martes, 14 de junio de 2016

El fin de los tiempos, mito o realidad

En julio pasado ya publicamos un artículo/post sobre este tema (el post recibió la aprobación de más de 200 personas). En aquel post, básicamente, introdujimos la teoría/hipótesis del "fin de los tiempos". En realidad, se trata de una teoría escatológica, es decir, de una teoría de corte filosófico o metafísico (para ser más exactos, teológica), pero que encierra una hipótesis (un pronóstico) sobre el comportamiento futuro de la naturaleza (exactamente, del planeta Tierra en su relación con el resto de objetos cósmicos que conforman nuestro Sistema Solar). La teoría venía a decir que, si la Tierra en relación con el resto de planetas y objetos naturales extraterrestres se comportaba de una determinada manera, entonces se cumpliría el texto profético del Nuevo Testamento cristiano (el Libro del Apocalipsis) y se pondrían en marcha otra serie de acontecimientos. La teoría en cuestión, argüida por el doctor en geología Antonio Yagüe, además de creyente en las apariciones de la Virgen María, combinaba, por tanto, la dimensión natural de causa-efecto de la concatenación de acontecimientos astronómicos en el Sistema Solar y geológicos en la Tierra, con la sobrenatural de la intervención de fuerzas divinas (y el estallido de una combate entre el Bien y el Mal en la Tierra a partir del comienzo del "final de los tiempos", conocido en la teología cristiana como la lucha entre el AntiCristo, personificación del Mal, y Cristo, personificación del Bien). 

Dábamos, aunque sólo las mencionábamos y no profundizamos en ellas, dos teorías alternativas, también teológicas, sobre el mismo proceso: de la Iglesia Adventista y del protestantismo sionista (también conocido como "nuevos cristianos").

La pregunta que nos hacían a continuación era: ¿pero creéis todo esto?, ¿tú te lo crees?

El doctor Antonio Yagüe manifiesta en sus vídeos (que se pueden seguir en dos páginas de internet diferentes: https://www.youtube.com/user/sedes333 y https://vimeo.com/channels/993681; además tiene otra página donde amplía sus explicaciones en el marco de su propia concepción del cristianismo-católico: http://www.garabandal.org.es/index.php), como decimos, el Dr. Yagüe viene a decir que el lo que hace es una reversión, un refrito vamos, de lo que ya dicen los protestantes al respecto, sólo que al revertir la teología protestante sobre el "fin de los tiempos" la da una nueva significación y un nuevo contenido. No sólo la amplía dando una nueva interpretación a los textos sagrados, también corrige las hipótesis de las ciencias naturales en las que la profecía se podría sostener o utilizar como apoyo. En ese sentido, Yagüe corrige, sin desmentir (sin negar que sea cierta) la hipótesis acerca del "planeta X", un planeta en los confines de nuestro Sistema Solar que, muy, muy de cuando en cuando visita nuestro planeta. Según los cálculos del Dr. Yagüe, esa nueva visita debería producirse para noviembre de este año. Otros investigadores han hecho cálculos también sobre esa aparición, alguno de ellos decía que esa visita ya debería haberse producido. Pero, en cualquier caso, Yagüe la pronostica para el próximo noviembre.

Como digo, publicamos ese post en esta web a mediados de julio, aproximadamente, y nada más. Pero adelantamos dos insinuaciones relacionadas con ese "fin de los tiempos": la primera es que el actual Papa no debería viajar a Rusia bajo ninguna condición, y la segunda es que la actual sede de la Iglesia católica posiblemente se moviera de sitio, ¿hacia donde?, ¿tal vez hacia Jerusalén?

Y nos pueden decir, "pero, por favor, todo esto son supercherías", "¿nos vamos a volver ahora pitonisas y adivinos?". Puede ser que todo esto no tenga mayor sentido, puede ser que si hacemos caso estemos haciéndole el juego a las agencias internacionales de intoxicación, o puede ser que todos nosotros formemos parte de un argumento que nos envuelve y con el que, los poderosos, tratan de hacernos "digeribles", o prepararnos para, los cambios que nos tienen aguardados. Puede ser que todo esto sean supercherías o puede ser que haya un fondo de verdad en sus planteamientos "científicos" (ya no sus interpretaciones de "textos sagrados" sino sus hipótesis sobre el comportamiento de la naturaleza). En cualquier caso, si no lo investigamos no podremos salir de dudas, siempre bordeando la fina línea que separa el escepticismo de la credulidad.