domingo, 10 de mayo de 2015

Noticia de última hora: EE.UU. entrega bombas anti-búnker a Arabia Saudí y Rusia misiles tierra-tierra a Siria. La guerra en Oriente Medio se recrudece.

En primer lugar, debe entenderse que esta guerra abarca casi toda la región mundial de Oriente Medio: desde los límites fronterizos de Egipto hasta los de Siria o Irak.



Toda la región de Oriente Medio es productora de petróleo y gas (y la primera a nivel mundial):



Vive, endémicamente, un conflicto entre árabes y judíos sionistas desde la proclamación del Estado de Israel en 1946, que ha provocado varias guerras entre el Estado de Israel y los países árabes que le rodean, la última en el verano pasado:


La denominada "Primavera Árabe" de 2011 fue, en realidad, una primavera sionista, que había comenzado en 2005, con la retirada del Ejército sirio de Líbano (dando por terminado un mandato de pacificación de la ONU en el país vecino que databa de 1976), más tarde, y tras la guerra de Israel contra la organización libanesa Hezbollah, se produjo la completa retirada de Israel del territorio libanés (no así del sirio, del que continúa ocupando los Altos del Golán): 



La segunda edición, como decimos, de esta Primavera árabo-sionista que había comenzado en 2005, se inició en 2011 con la guerra de Libia y la legalización en el mundo árabe del islamismo político internacionalizado por la cofradía egipcia de los Hermanos Musulmanes:  



Sin embargo, en los tres países árabes donde los Hermanos Musulmanes llegaron al poder con esta Primavera sionista (Túnez, Libia y Egipto), cuatro años después no han conseguido mantenerse en el poder por medio de las urnas, enfrentando una fuerte contestación social, y provocando la radicalización de sus bases islamistas, que han recurrido al terrorismo y han servido de caldo de cultivo para el yihadismo musulmán (Al Qaeda y Estado Islámico): 



La victoria electoral del sionismo político y religioso representado por Benjamin Netanyahu en Israel, el 18 de marzo pasado, y el recrudecimiento del conflicto civil en Yemen después de que fracasara el plan de paz acordado en otoño, coloca a Irán y su influencia en los países árabes en el disparadero de los conflictos sociales y políticos que vive Oriente Medio. En el horizonte se encuentra la reactivación del plan de paz de Israel para Oriente Medio (plan Yinon), con la complicidad de Estados Unidos y el apoyo de las monarquías árabes, para cercenar la influencia del Islam Político (republicano) en Oriente Medio, pero también del chiismo anti-sionista (Hezbollah, Siria e Irán), de tal forma que se desmembre todo el arco de resistencia que se ha creado contra el Estado de Israel desde su creación en 1946, pero antes con la influencia ejercida por el Cristianismo oriental en la cultura, la política y la espiritualidad del Cercano Oriente, frente al sionismo y la espiritualidad occidental que representa el catolicismo y el protestantismo: 




Por lo tanto, el frente anti-chiita y anti-cristiano está bien definido en Oriente Medio: lo encabeza Israel (con el apoyo político y económico de Estados Unidos), y lo encuadran el resto de países que han preferido doblegarse ante las apetencias imperialistas occidentales, para sufrir con el menor coste posible el terrorismo yihadista y participar de las ventajas institucionales que puedan derivarse de la ampliación de la influencia euro-atlántica al Mar Mediterráneo:



El acuerdo de principios con el que Estados Unidos se ha cubierto las espaldas en la negociación del programa nuclear de Irán, tiene el valor de un papel. Es una magnífica puesta en escena de cara a la opinión pública internacional, concede esperanzas políticas y económicas a Irán, enfurece a la derecha sionista de Estados Unidos. Estados Unidos entrega bombas anti-búnker a Arabia Saudí, para golpear a quién, ¿al ejército yemení, al sirio, al iraní? De la misma forma se sospecha que Arabia Saudí ya ha iniciado en secreto su propio programa de armas nucleares (con colaboración de Pakistán, país atómico). Por otro lado, en la guerra de Siria sería innecesaria la participación directa de Arabia Saudí (aunque lo pida el bando "rebelde"), para las aspiraciones de este bando bastaría con que el ejército israelí, especialmente su aviación, volviera a intervenir.  



Por otro lado, nunca olvidemos que la verdadera dirección de la guerra sionista en Oriente Medio no se encuentra en Tel Aviv (Israel), ni en Riad (Arabia Saudí) sino en Washington (sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos), que coordina las actividades de sus bases militares en el extranjero así como las operaciones de guerra encubierta que incluyen asesoramiento militar y contratación de mercenarios.


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