miércoles, 24 de diciembre de 2014

Pablemos: "Podemos ser el nuevo PSOE"


Si la presentación de las líneas maestras de sus propuestas económicas, el pasado 26 de noviembre, significó una apuesta sin ambages por la socialdemocracia, el reciente mitin en Barcelona ha supuesto la escenificación pública de la adopción de los postulados del españolismo progre, así como una nítida apuesta por representar el papel de nuevo PSOE.
El 26 de noviembre Podemos escogió Madrid, capital económica del Estado, para escenificar su adscripción ideológica a la socialdemocracia económica, durante la  presentación de las líneas maestras de su programa económico. Un programa que aparca toda pretensión anticapitalista, y que abraza las viejas recetas del  “capitalismo con rostro humano” socialdemócrata.
Ese carácter socialdemócrata, no sólo llegó a ser reconocido ese día por sus redactores, Vicenç Navarro y Juan Torres, sino que lo ratifico el propio Pablo Iglesias, que lejos de desmentirles llegó a afirmar que: “las propuestas que nosotros hacemos son las mismas propuestas que hubieran asumidas como propias cualquier socialdemócrata hasta no hace mucho tiempo”.
El pasado 21 de diciembre Barcelona, capital de uno de los pueblos que más activamente ha reivindicado su soberanía, fue la escogida para escenificar su adscripción al españolismo progre, durante un mitin en esa ciudad. Mitin en el que nada quedó al azar. Optando por una escenografía conscientemente vacía de senyeras, y por un lugar donde celebrarlo situado en el corazón de la Barcelona obrera alienada y carente de identificación mayoritaria con el hecho nacional, el distrito de Horta-Guimaradó.
El discurso de Pablo Iglesias estuvo plagado de todos los tópicos del más rancio españolismo progre, desde la definición de España como “país de países”, o el contraponer lo socioeconómico a lo nacional declarando su defensa de un “derecho a decidir que implica decidir sobre todas las cosas”, pasando por el pseudo internacionalismo de decir que a Podemos “no le importan las banderas” y hacer un llamamiento a “superarlas”, hasta sumarse a ese diluir derechos y libertades de los pueblos subordinándolas al estatalista “entre todos” de supuestas futuras reformas  que impulsaría un “proceso constituyente para discutir de todo con todos”, además de la consabida propuesta “federal” y el expresar un indeterminado “sí” al derecho a decidir.
Esas reafirmaciones españolistas conllevaban, de hecho, también una respuesta a la izquierda  independentista catalana. En concreto a la CUP (Candidaturas de Unidad Popular) que, días antes, y en carta abierta a Pablo Iglesias y a Podemos, les había emplazado a comprometerse explícitamente en un referéndum determinante.
Además de su españolismo, y más allá de las ya consabidas críticas a la corrupción de la “casta” y  a lo “viejo”, no nos resistimos a reseñar ciertos contenidos interclasistas. Pablo Iglesias cargó contra los que pretenden “dividir el tablero político entre izquierda, centro o derecha, porque así sólo gana la Banca” y declaró que “todo el mundo puede ser sujeto histórico del cambio”. Por su parte la telonera, Gemma Ubasart, responsable de “plurinacionalidad” en la dirección del partido, llegó a firmar que “Podemos no es unionista ni independentista, sino demócrata”.
Pero si algo quedó claro también en Barcelona es que el objetivo de Podemos no es IU sino el PSOE. No es casual, en dicho sentido, que el lugar escogido para el mitin fuese una zona que ha sido tradicional granero de votos socialistas. En el distrito de Horta- Guimaradó Zapatero obtuvo el 43% de los votos en 2004.
Fue Gemma Ubasart la encargada de realizar este cometido, presentando a Podemos como el nuevo PSOE. En su discurso llegó a afirmar: “Zapatero nos falló”, recalcando las promesas hechas y después incumplidas, y contraponiendo el compromiso al respecto de Podemos e Iglesias: “Zapatero nos falló. Toda aquella esperanza puesta en el 13M (en referencia a las generales del 2004) con el no nos falles, se vino abajo con una llamada de Berlín”.
Y en Andalucía más de los mismo
En Andalucía el oportunismo y el electoralismo cortoplacista está arrastrando a Podemos a derivas semejantes. Un ejemplo son las últimas declaraciones realizadas por Teresa Rodríguez, eurodiputada y aspirante a dirigirlo en Andalucía y a ser su cabeza de lista en las autonómicas.
Más allá de las típicas vaguedades buenistas, marca de la casa, para contentar a unos y no asustar a otros, en su afán de lograr como sea una “mayoría social” que les respalde en las urnas, estas resultan esclarecedoras con respecto a su visión sobre Andalucía y sus planes.
En unas que realizó recientemente al Grupo Joly, con motivo de la publicación de una encuesta que le otorgaba el tercer puesto en las autonómicas, a los medios alternativos cercanos a Podemos les faltó tiempo para destacar una de sus afirmaciones: “Vamos a poner todo nuestro empeño en ganar Andalucía para los andaluces".
¿Pero qué entiende Teresa Rodríguez y Podemos por Andalucía? En esas declaraciones lo aclara al calificarla, al más puro estilo españolista, de “comunidad autónoma”. Al explicar los resultados afirma que: “se confirma cada día con más fuerza como alternativa de cambio en Andalucía y en el resto de comunidades autónomas”. El significado del calificativo lo aclara en una entrevista concedida hace unos días a El País, al denominarla “región”: “Andalucía es la región de la UE con más desempleo”.
En las primeras subraya el objetivo: “Somos una herramienta para el cambio que tiene la firme convicción de que tenemos que hacer política nosotros, desde abajo, para que no la hagan contra nuestros intereses”. El “cambio” consiste en “hacer política nosotros”, o sea ellos, “para que no la hagan contra nuestros intereses”. A eso denomina hacer “candidaturas de poder popular”. ¿Y cuál es la meta de las candidaturas? pues en la entrevista de El País lo aclara: “gobernar Andalucía”. Y es en ese contexto de pretender “gobernar Andalucía” en el que proclama el: “Vamos a poner todo nuestro empeño en ganar Andalucía para los andaluces". Atentos. La ganan para ellos. Lo de “para los andaluces” no es un compromiso, sólo un poner “su empeño” que a nada les compromete. Como cuando Pablo Iglesias dijo que "interaría" sacarnos de la OTAN.
Y la estrategia para “gobernar Andalucía” es el desbancar al PSOE, disputándole su papel y el gobierno de la Junta, presentante como “recambio” al electorado socialista. En la valoración de la encuesta afirma que “el PSOE de Susana Díaz pierde más de 6 puntos, lo que indica que no está colmando las aspiraciones de quienes quieren romper con más de 30 años de régimen aquí, lo cual demuestra nuevamente que Andalucía necesita un cambio, no un recambio". Se pretende transmitir a su electorado que ella y Podemos son mejor alternativa que el PSOE y Díaz porque “no está colmando las aspiraciones”, se sobreentiende de sus votantes.
Esa declaración constituye el equivalente andaluz al barcelonés “zapatero nos falló”. Además ese “romper con más de 30 años de régimen aquí”, conlleva situarse en el discurso elaborado por el propio Sistema para desviar la atención de los andaluces. Ese que limita los males de Andalucía y centra sus porqués en los gobiernos socialistas, en lugar de en el régimen en sí mismo, con independencia de quien le gobierne. A sus esencias opresivas neofranquistas, capitalistas y españolistas, para no poner en riesgo el estatu quo de la Andalucía dependiente. Al igual que a nivel estatal lo hace limitando los orígenes y las causas de las problemáticas al PP y al “neoliberalismo”, para mantener a salvo a España y al Capìtal.


Publicado en La otra Andalucía


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