viernes, 24 de marzo de 2017

Saludos cordiales

Hola, a todos:

Espero que disfruten de la Primavera. A España, y el hemisferio occidental --aunque esta última expresión suele ser engañosa, porque cuando la utilizamos en Europa queremos decir el hemisferio norte, y cuando se utiliza en América se quiere decir el continente americano--, en cualquier caso, a España, Europa y América del Norte la Primavera ya ha llegado. 

Aunque esta entrada de Primavera no nos está dejando confiarnos demasiado con las temperaturas, tanto mejor. ¿Desde cuándo hacia que en España, en cotas bajas, no veía yo nevar? Buff, mucho, y, sin embargo, ¡poco! Lo siento por los niños. Sus padres o sus profesores tendrán que llevarlos a la sierra para ver nieve --por otra parte, que nadie te engañe, no es tan extraño ver nevar en España a comienzos de la Primavera, yo recuerdo una nevada en esas fechas ¡hace casi veinte años! No es normal, pero no es tan extraño. De hecho, en España, en sus picos más altos, se pueden ver nevadas ¡hasta casi el final de la Primavera!

Pero, a lo que íbamos, tenía un compromiso con los lectores de este blog. Os aseguro que me puse a ello, tenía el comienzo terminado. No muchas hojas, era un buen comienzo; el trabajo debería dividirse en tres partes fundamentales. Sin embargo, trabajo en varios blogs y todos los tengo prácticamente paralizados. ¿Por qué? Por la enjundia del trabajo.

El trabajo que tenía pendiente consistiría en un estudio de la descomposición del campo socialista, a partir de la descomposición de la URSS. El inicio creo que era bueno, a la vez que me metía con la izquierda y sus corrientes apuntaba a por qué el análisis de la descomposición de la URSS se realiza desde posiciones maniqueas. A continuación debería analizar la descomposición de la URSS, a partir de la puesta en marcha de la política de la perestroika. Y en eso he empezado a leer hace poco, pero las obligaciones se acumulan.

Una de las razones de, precisamente, por qué la izquierda no avanza es porque las obligaciones se acumulan. Y cómo las obligaciones se acumulan preferimos tirar por el camino más fácil, pero la experiencia nos dice que el camino más fácil suele ser, en realidad, el camino más largo.

Y cómo la dirigencia (en otros lugares, también conocida como la nomenklatura, los aparatchik, etc.) prefiere el camino más fácil, para ellos, se acaba convirtiendo en el camino más largo, para todos. Claro, para ellos es fácil seguir ese camino, se fían de los resultados a corto plazo, pero para el común de los mortales ese camino está lleno de decepciones, porque esos resultados son muy poco magros. De forma que se agranda la distancia entre dirigentes y dirigidos. Esto está muy estudiado... Una vez se montó una izquierda para que esa distancia se acortara, para que la dirigencia, renovada, no se rigiera por los resultados a corto plazo, para que hubiera una buena evaluación de los resultados de abajo arriba, y para que se pusiera en su sitio a los dirigentes de cuando en cuando. Pero esa era otra izquierda. Obviamente, los "dirigentes" no quieren saber nada de ella.

Conforme iba trabajando en ese tema de la descomposición del socialismo mundial, salían otras temas. Pero todos ellos requieren trabajo, y no sacar simplemente adelante consignas. Y hay mucho trabajo. Y tantos enemigos.

De manera que hay, inevitablemente, que economizar esfuerzos. Es el sino de los pobres (pero orgullosos).

De manera que podéis seguir leyendo este blog, pero no sé cuando volverá a ser actualizado. Tengo otros blogs, y trabajo. Y, de vez en cuando, también saco tiempo para ser persona.


Saludos cordiales,

Benito.

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Relaciones Internacionales en un Mundo Multipolar: https://www.facebook.com/groups/301202956654207/