jueves, 5 de febrero de 2015

El primer ministro de Yanukóvich, Nikolái Azárov, presenta su libro "Ucrania en la encrucijada" en Moscú



El ex-primer ministro ucraniano cree que las autoridades que hay ahora en la capital del país, Kiev, no son legítimas.
"¿Cómo puedo considerar a estas autoridades legítimas si llegaron al poder gracias a un golpe de Estado armado que acompañó sus acciones de crímenes atroces y ahora libra una guerra fratricida sin hacer nada para ponerle fin?", señaló en la presentación de su libro "Ucrania, en la encrucijada". Subrayó que para parar la guerra Ucrania debe formar un gobierno técnico interino y llamó a Alemania, Rusia y EEUU a celebrar una conferencia de paz.
"Si nadie quiere parar la guerra en el país entonces, como ha pasado otras veces en la historia, deben reunirse los Estados garantes y tomar una decisión; créanme, Alemania, EEUU y Rusia disponen de suficientes herramientas para poner fin al conflicto, solo deben llegar a un acuerdo", señaló.

Azárov destacó que la situación en Donbás es "catastrófica" y pronosticó que si Ucrania no obtiene ayuda del extranjero, incluso aunque centrara todos sus esfuerzos, tardaría tres o cuatro años en paliar las consecuencias del conflicto. También calificó de "tontería" la política de las actuales autoridades ucranianas que provocan una ruptura de las relaciones económicas con Rusia.

Según el ex primer ministro, las autoridades rusas nunca presionaron a Kiev para que se abstuviera de firmar el acuerdo de asociación con la UE mientras que el comisario europeo de Ampliación y Política Europea de Vecindad Stefan Fule lo hizo en varias ocasiones para conseguir la suscripción del documento.

Afirmó además que EEUU presionó sistemáticamente a Yanukóvich para obligarlo a abandonar el poder. Azárov aseguró que Yanukóvich era capaz de "mantener el orden en el país" y frustrar el golpe de Estado pero después de que hubiera muertes en las protestas del Maidán quedó "paralizado".

Donbás vive una escalada del conflicto armado que, según la ONU, ha causado más de 5.300 muertos y más de 11.000 heridos desde abril pasado, cuando Kiev lanzó una operación militar contra las milicias independentistas del este del país.

Las partes emprendieron varios intentos de lograr un arreglo con mediación de Rusia y la OSCE.

En otoño pasado, la intensidad de los ataques disminuyó, pero después de las fiestas de Año Nuevo fue en aumento, incluso Kiev empezó a movilizar a los reservistas.

Los milicianos a su vez prometieron "desplazar la línea del frente" para evitar ataques del Ejército contra los barrios residenciales.

El 30 de enero, en Minsk se celebró una nueva ronda de negociaciones, pero sus participantes no firmaron ningún documento, de todas formas el debate en torno a su elaboración continúa.

Kiev y los independentistas intercambian acusaciones mutuas acerca de sobre quién cae la responsabilidad en la actual escalada del conflicto.



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