sábado, 7 de marzo de 2015

Occidente mata mucho más (1): Asesinatos políticos sin resolver en EE.UU. (1ª parte)

Estos asesinatos cambiaron la historia y la política de Estados Unidos, han dado lugar a películas y a numerosas especulaciones, y sus protagonistas siguen envueltos en el misterio, ya sea por ser abatidos sin declarar o por la falta de pruebas.
El portal de noticias Listverse recoge 10 asesinatos políticos por todo el mundo, con muchas preguntas sin resolver. Nosotros te proponemos cinco crímenes políticos 'made in USA'.
Abraham Lincoln. El primer presidente asesinado de la historia de Estados Unidos. Acabaron con su vida el 14 de abril de 1865 cuando acudía a una función teatral. El actor John Wilkes Booth, simpatizante de los confederados, fue el autor de los disparos.
En este caso no hay misterio en torno al criminal, pero si en relación con su misteriosa desaparición posterior. La versión oficial dice que fue atrapado en un granero en el que se había refugiado cerca de Port Royal y que un soldado le disparó temiendo que se les escapara.
No obstante, las conspiraciones y teorías inverosímiles no han dejado de aparecer. En 1877 un hombre en Texas confesó ser el actor John Wilkes, y defendió que su asesinato fue una conspiración organizada por el vicepresidente Andrew Johnson, que le habría contratado y ayudado a escapar.
Robert F. Kennedy. Mucho se ha especulado sobre el asesinato de su hermano, el presidente de Estados Unidos J.F. Kennedy, sin embargo, el asesinato de Robert es más desconocido pero no por ello menos misterioso.
Robert F. Kennedy fue Fiscal General durante el mandato de su hermano y después senador por el Estado de Nueva York, pero cuando dejó claro su apuesta por presentarse a la presidencia la muerte se cruzó en su camino.
Durante las primarias para encabezar al Partido Demócrata en las elecciones presidenciales, cuando atravesaba un pasillo lleno de gente hacia las cocinas de un hotel en Los Ángeles, Sirhan Bishara Sirhan, un hombre de ascendencia palestina le disparó con un revólver e hirió a varias personas.
Sirhan confesó su crimen por ser contrario al apoyo político a Israel del senador y se le condenó a cadena perpetua. Hasta aquí misterio resuelto si no fuera por la desaparición de unas fotografías tomadas en el lugar del crimen y que podrían apuntar que había más implicados.
Las tomó un adolescente, Jamie Scott Enyart, al que la policía confiscó los rollos de película para la investigación. Le pidieron que esperara 20 años y cuando los reclamó la policía de Los Ángeles las históricas instantáneas se habían perdido misteriosamente. Ni su autor ni nadie las ha vuelto a ver.
William Goebel. Una disputa electoral que acabó en muerte. Goebel, del Partido Demócrata se enfrentó al candidato republicano, William S. Taylor, por el Gobierno de Kentucky en 1900. Salió ganador Taylor, pero los demócratas le acusaron de irregularidades en la votación y se pidió un recuento que dio un resultado favorable para Goebel.
La polémica acabó con su asesinato, que perpetraron cuando iba de camino al Parlamento al dispararle desde un edificio cercano.
Enseguida se señaló a Taylor y a su entorno político como los instigadores del asesinato y se les acusó de haber pagado a un hombre para que ejecutara el crimen. No obstante, la falta de indicios hizo que se perdonara a los sospechosos y hoy en día no se conoce quién fue el responsable de la muerte de Goebel.
Leon Jordan. Fue un líder del Movimiento por los Derechos Civiles en Misuri y uno de los políticos de raza negra más importantes en los años 50 y 60 en Estados Unidos. A los 65 años fue asesinado con tres disparos y se señaló como autores a tres afroamericanos que habrían huído de la escena del crimen.
El arma homicida desapareció de las dependencias policiales y el caso quedó abierto hasta el año 2010. Tras 40 años de la muerte de Jordan, el diario The Kansas City Star decidió empezar su propia investigación y consiguió localizar el arma desaparecida. También arrojó nuevos datos sobre los autores intelectuales del asesinato, que podría estar relacionado con mafias que tenían intereses en Misuri.
Huey Long. Tenía la intención de presentarse a la presidencia de Estados Unidos, pero en 1935 un disparo en el abdomen truncó sus planes y acabó con su vida. El supuesto autor fue el médico Carl Weiss, que fue abatido por los guardaespaldas de Long en la escena del crimen.
El móvil del asesinato sería que el suegro de Weiss era rival del político estadounidense. Sin embargo, las balas que encontraron en el cuerpo de Long no coinciden con el arma del supuesto asesino. Pese a la falta de evidencias, oficialmente se sigue señalando al médico como el culpable.

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