una mención no muy clara a los procesos bolivarianos de América Latina). Y aquí nos encontramos frente al complejo franciscano de la izquierda europea: la “seducción por la víctima” Aun así se intuye una desconfianza o condena por el empoderamiento de la “víctima” (algo que se resume en el axioma “el poder corrompe”). Pese a que parece que este complejo franciscano y la complicidad con el imperialismo son dos fenómenos aislados; la conexión se nos hace bastante evidente, debido a que la única salida que se les da a los defensores de las causas mencionadas es la defensa de la intervención exterior (dado que el poder local independiente, por ejemplo Assad o Mugabe, es condenado, no es un aliado posible).
Antes hemos mencionado que en dicho manifiesto el análisis de la izquierda se propone a través de la “identidad política”; y en efecto, así resulta. Por ejemplo, valores universales de la izquierda como el feminismo o la igualdad de naciones (defensa de las minorías) son utilizadas tendenciosamente; y decimos “utilización” debido a que el único objeto del manifiesto es utilizarlos para denunciar las supuestas incoherencias de los “contrarios”: por ejemplo se atacan la “homofobia y el machismo” de Putin, pero entonces no podríamos preguntar pos el respeto que wahabitas chechenos, los “rebeldes moderados” de Siria o los islamistas de las Primaveras Árabes profesan a la mujer o al feminismo. O mencionando las “minorías”, las matanzas cometidas por los “rebeldes moderados” en Alepo o Latakia o la complicidad de los kurdos de Irak con el ISIS (esto lo han dejado en un segundo plano aunque reivindiquen a “los kurdos de todos los Estados” –por tanto también a los de Irak-). Las contradicciones son o parecen evidentes, pero no lo son tanto, debido que el objetivo del manifiesto no es la coherencia sino interpelar a los críticos, subordinando todo a esto.
Novorossiya.
La mención que el manifiesto hace a Novorossiya es lo más mezquino y falso posible. Mencionan que “en Ucrania nos oponemos a todas las oligarquías y a todas las injerencias imperialistas. Defendemos la continuada independencia del pueblo ucraniano —con toda su diversidad— y rechazamos que deban (…) volver atrás a los largos siglos de dominio ruso. Condenamos a los fascistas en Kiev y también a los nazis rusos que juegan un papel clave, ocupando muchos altos cargos, en Donetsk. Nos solidarizamos con toda la gente trabajadora ucraniana —que actualmente se encuentra muy dividida, tras uno u otro sector de la oligarquía— y esperamos que sepa luchar por sus propios intereses”.
Ese “esperamos” del final es sintomático, debido a que no les gusta la realidad esperan a que suceda algo que les guste Aun así, en el párrafo citado, encontramos ciertos errores, o mejor dicho falsedades, que utilizan para casar la realidad con sus proyectados deseos:
-Por un lado mencionan intereses imperialistas de ambos lados, poniéndolos en la misma situación o como si ambos tuvieses una responsabilidad de igual grado en el surgimiento del conflicto. La verdad sea dicha, las protestas del Maidan fueron suscitadas por un bando, mientras que el otro hacía reiterados llamamientos al diálogo. A la hora dela firma del Acuerdo de Cooperación Económica con la UE, fue la UE misma quien propuso a Ucrania un pacto que exigía prácticamente tirar a la basura toda la industria ucraniana (Rusia no hizo nada parecido). El golpe de Estado que llevó al poder al Maidan ocurrió con el necesario concurso de la UE. No ocurre algo semejante con Rusia, los diplomáticos rusos no se acercaron a las protestas del Este, ni el surgimiento delas Repúblicas Populares se puede conectar con el Kremlin, sino que es un acontecimiento independiente (el Kremlin les recomendó no declarar la independencia). Inventan un imperialismo inexistente para excusar al existente.
-Tras 4.000-6.000 muertos y el mayor desplazamiento forzado de la población en Europa posterior a la II Guerra Mundial (con el beneplácito dela UE y la OTAN), decir que ha habido una “división” nos parece una mentira cínica. Los firmantes del manifiesto dicen que ·esperan que los trabajadores ucranianos de ambos lados puedan actuar comúnmente”: ¿Cómo van a actuar comúnmente sin derrocar a los culpables? (En Donbass ya lo han hecho). Algunos comandantes novorrusos como Alexei Mogovoy o Igor Bezler han mencionado que estarían felices si se logra derrocar el régimen de Kiev y desnazificar Ucrania. Pero ellos ya han hecho eso en el Donbass. Condenar eso o ponerlos al mismo nivel nos parece un insulto.
-Mencionan la “dominación rusa de largos siglos”. No sabemos si incluyen a la URSS en este periodo, pero teniendo en cuenta el tono implícitamente “antistalinista” del manifiesto, pensamos que sí. Pero en ese caso caeríamos en el error, debido a que Ucrania no fue “una región de la URSS” sino un “sujeto fundador de la URSS” (al mismo nivel que Rusia), fue en la época de la URSS cuando florecieron la cultura y la literatura ucranianas, se codificó y se estandarizó el idioma ucraniano, y se convirtió en un pís moderno la Ucrania ucrainohablante. La República Soviética Ucraniana fue fundadora de la ONU en 1945.
-Todas o casi todas las organizaciones izquierdistas de Ucranias defienden a la resistencia del Donbass. Esa resistencia del Donbass no comenzó con un programa independentistas, sino con un programa federalista, hasta que los bombardeos de Mayo cambiaron la perspectiva. Nos parece totalmente desubicado que un manifiesto defensor de la autodeterminación niegue la independencia del Este de Ucrania y evoque la “pluralidad” a la manera de los pseudo-“federalistas” españoles en el momento en que de facto la independencia se convierte en realidad. ¿Cuáles son esas fuerzas defensoras de la “Ucrania plural y anticapitalista”? Alliberament99 no nos da pistas…
-Hay que tener en cuenta que si nuevo gobierno de Kiev y el movimiento que lo llevo al poder no hubiesen “socializado” a los colaboracionistas de la II Guerra Mundial y a su ideología, la Ucrania plural hubiese sido una realidad (o hubiese sido lo más posible). El equilibrio de la Ucrania de 1991 no se ha roto en el Donbass. En Alliberament99 no encontramos ni la más mínima mención a este hecho. Otra vez, trampean la realidad.
-Finalmente, el Manifiesto Alliberament99 dice que “condena igualmente a los fascistas de Kiev como a los nazis rusos que ocupan altos cargos en Donetsk”. Que los fascistas de Kiev se encuentran en las más altas posiciones del Estado y que son el pilar de la ideología de Estado se nos hace evidente. Pero seguido dicen que “en Donetsk también los hay”. Se nos muestra claramente que quieren convertir en dogma el axioma “los dos son iguales”, o dicho de otro modo, que quieren refutas el paradigma “fascistas vs antifascistas”. A pesar de que no muestran ninguna “prueba”, nos las muestra uno de los firmantes, David Karvala, en su blog (http://davidkarvala.blogspot.com.es/2014/08/ucrania-contra-el-fascismo-bajo-todas.html). Aun así, ese escrito de Karvala está lleno de errores y tergiversaciones. Para empezar, utiliza la clásica estrategia de la exageración, ya que según Karvala. La presencia de unos marginales voluntarios ultraderechistas anularía todas las declaraciones oficiales y no oficiales que han realizado los dirigentes de Novorossiya (y en dichas declaraciones se deja claro que los principales elementos ideológicos de Novorossiya son la condena de la disolución de la URSS y de sus consecuencias y el recuerdo de la Guerra Antifascista). Equiparar a estos pocos voluntarios con la principal tendencia ideológica de Novorossiya o con la fuerza que ele fascismo tiene en Kiev nos parece una gran manipulación. Karvala no nos da pruebas de supuestos dirigentes nazis de Novorossiya: tan sólo una foto antigua y no probada de Gubarev que hace referencia a una antigua militancia (no de hoy en día), y la aseveración de que el comandante Igor Strelkov es nacionalista y monárquico (¿y eso hace que alguien sea nazi?). Y para seguir, debemos recordar que entre los nazis rusos (que son una minoría insignificante de la sociedad rusa), la mayoría no apoya a Novorossiya, sino a su “hermano ideológico” Maidan. En la última Marcha Rusa (del cual, por cierto, el líder más conservador de Novorrossiya, Strelkov se desmarcó: http://euskalherria-donbas.org/2014/11/11/igor-strelkov-ni-ez-naiz-nazionalista-ez-nago-errusiar-martxaren-alde/) quedó claro que la mayoría se oponía a Novorossiya: http://www.youtube.com/watch?v=jHd0otQ5x3A (3). Por tanto queda claro que la extrema derecha no tiene ningún terreno abonado en Novorossiya. La “extrema derecha” que menciona Karvala y Alliberament99 recoge, se reduce a unos pocos voluntarios. Y si esos pocos voluntarios son suficientes para anular la causa de Novorossiya, entonces deberemos de utilizar el mismo filtro a todas las causas del mundo (no pondré ejemplos, ya que esto no es sujeto de debate).
¿Por qué tanta inquina contra Novorossiya en tan pocas líneas?
Si queremos construir una izquierda obrera, patriótica, popular, antiimperialista y seria deberemos de tener en cuenta algunas cosas como el análisis materialista concreto, y manifiestos como el señalado, que convierten a la izquierda radical en un apéndice del imperialismo, deberían servirnos de contra-ejemplo.
(1) Esta respuesta no va dirigida contra dichos partidos, ya que somos conscientes que los firmantes militantes de los mismos no firman en nombre de todo el partido. El autor no pretende discutir ni criticar la “política general” de dichos partidos
(2) Y de paso, valió para dar la imagen de “progresista” o “pacifista” a algunos artistas, intelectuales o políticos, que en otras guerras se comportaron e manera más imperialista que cualquier halcón otanista.
(3) Según una encuesta realizada entre los participantes de la Marcha Rusa, la mayoría mostró posiciones pro-Maidan: http://wotanjugend.info/wp-content/uploads/2014/10/rmvote1.jpg

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