sábado, 11 de junio de 2016

España alucina con el fenómeno populista --no nos pasaba desde la década de 1920


Delirantes, porque no se pueden llamar de otra forma, las fabulaciones que recientemente hace el izquierdismo sobre el Populismo. Lo alaba, impresionante. Viniendo de grupúsculos trotskistas y de la "izquierda peronista" era el colmo. Pero, en fin, viene bien conocerlos y cerciorarse de cerca de lo que han estado difudiendo por América Latina a partir de la acuñación del "Socialismo del Siglo XXI" (título de un libro de Marta Harnecker [que fungía de althusseriana y de muchas cosas más], publicado en el año 2000), sino antes... Toda la vida del marxismo criticando el bonapartismo y los fascismos y ahora llegan estos cabrones, porque no se merecen otro calificativo, y lo alaban, impresionante. Lo mejor de todo es que lo hacen pasar por selectas producciones de la izquierda intelectual, y hasta se lo hacen estudiar a sus alumnos, increible. Luego no nos quejemos de que nos salgan los "estudiantes de izquierda" que nos salen de la Universidad, porque la izquierda institucional se lo ha permitido todo y se lo permite a estos majaderos intelectuales con la excusa de que "movilizan las conciencias" y "difunden el pensamiento crítico", lo que difunden son bodrios totalitarios de la peor especie que mañana pueden justificar cualquier aberración con la que nos hagan pagar y nos opriman al resto. Que son muy cabrones, estos cínicos-intelectuales de la pequeña-burguesía (y nos preocupéis, que con lo que se ceban con sus ganancias por sus libros y sus robos al herario público y hacienda se les puede considerar, sin ningún problema, como burgueses en toda la extensión del término). [Para una definición ajustada, y acertada, de lo qué es el Populismo, aquí: http://benitogarciapedraza.blogspot.com.es/2015/02/que-es-el-populismo.html]



La extrema-izquierda española sabe que para "gobernar" necesita al PSOE, pero para montar bronca tiene que alejarse un poco de él; no pueden gobernar sólos ni van a ningún lado sólos, a la larga el PSOE se recuperará, e IU-PCE seguirá siendo una fuerza marginal... Fijo!! En cuanto a los casos de corrupción de Podemos como de otras fuerzas políticas, es una variable que combina "razón de Estado" y "Estado de derecho", cuándo conviene y no conviene hacer algo --y las cabrones de Podemos mientras cuentan el dinero que se llevan... La justicia es la que sale perdiendo. Todo es un tinglado, y hoy los de Podemos son los que más salen ganando con ello, veremos después (*).




Si no se conecta el fenómeno del populismo con el bonapartismo, simplemente no se entiende nada. El bonapartismo (y antes en el Imperio romano el cesarismo), como centrismo "revolucionario", es una fuerza que emerge ante un gran enfrentamiento de la población en dos bloques casi igualados en fuerza, entonces se busca a una figura política "providencial" que desempate a las fuerzas y abra un nuevo camino "revolucionario", liberados, ante las dos fuerzas enfrentadas de la sociedad: es la figura de Julio Cesar, de Napoleon Bonaparte, de su sobrino Luis Napoleón, y luego de los fascismo europeos (Benito Mussolini, Adolfo Hitler y Francisco Franco), es la figura también, hasta cierto punto de Felipe González o de François Miterrand, de Charles de Gaulle (a quien le sucederá en la presidencia francesa el mencionado Miterrand), también es la figura, dentro de la IU española, de Julio Anguita... Hasta cierto punto el Aznarato (quien sucede a Felipe González en la presidencia del gobierno español) es otra figura cesarea (verbi gracia, autoritaria)... Es decir, cuando hablamos del bonapartismo o del cesarismo hablamos de un fenómeno político muy extendido, que se da a derechas e izquierdas, en regímenes parlamentarios (como el español) o presidencialistas (como el francés). A partir de esa radiografía del bonapartismo, podemos deslindar la diferencia entre gobiernos autoritarios (que bordean la legalidad, sin llegar a salirse completamente de ella) y gobiernos totalitarios (que se salen abiertamente, violenta y arbitrariamente de la legalidad, cuando les da la gana, sin apenas generar o sufrir severas protestas o descreditos públicos por ello, generando una legalidad propia por su propia voluntad y según sus necesidades, haciendo y deshaciendo leyes a su antojo, sin prácticamente oposición de otros poderes del Estado, condenando a la sociedad al despotismo o la tiranía de una persona o de una camarilla que domina el Estado de forma personalista y cerrada). 

La distancia que separa al bonapartismo-en-democracia (formas autorias de gobierno) del bonapartismo-en-dictadura (formas totalitarias de gobierno) es la distancia que separa al Estado liberal (con separación de poderes) del Estado fascista o comunista (con concentración de poderes, y dependencia funcional de los poderes del Estado de un único poder). 

Este es, como digo, el análisis genuino, decisivo, que se debe hacer del populismo, por un lado su ligazón genealógica con los gobiernos centristas de la burguesía del siglo XIX, y por otro lado su disquisición de si se trata de gobiernos que respetan los límites del mismo Estado burgués (caso de los autoritarismos bajo regímenes democráticos parlamentarios o presidencialistas), o por el contrario abiertamente plantean la "superación" del orden político burgués (caso de los fascismos, del comunismo, y de las dictaduras militares que, para enfrentar una amenaza mayor, suspenden las garantías constitucionales y obligan a las sociedades a realizar una nueva transición política, como sucedió en América Latina a finales del siglo XX). 

En América Latina se ha podido dar una confusión entre populismo e izquierda, desde luego, por la misma razón que se considera que el bonapartismo, tradicionalmente, ha tenido un reflejo revolucionario, que ha superado el enfrentamiento social en un sentido u otro, de manera que ha podido llegar a ser progresista. De la misma forma que para una parte de la izquierda en España Felipe González llegó a ser una figura providencial, e incluso se vió en el PSOE a un partido que podía realizar una labor modernizadora y promotora de las clases populares de forma ininterrumpida, a la manera del PRI mexicano (del Partido de la Revolución Institucional, el nombre lo dice todo).

Pero si la escuela filosófica de Gustavo Bueno analiza el populismo desde la óptica del social-facismo, creo que pincha en hueso. La tesis del social-fascismo es de la Internacional Comunista de la primera época. En realidad, lo que podemos nos trata de introducir en España es el Comunismo, puro y simple, como lo ha intentado (y lo sigue intentado) el bolivarianismo en Venezuela, y en eso no se diferencian mucho de los precursores del comunismo en Europa en la década de 1920, porque, como ya hemos dicho, el bonapartismo también puede tener un pérfil "revolucionario" y hasta vestirse de rojo para triunfar --no sin fundamento, una vez que ha llegado a controlar los poderes del Estado, y ha iniciado la transición de régimen, entonces es cuando declara el carácter "socialista" de su proceso político.




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(*) Lo vengo diciendo desde el día después de las elecciones de diciembre del año pasado: Podemos está ahí, 1.º Para doblegar al PP y facilitar a la Izquierda la llegada al Poder. 2.º Para montar un frente común de izquierda lo más amplio posible que les permita controlar los tres niveles del Estado (central, autonómico, local). 3.º Para aglutinar a la base social de izquierda y aprovechar todo el ciclo movilizador iniciado con la Huelga General de 2010 (seguido por el Movimiento 15-M, etc), suponiendo un revulsivo de la izquierda socio-político y un nuevo motivo para fusionarla de cara al asalto del poder (el viejo "asalto a los cielos). En el camino muchos "se lo van a llevar crudo a casa", con mucho orgullo, otros montarán o ampliarán negocietes a propósito de la izquierda social (aparte del enchufismo de familiares y amigos). Pero PODEMOS COMO TAL FORMACIÓN NO DURA DE MANERA INDEFINIDA, en 1er lugar como partido-movimiento no tiene la solidez necesaria para consolidarse en el poder político y estabilizar sus propias conquistas, en 2º lugar porque hay otras formaciones políticas de Izquierda, como el PSOE, con mayor experiencia e influencia socio-política para lograr esa labor de estabilización y control del poder político, y en 3er lugar, porque Podemos, COMO PROYECTO COMUNISTA DE NUEVO CUÑO (reciclado en América Latina como "Socialismo del Siglo XXI") en caso de triunfar en su conquista y dominio del Estado, no aspiraría a estabilizar esas conquistas como un partido típico del socialismo europeo, sino a intensificar su control del Estado y de la sociedad civil, reconvirtiendo su propio partido en un "partido de masas" típico de la misma forma que lo ha hecho el Chavismo en Venezuela, hasta llegar a ser el partido monopolizador de la representación de la izquierda y hegemónico en toda la sociedad, polarizando a la población entre partidarios y detractores del nuevo poder... ¿Alguién cree que los "dirigentes" de Podemos tienen el aguante y la ambición necesaria para trasplantar la experiencia del socialismo latinoamericano en España, o del socialismo "real" de la Europa oriental? Tienen el aguante necesario para llevárselo crudo a casa, para hacer negocietes a costa de la cosa público, para el enchufismo y para aprovecharse mientras dura su buena suerta; pero para estabilizar y consolidar sus conquistas alcanzadas, para eso no tienen ambición, y creo que tampoco ganas. Ellos están para otra cosa, para vivir del cuento, para darse la buena vida a costa de los demás, para promocionar sus carreras personales, para eso sí que están, pero transformar este país (España) con un proyecto de vida en común, para eso no están (pueden estar para estroperanos un poco más la vida, para eso sí). En cuento decaiga un poco la ola del Podemismo, todos su dirigentes "se darán al piro", saldrán en estampida, mientras cuentan lo que se han llevado y buscan no dejarse nada sin llevar, a partir de sus "proezas personales" buscarán un nuevo acomododo, unos en política (en PSOE o en IU-PCE) y otros no (en la Universidad, etc.), pero seguirán quedando como la "promesa perdida", como los "augures" de la izquierda utópica y romántica (y profundamente hipócrita). Por lo tanto, EN ESTA GRAN OPERACIÓN MEDIÁTICA, EN ESTA GRAN OPERACIÓN DE PROPAGANDA Y DE INTOXICACIÓN DE MASAS del Podemismo, ¿quién sale ganando? En principio, el Partido Popular, que sale a la palestra pública como "salvador de las clases altas y medias" y como "consolador de los afligidos, apaciguador de las luchas sociales, aliviador de las penas de los más desfavorecidos" y, a larga, EL GRAN BENEFICIARIO DE PODEMOS SERÁ EL PSOE, PERO UN NUEVO PSOE "PODEMIZADO", NO EN VANO MUCHOS CUADROS "DIRIGENTES" DEL PODEMISMO PROVIENEN DE FAMILIAS DEL PSOE O DEL ENTORNO DEL PSOE.